Archive for the ‘Món’ Category

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9/11: Blowback

12 septiembre 2011

The term “blowback”, which officials of the Central Intelligence Agency first invented for their own internal use, is starting to circulate among students of international relations. It refers to the unintended consequences of policies that were kept secret from the American people. What the daily press reports as the malign acts of “terrorists” or “drug lords” or “illegal arms merchants” often turn out to be blowblack from earlier American operations.

Chalmers Johnson, Blowback

En el término blowback no hay nada justificatorio para los crímenes de terroristas, cárteles de la droga o mercaderes de armas ilegales. Obviamente, en el plano moral está bien claro quién tiene la culpa del 11-S, como quién tiene la culpa de ordenar la invasión de Irak o asesinar a bin Laden: es quién aprieta el gatillo y pilota el avión. Pero esto no quita -en absoluto- que la política internacional de Estados Unidos sea la responsable directa de crear un caldo de cultivo violento y radical, presto a la venganza contra los excesos del Imperio.

La principal narrativa imperial a la que se refiere Johnson es maniquea, falsa e hipócrita – esto es lo más ofensivo para los no-americanos. Está sustentada por una continua propaganda que lava el cerebro al americano medio, tradicionalmente obsesionado con el control del déficit público, para que éste pueda llegar a justificar su tremendo gasto militar y al mismo tiempo las continuas injerencias en la soberanía de Estados ajenos, lo que constituye un auténtico comportamiento imperialista de carácter neocolonial. Estados Unidos presenta a los regímenes no alineados con ellos como Estados canalla dirigidos por locos excéntricos -no es que esto tenga su parte de verdad- pero obvia totalmente, sin ir más lejos, que Irán o Corea del Norte ven continuamente amenazada su propia integridad territorial, cuando están a 10.000 kilómetros del país que los amenaza con bombardearlos -de modo bastante real y probado, viendo Irak, Afganistán y Libia.

Para Irán, la bomba atómica es un mecanismo de auto-defensa – sólo pueden atacarle ahora que no la tiene. Corea del Sur, una dictadura militar teledirigida por los Estados Unidos hasta el 1992, hospeda multitud de bases americanas y se dedica a maniobras militares de prácticas ostentosamente agresivas con Corea del Norte. También los serbios padecieron un exterminio étnico durante las guerras balcánicas, pero Milosevic era el malo y Tudjman -igual de criminal de guerra que el primero- y Thaçi -paramilitar traficante de órganos de prisioneros serbios y ahora primer ministro de Kosovo-, los buenos. El atentado de Lockerbie ordenado por Gadafi fue una respuesta al bombardeo de Libia por Reagan el 1986. No se trata de participar del discurso antiamericano enumerando la larga lista de dictaduras en Sudamérica, África y Asia patrocinadas por Estados Unidos, sino de señalar lo arbitrario, parcial y profundamente injusto del discurso del Imperio, del cual España también es mero satélite.

Using the low-end estimate of 110,000 dead civilians in Iraq war, Iraq has suffered a “9/11” once every 83 days since March ’03. Adjusted for population, the social impact is more like a 9/11 every 18 days.

Dan Murphy

Es aquí que las muestras de dolor por las víctimas del 11-S se vuelven, irónicamente, escatológicas y casi ofensivas, sobre todo cuando uno compara la respuesta americana al atentado (dos guerras, asesinato de los culpables) a la española (retirada, juicio de los culpables). ¿Es que acaso valen más los muertos estadounidenses que los irakíes, chilenos o nicaragüenses? Exigir nuestra empatía sólo puede pasar al mismo tiempo por la actitud coherente, legítima y valiente de reconocer al cien por cien el comportamiento bronco y matón del Imperio Americano. Es que fue precisamente este comportamiento que puso a las víctimas en el centro de la diana. Además, cabe preguntarse también lo útil que le es esta estrategia de policía del mundo al Imperio: no sólo le da impopularidad, sino también paro estructural – sin ir más lejos la mayor parte de la industria manufacturera se ha desplazado a Asia. Es lo que Paul Kennedy llama imperial overstretch, la forma definitiva de blowback.

El origen del paro y el déficit en EE UU se puede remontar a las guerras en Afganistán e Irak.

Joseph Stiglitz, El precio del 11 de septiembre

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¡Ostia, pero si estamos en guerra!

31 marzo 2011

Por el puente de la Constitución, un gremio entró en huelga con unos servicios mínimos del 120% (servicios mínimos regulados por la -ejem- preconstitucional ley de Huelgas); el Gobierno decidió militarizar el conflicto laboral (en el que resulta que también ejerce de patrón, porque AENA es empresa pública), proclamar el estado de alarma por primera vez en democracia estableciendo un peligrosísimo precedente de autoritarismo. Y es que esto es como las drogas: se empieza no respetando el derecho al secreto de comunicación entre abogado y acusado y se termina declarando estados de alarma alegremente y gaseando a judíos. No es coña. Entonces, el 16 de diciembre del 2010 el Congreso votó a favor de prorrogar el estado de alarma un mes, con los votos a favor de PSOE, CiU, PNV y CC (más la abstención del PP). Y el 15 de enero, tal como vino -de improviso-, se fue, como si nos pareciera lo más normal del mundo que Zapatero les copiara las políticas de orden público a Mubarak, Gadafi, o a Bashar el Assad.

Un soldado del Imperio de la Libertad en plena acción democratizadora

Desde 2001 que España está en guerra en Afganistán pero aquí, tan lejos del frente, como si nada. Da igual que allí soldados americanos se fotografíen sonrientes con cadáveres de civiles (el atroz Kill Team), da igual que el número de civiles asesinados por “la Coalición” haya incrementado un 31% desde el 2009 hasta llegar a un máximo, como denuncia la ONU; da igual que, al margen de consideraciones éticas, la operación militar sea un desastre total; da igual que nos gastemos 400 millones de euros al año en plena crisis. Estamos en guerra pero como si no fuera con nosotros. No contentos con esto, el Gobierno español, después de ser un gran aliado del paga-campañas-de-Sarkozy líder de la revolución libia, decide embarcarse con el Reino Unido y Francia en otra guerra, esta vez por motivos humanitarios, como si no supiéramos ya que todas las guerras que han sido por estos motivos, sinceramente (Somalia) o no (Serbia, Kosovo, Irak) han sido un puro fracaso: siempre es el civil inocente el que acaba sufriendo.

En todo caso, otra vez al margen de consideraciones éticas, la operación empezó siendo improvisada, con la función de puro márketing de lavar la imagen de apoyadictadores de Sarkozy y Cameron, sin un plan ni dirección claros, apoyando a unos opositores sin ningún tipo de preparación militar (como se ve cada día) y además con una fuerte implantación de Al Qaeda (el 85% de los combatientes libios de Al Qaeda en Irak venían de Benghazi; precisamente un desafío a Gadafi en Libia, el primero en pedir una orden de detención internacional contra Bin Laden). El Congreso de los opositores ha afirmado su compromiso con los valores democráticos (¡mola!), al mismo tiempo que ha empezado a recibir armas de Occidente [en plan, quizá, “muyahidín antisoviético de los años ochenta”?, also known as Bin Laden, exacto] y que su nuevo líder militar vivió 20 años en Virginia, EUA, sin que nadie sepa muy bien lo que hacía tan cerca de los headquarters de la CIA.

Esto de las “guerras humanitarias” es un tema espinoso; primero, porque son espectacularmente “arbitrarias” (¿por qué Libia sí y en Siria, Bahrein, Yemen o Costa de Marfil no?; en Bahrein sí que ha habido intervención militar, pero esta vez a favor del dictador y proamericana), segundo, porque no son “asépticas” y termina habiendo muchas muertes civiles, y tercero, porque el nuevo régimen no “necesariamente” va a ser estable y democrático (Irak, Afganistán). ¿Es legítimo, por lo tanto, embarcarse en una cosa tan seria como una guerra, viendo las circunstancias? Es cierto que Gadafi es un dictador sanguinario, pero las dudas imponen. Las guerras no son limpias, como muchos podríamos pensar desde aquí, ya que es parte de la propaganda. Pero, como dijo Wael Abbas,

Hubiera bastado con no hacer negocios con Gadafi.

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Toma el coche, apoya a Gadafi

22 febrero 2011

Sí, esta demagogia está muy manida, pero no deja de ser cierta por eso. Es que España importa mucho petróleo de Libia: nuestro nivel de vida pasa directamente por la alianza de Occidente con las dictaduras árabes, totalmente al margen de la soberanía del pueblo, y tenemos que ser bien conscientes de ello.  Lo que estamos viendo estos días, además de emocionantes revoluciones populares y democráticas que derrocan siniestros regímenes totalitarios, es una de las primeras consecuencias de la excesiva dependencia del petróleo por parte de las economías occidentales. El control de Oriente Medio es esencial y han sido precisamente los métodos asesinos y terroristas de la banda de Bush y cía. (la teoría del “caos constructivo”) más el apoyo a dictadores –la colaboración activa de Occidente en la asfixia de los pueblos árabes– que han causado las revueltas populares. Un factor, el pueblo, que la realpolitik occidental nunca había tenido en cuenta y ahora se le gira en contra.

La política exterior aplicada por Washington en Oriente Próximo por la Administración Bush ha reforzado a los enemigos de EEUU, Siria e Irán. La teoría del ‘caos constructivo’ fue la que sustentó la invasión de Irak y el turbio papel en el conflicto palestino o en las turbulencias internas del Líbano. Washington ha ignorado el papel y los deseos de las poblaciones apoyando a dictadores amigos.

Mónica G. Prieto, El ‘Nuevo Oriente Próximo’ o el mayor fracaso diplomático jamás contado

El poder del pueblo, un factor político esencial que los ciudadanos occidentales, cómodamente asentados en nuestro bienestar, habíamos confundido con votar cada cuatro años y así lo dejamos de ejercer, autoconvenciéndonos con discursos reaccionarios rollo “no hay alternativa”, “cambiará todo para que todo siga igual”, etcétera, delegando nuestro poder en políticos que no han tardado en aliarse con los ladrones de Wall Street y los dictadores árabes (sólo hay que ver al ridículo dictador italiano), empobreciéndonos y pasándose por el forro las garantías democráticas (ley Sinde, ley de Partidos). El juego mundial del Debtris (vídeo) ha resultado ser una estafa descomunal.

Es el atraco perfecto. Con alevosía y reiteración. Primero una quiebra del sistema financiero, víctima de su propio latrocinio, que se salva mediante un rescate astronómico a base de dinero público. La cifra del coste neto del rescate para el conjunto de los países del G-20 facilitada por el Ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, es 905.000 millones de dólares. Sumado al monto de los paquetes de estímulo de los respectivos estados nacionales, toda esa inyección aumentó en un año la deuda pública de la eurozona en casi diez puntos, desde el 69,3% en 2008, al 78,7% del PIB en 2009. Entonces se preparó el terreno para el segundo atraco. El truco ha sido olvidar el motivo y centrarse en la consecuencia. El problema es la deuda, se dice, no el orden atracador que la ocasionó. El casino ha desaparecido. Es la deuda. ¿La solución?: un segundo robo – el desmonte social.

Rafael Poch, Atraco Perfecto

En España el dictador murió plácidamente en la cama y sus cómplices pactaron la transición democrática con las víctimas. Ahora se ríen de nosotros. Mientras tanto, los árabes los están echando y juzgando. En Libia están manifestándose aun con bombardeos aéreos cada 15-20 minutos. Hay tanto que aprender de ellos en estos momentos. En Wisconsin ya están empezando.

“Tell the world we died for our country tell them we died with honor. Goodbye”

Message from someone in Libya

Sí se puede.

Momento en el que la plaza Tahrir se entera de la dimisión de Mubarak

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La teoría de la bola de nieve: Túnez – Egipto – ¿España?

8 febrero 2011

Túnez El 17 de diciembre de 2010, una policía confiscaba por enésima vez el carrito de verduras sin licencia de Mohamed Bouazizi, el único miembro con trabajo de una familia de siete. Intentando pagar la multa de siete dólares, la policía lo abofetea, escupe e insulta. Cuando el gobernador de Sidi Bouzid rehúsa escucharlo, Bouazizi, humillado, dice: “Si no me veis, me quemaré a mí mismo” y se quema a lo bonzo delante del edificio gubernamental. Muere el 4 de enero. Su acto cataliza protestas multitudinarias en todo el país. Sólo veinte días más tarde, el dictador Ben Ali abandona Túnez, después de 23 años de gobierno autocrático con el apoyo occidental.

Egipto El 6 de junio de 2010, Khaled Said, de Alejandría, es golpeado hasta la muerte por dos policías, después de que colgara en Internet un vídeo donde se veía presuntamente a policías repartirse y tomar droga incautada. El hecho crea gran indignación en Egipto, una gran potencia en el mundo islámico; se crea entonces la página de Facebook We are all Khaled Said, destinada a denunciar las torturas sistemáticas de la policía del vicepresidente Suleimán, our man in Egypt que diría la CIA, y que se convierte rápidamente en la mayor página web de disidentes del régimen de Mubarak, y Human Rights Watch denuncia las evidentes torturas que sufrió Said. Mohamed El Baradei, líder disidente, preside las protestas del 25 de junio en honor suyo. Cuando Ben Ali se exilia de Túnez, las protestas se contagian a Egipto y el 25 de enero de 2011, seis meses después, el día de la Ira, centrado en la plaza Liberación (Tahrir) de El Cairo, pone en jaque al siniestro régimen de Mubarak, con treinta años al poder y el apoyo incondicional de Estados Unidos e Israel. Obama no puede contradecir la propaganda americana de los EEUU como el Imperio de la Libertad, pero al mismo tiempo no puede dejar escapar su férreo control de la región (el 40% del gas que recibe Israel pasa por Egipto) y lanzar el mensaje a sus dictadores títeres que los puede lanzar a la basura cuando ya no sirvan, y decide entrometerse, una vez más, en una “transición democrática” presidida por el Himmler egipcio y con la sólida credibilidad que otorga el apoyo durante tres décadas a Mubarak que, en todo caso, dejará de gobernar en septiembre de 2011.

¿España?

¿y España?

Para un egipcio que haya sufrido las torturas de los servicios secretos  del vicepresidente Suleimán o la miseria de no poder alimentar a sus hijos, la comparación con España sería insultante. Pero de hecho no estamos comparando España con Egipto, sino la necesidad social de cambiar hacia mejor, esencial tanto en Egipto como en España.

“Friends, Romans, countrymen, lend me your ears”

Marco Antonio en Julio César de Shakespeare

Las actuales protestas populares demuestran que los gobiernos, independientemente de si son mercados políticos de masas (“democracias”) o dictaduras, sí son permeables al “poder del pueblo”, que al fin y al cabo constituye la fuerza productora fundamental de una sociedad. Desde siempre ha sido un actor político, más o menos activo en función del momento histórico; se ha rebelado participando en revoluciones bolcheviques y ha ido dócilmente a las carnicerías de la Primera Guerra Mundial. Los políticos de la República Romana ya eran conscientes de ese poder del pueblo, y Shakespeare, y ahora los tunecinos, y los egipcios y también Ben Ali y Mubarak, pero también Obama, que estos días no ha podido dormir por culpa de los molestos ciudadanos que protestan en la plaza Tahrir.

De momento, excepto el episódico caso de Islandia, los únicos que aún no han tenido constancia de ese “poder del pueblo” son los mercados financieros que dirigen nuestras sociedades occidentales a expensas de nuestro trabajo. Túnez y Egipto demuestran que un pequeño evento ocasional puede desencadenar una cascada amplificadora de sucesos que terminan catalizando grandes cambios. En eso consistiría el efecto de la bola de nievela mayoría de copos de nieve que caen no tienen efecto alguno en el paisaje, pero llegará uno que terminará generando una enorme avalancha, pero para eso necesita que todos los anteriores hayan caído. ¿Para cuándo ese copo de nieve en España?

Es lo que se llama en física la criticalidad autorganizada del montón de arena, el modelo Bak-Tang-Wiesenfeld.

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Creo que voy a llorar

31 enero 2011

De lo bonito que es: un movimiento genuinamente popular levantándose contra el dictador de un régimen siniestro, corrupto y torturador de tres décadas, pero no sólo eso, sino también poniendo en jaque a toda la partida de Risk que el Imperio Americano tiene montada en la zona, con los israelíes con los cojones por corbata porque van a perder a su autócrata favorito. Hasta Netanyahu, el primer ministro israelí, ha ordenado a sus ministros de no hablar a favor de Mubarak por lo contraproducentes que pueden llegar a ser esas declaraciones. Con Wikileaks, Guantánamo y ahora el fin de la excepción árabe, la narrativa de “derechos humanos”, “mundo libre” y “democracia” que podía justificar la tutela imperial se ha evaporado. Tampoco es que la justificara antes, pero el telón ha caído. Si las manifestaciones siguen en pie pidiendo la cabeza de Mubarak, sólo hay dos opciones: o el dictador se va o hay una represión feroz para mantenerse en el poder. Con lo primero, el Imperio pierde su aliado más preciado en la zona. Con lo segundo, ¿adónde van a parar las dulces palabras (DDHH, democracia, poder del pueblo) con las que se llena la boca el presidente de los Estados Unidos? Obama, ese vendedor de gases lacrimógenos a dictadores, ya puede estar devolviendo el Nobel de la Paz, al igual que Liu Xiaobo, ese “intelectual disidente chino” que justifica las guerras santas de Occidente. Es que vaya modo de disentir.

Es la primera vez desde la etapa colonial que el mundo árabe se autodetermina para alcanzar una democracia mediante manifestaciones callejeras sin el respaldo de Occidente.

“Marruecos no será la excepción”, entrevista a Mulay Hicham (tercero en la línea de sucesión en el trono de Marruecos y marroquí molón)

Mubarak ya ha enseñado sus cartas. Ha cortado Internet, la telefonía móvil y las retransmisiones de Al Jazzeera (la cadena de Qatar, muy aplaudida por su cobertura de las manifestaciones). Su policía, una temible institución muy corrupta y torturadora, ya ha dejado más de cien muertos. No ha podido declarar el estado de alarma porque ya lleva con él 28 años, pero es el único que respeta el toque de queda decretado. Tiene el Ejército con los tanques en la calle en cientos de controles. Pero resulta que el Ejército tiene mucho más prestigio entre la población que la policía y sintoniza con la calle, ya que el soldado raso, el que está allí, es tan joven y pobre como los manifestantes.

Pero Mubarak es listo y no quiere irse. Ha puesto a Omar Suleimán, el jefe de los servicios secretos (que aprobaba uno por uno todos los casos de interrogatorios estilo doctor Mengele de la CIA en el país), hombre clave en las relaciones entre los Estados Unidos y Egipto, de vicepresidente. Ha puesto en el gobierno figuras claves del Ejército, que se rumorea que ya tiene órdenes para tirar a matar. No sólo se asegura su sólido apoyo, les está diciendo: “si caigo yo, caímos todos”. Y esto es algo extremadamente peligroso para la “estabilidad de la zona“, es decir, el eufemismo occidental cuando se refiere a su capacidad de control de los gobiernos de la región. El petróleo, vital para Occidente, va subiendo de precio. El fantasma del islamismo radical, siempre agitado por los dictadores árabes para asegurarse el apoyo del Imperio al considerarlos un “mal menor”, ha resultado ser un bluf tanto en Túnez como en Egipto. Las rebeliones árabes son esencialmente movimientos cívicos y laicos basados en la indignación popular contra el mal gobierno, nada más. Aun con la represión, ignoran soberanamente (nunca mejor dicho) el toque de queda y están preparando una huelga general para mañana. Y en Túnez han superado las peores expectativas de lo que podían llegar a ser: ser un éxito.

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Ni allí tan mal ni aquí tan bien: China / Occidente

24 enero 2011

Esta vez no lo hemos permitido, y podemos decir que a partir de ahora se ha acabado la impunidad para los que piensan que ocupar propiedades privadas y alterar el orden público forma parte del paisaje de Catalunya.

Felip Puig, conseller de Interior y de las suculentas comisiones de Ferrovial, no sobre el cas Palau sino sobre el desalojo, sin orden judicial, de los antiguos cines Laietana el pasado sábado

Ante la apisonadora social que representan las reformas del gobierno ultra neoliberal de Zapatero, el silencio cómplice de UGT y CCOO y la histérica participación de la mayoría despolitizada en las rebajas y/o el visionado del fútbol, el socio de Millet Felip Puig habla de mano dura y final de la impunidad contra los minoritarios y muy legítimos intentos de parar la implantación “cueste lo que cueste” del neofeudalismo en España. En plan franquista, a los detenidos se les dan etiquetas ideológicas: “178 ya habían sido identificados en acciones similares, 13 eran anarquistas, 39 independentistas y 126 antisistema” mientras que la CGT acusa a la policía de seguir con esta habitual tradición de los Estados policiales de infiltrar agentes en las manifestaciones non gratas para reventarlas.

Vaya, el típico escenario de una democracia libre en Occidente.

Al igual que en Occidente, en Rusia no hay prensa independiente pero el control estatal es allí mucho más firme y asfixiante que el control corporativo que en Occidente hacemos pasar por normal, y que convierte a las empresas mediáticas en aparatos estructuralmente incompatibles con una información independiente y con el servicio a las mayorías sociales.

Rafael Poch, La actualidad de China

Obviamente el mercado político de masas, alsoknownas “democracia liberal”, tiene un sistema interno de libertades y garantías constitucionales mucho más desarrollado que el resto del mundo, pero es necesario ponerlo en su contexto y relativizar: la construcción de esta riqueza y estas libertades se ha basado en el neocolonialismo, reproduciendo métodos nazis, en América del Sur y Asia y un paradigma basado en el absurdo concepto del crecimiento ilimitado; la frase de Churchill “La democracia es el peor de todos los sistemas políticos, con excepción de todos los sistemas políticos restantes” no puede implicar instalarse en la pasiva complacencia de creerse el mejor, erigiéndose así en antídoto contra las ansias de reforma y mejora social. Al otro lado, se tiene que tener en cuenta que en la URSS los gulags se disolvieron con la muerte de Stalin en 1953 y en las calles chinas ahora puede haber manifestaciones y periódicos críticos con el gobierno. En China, los derechos laborales han sido generosamente ampliados esta última década después de una larga época de neoliberalismo extremo, según comentan activistas críticos de Hong Kong con el régimen chino. Simultáneamente, en España tenemos la regresiva reforma laboral y recorte de derechos sociales de toda índole, mientras que el sueldo anual medio de un alto directivo del IBEX35 es de 700.000 euros.

Aunque todavía en primer lugar por lo que respecta a riqueza y libertad, Occidente ya no sabe hacia dónde tirar, aunque la dirección es clara. Aquí en España sí tenemos campos de concentración (los centros de internamiento de inmigrantes, auténticas cárceles donde se va sin juicio ni ningún tipo de garantía democrática), cierre de periódicos (Egunkaria), torturas policiales, ilegalización de partidos, presos políticos, grandes bolsas de pobreza (un 20% de la población vive bajo esta línea), opacidad fiscal y política, censura en los medios de comunicación, etcétera. Hay mucho que hacer. Pero a diferencia de un país como China, consciente de los defectos a atajar y los retos a asumir, Occidente mira para otro lado, instalado en una miedosa pasividad kamikaze sin ningún tipo de rastro de progresismo a nivel institucional y reprimiendo los intentos de construirlo al nivel de la calle.

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Hu Jintao va a EEUU a hablar sobre el siempre espinoso tema de los derechos humanos

19 enero 2011

Me encanta el olor a napalm por las mañanas

Es decir, sobre los 1237 ejecutados por pena de muerte en EEUU, sobre los 100.000 muertos en Irak, de dos recientes guerras de invasión ilegales, sobre la aplicación de sanciones económicas según intereses imperiales, sobre el auspicio de múltiples golpes de Estado y dictaduras alrededor del globo (sin ir más lejos la recientemente derrocada de Túnez), sobre la exigencia del cumplimiento de recetas económicas neoliberales en plan chulopiscinas, para después tú empobrecerte y yo enriquecerme, sobre la guerra de exterminio de Vietnam (donde se tiraron tres veces más bombas que todos los bandos juntos de la Segunda Guerra Mundial) y la no petición de disculpas ni aportación de reparaciones por la guerra ni el entrullar salvajes criminales de guerra como Kissinger o el recientemente fallecido Holbrooke, sobre Guantánamo, sobre Abu Ghraib, sobre la injerencia en la soberanía española, etcétera. Vaya, que van a hablar durante rato.

¿Para cuándo un tribunal de Nuremberg para los Estados Unidos?