Posts Tagged ‘corrupción’

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El bumerán de la complacencia

7 octubre 2011

I tweeted that the protest reminded me a bit of Tahrir Square in Cairo, and that raised eyebrows. True, no bullets are whizzing around, and the movement won’t unseat any dictators. But there is the same cohort of alienated young people, and the same savvy use of Twitter and other social media to recruit more participants. Most of all, there’s a similar tide of youthful frustration with a political and economic system that protesters regard as broken, corrupt, unresponsive and unaccountable.

Nick Kristof

“Pero esto es una democracia, no una dictadura!” – levantan las cejas algunos. Efectivamente, en España hay democracia: por eso se impone la reforma laboral a golpe de decretazo, se aniquila el Estado de bienestar sin referéndum mediante, la sagradísima Constitución se reforma ipso facto en pleno mes de agosto y por imposición del Banco Central Europeo, se presta unilateralmente territorio propio para el ejército imperial bajo negociaciones secretas, tenemos a presos políticos en las cárceles, se impone la ley Sinde por injerencia externa y, claro, se reprime muy franquistamente a manifestantes pacíficos haciendo uso de su muy constitucional libertad de expresión.

La democracia no es un sistema político – es tan sólo un conjunto de valores morales a los que un determinado sistema puede aspirar. Es un espectro continuo – hay países que respetan más la representatividad del poder político, las garantías constitucionales y las libertades cívicas y hay países que menos. Es obvio que China, Egipto o Brasil son menos democráticos que Alemania, Grecia o España. Pero es que en aquellos países o bien la legislación laboral mejora ostensiblemente para el trabajador, o se echa al presidente del país (porque Mubarak no se llamaba a sí mismo dictador, que yo sepa), o la clase media ya supera el 50% de su población. Unos suben, otros bajan.

Con el argumento de que vivimos en una democracia, se impone el estancamiento social. Pero una democracia no es sólo votar cada cuatro años – también se votaba en la República Romana, ya puestos- es también que la ciudadanía elija los temas en la agenda política, libertad de información y de manifestación, representatividad política. Dónde se ha elegido que la legislación laboral sea prioridad política y no que el gasto español en educación sea de los más bajos de la UE? Dónde se ha visto que un hombre controle todos los medios de comunicación de un país como Italia? Dónde se tienen medios de comunicación totalmente sumisos al poder político? Dónde no se ha impuesto la dimisión de un político corrupto y fascista como Felip Puig? Dónde se interpretan decisiones judiciales como imposiciones a la mayoría social? Dónde se pone la policía al servicio del gran capital a reprimir ciudadanos de a pie? Dónde se persigue a profesores y médicos como si fueran delincuentes y a los delincuentes se les regala dinero público a espuertas?

Sí, amigos, en nuestra querida democracia perfecta.

Lo que estamos viendo ahora es, quizá, el final de la historia como tal: eso es, el punto final de la evolución ideológica del ser humano y la universalización de la democracia liberal occidental como forma final de gobierno humano.

Francis Fukuyama, tonto útil

Creer en la ilusión de un sistema político perfecto es terroríficamente complaciente y verduleramente contraproducente. Lo que tenemos aquí es tan sólo un mercado político de masas y la verdad es que cada vez vamos más hacia atrás en nuestro largo camino hacia la democracia. Sentarse en el cómodo sillón conceptual del final de la historia no es más que abdicar de nuestra responsabilidad cívica de exigir que se rindan cuentas: ser ciudadanos, no idiotas. Quizá nunca debimos delegar el monopolio de la violencia legítima a un Estado que a la mínima nos vende. Esta estúpida diferenciación entre China como dictadura y España como democracia es un terrible bumerán que, una vez lanzado, se nos devuelve a vertiginosa velocidad, nos golpea al estómago duramente y, sólo entonces, vomitamos un poco de bilis a ver si, horrorizados al verla, despertamos de una vez.

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Hedonismo y desequilibrio: ¿por qué las instituciones humanas?

28 junio 2011

Quién quiere saborear los dorados rayos de sol, tiene que estar dispuesto a caer en la mierda y tragarse todo el lodo. La vida es una montaña rusa de emociones, un péndulo desbocado que salvaje golpea de lado a lado, un todo o nada continuo que corre sobre el abismo. No hay excusas, dijo Camus. La vida es para descantillarse; si no, no vale la pena que sea vivida. No hay más opción que ser un salvaje: vivir el desequilibrio inherente de la vida dando bandazos, gozando cada ínfimo y colorido detalle y matiz y peculiaridad de lo real y lo imaginario, agotando hasta el último minuto del día, buscando siempre la hora número veinticinco, aquella que nunca llega que es donde descansa nuestro espíritu frondoso y virgen.

Maravilloso el tornado sensorial. Sí, está bien pero. En Berlín, ciudad infinita, charlando con un joven bohemio americano de padres neocon renacidos, lo decíamos: sí, una vida de earthly pleasures está fenomenal, pero algo falta. Al puzzle de la vida le falta una pieza, esa sensación perenne que se repite en el jardín berlinés de Epicuro¿acaso todo se resume en la continua búsqueda del placer por el placer? Porque fuera, en la realidad normal y gris, todo se cae a pedazos lentamente, mientras nosotros, felices pero ingenuos, espectadores del eventual colapso de la civilización occidental. Aturdidos por el tamaño de la catástrofe, nos refugiamos en lo colorido de modo bien olvidadizo, como si pudiéramos ignorar que no somos idiotas -que somos ciudadanos y parte inseparable de la sociedad- y así tenemos tanto una responsabilidad cívica por fuera como un motor interno por dentro de construir algo en positivo.

A veces uno piensa que el Imperio Romano, comparación tópica pero obligatoria, terminó diseñando unas estructuras sociales que, con sus fiestas, orgías y bacanales, consiguió hacer olvidar a las potenciales mentes brillantes de sus responsabilidades para con la sociedad, de modo que apareciera tan sólo en décadas un Diocleciano, fundador del Dominado Romano (siglo III dC), y un conjunto de Pompeyos, Césares, Brutos, Marcos Antonios, Octavios y Cicerones en pocos años al final de la República (I aC). Igual comparemos ahora con la época de la Transición. En todo caso, hay que sacudirse de este hedonismo estúpido y cosificador, mucho más capitalista que epicúreo, y reivindicar lo político:

La tragedia [de los comunes] en cuestión aconteció a un grupo de pastores que utilizaban una misma zona de pastos. Un pastor pensó racionalmente que podía añadir una oveja más a las que pacían en los pastos comunes, ya que el impacto de un solo animal apenas afectaría a la capacidad de recuperación del suelo. Los demás pastores pensaron también, individualmente, que podían ganar una oveja más, sin que los pastos se deteriorasen. Pero la suma del deterioro imperceptible causado por cada animal, arruinó los pastos y tanto los animales como los pastores murieron de hambre. “La avaricia rompe el saco” suele decirse; […] así, racionalmente, pensaron los pastores, que siguiendo la estrategia del gorrón, aumentaron sus rebaños hasta que destruyeron los pastos comunes.

En 1968, pleno despertar de la primavera hippie, Hardin publicaba el artículo The Tragedy of the Commons en Science, con sus consideraciones sobre la sobre-explotación de los recursos naturales por parte de una población humana excesiva. En cierto modo, es una generalización a un número de jugadores del clásico dilema del prisionero, donde dos jugadores se enfrentan con dos estrategias posibles, cooperación y defección. El mejor resultado para la pareja es cuando los dos cooperan, pero está esa opción tan capitalista de maximizar los beneficios mediante el salto unilateral a defección (ie explotación): mientras tú sigues cooperando, yo gorroneo. Como los dos son agentes racionales, los dos toman idéntica decisión mediante ese salto y se da el escenario, paradójico, de que el beneficio para la pareja ha disminuido en total. De algún modo, el dilema del prisionero es la corrección a la legalización moral del egoísmo que hizo el liberalismo, una verdadera ruptura ética, con su clásico “el beneficio común se maximiza espontáneamente cuando cada persona busca maximizar sus beneficios individuales“. La narrativa que sostenía el tejido comunitario sufrió aquí su primer desgajo.

Precisamente, ése es el drama del cooperador, tan necesario y ubicuo, en la tragedia de los comunes: cargar una responsabilidad para la comunidad pensar a nivel global: abrir cuenta en banca ética, consumo responsable, uso de transporte eficiente, etcétera- cuando lo fácil sería abandonarse a una vida de placeres y excesos de puro free-rider individualista. Es comer la manzana del árbol de la ciencia e ignorar la de la vida. ¿Es que se pueden integrar sónar y 15-M? ¿O son acaso incompatibles? Estos extremos opuestos, por un lado el cultivo de un hedonismo saludable espiritualmente, es decir, de un proceso de individuación y autorrealización personal, y el cultivo del deber cívico para una comunidad más justa y eficiente, fueron, respectivamente, los estandartes de la izquierda hippie y la izquierda marxista. Precisamente en la imposibilidad de integrar placer y deber, felicidad y justicia, se debió la crisis de la izquierda americana a finales de los sesenta –Ponche de Ácido Lisérgico de Wolfe- y su generalización a nivel total e ideológico.

La otorgación del Premio Nobel a Elinor Ostrom muestra como las cosas están cambiando para mejor. Su gran trabajo ha sido demostrar como sistemas de administración económica cooperativa tienen éxito donde los teóricos del mercado desde hace mucho tiempo predecían que fallarían.

¿Por qué las instituciones humanas? La tragedia de los comunes no sólo ilustra el drama del cooperador que no se puede ir de sónar, sino plantea la necesidad de la misma existencia de instituciones humanas que canalicen y amplifiquen la acción colectiva del grupo, regulando el uso de los bienes comunes y permitiendo al mismo tiempo el florecimiento libre y personal. Precisamente, en antropología ésta sería la tesis integracionista del Estado (rollo socialdemócrata, liberal), donde éste tendría una función “buena”, opuesta a la tesis del conflicto, tanto de carácter marxista como libertario, que considera que su única función es la preservación de los privilegios de la elite. Como ocurre tantas veces, lo más probable es que la explicación buena sea una combinación de las dos, porque no son excluyentes: inicialmente una mayoría social consiente el acceso al poder de una elite que mediante las instituciones maximiza el bien común de modo más o menos efectivo, pero pasado el tiempo ésa se apoltrona y empieza a dirigir la sociedad de modo despótico y por el beneficio propio en detrimento del colectivo. ¿Nos suena la historia? Es también la de la Isla de Pascua, del Imperio Romano, y la de esta mañana en el discurso del Estado de la Nación.

En este sentido, la tesis libertaria no aboga por la abolición de las instituciones, sino que la función de éstas se limite a la coordinación y no a la consolidación de privilegios. ¿Qué tipo de estructuras sociales pueden liderar a eso? ¿Qué tipo de organización? Una idea, al vuelo, es la red de checks and balances de múltiples y diversos polos de poder que se compensan entre sí, evitando la concentración de poder, sea económico, o sea político- un modelo etéreamente federal. Obviamente, la teoría ya la tenemos bien aprendida – ¿pero cómo se llega a eso?

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¡Se siente!: hacer un default, crear la ruptura

1 abril 2011

Hoy los irlandeses se han levantado con la noticia de que sus bancos, que ya habían salvado pagando su gigantesco agujero, necesitan 24.000 millones de euros más. En total, 70.000 millones de euros. Noticia maravillosa para un país con una burbuja inmobiliaria ya deshinchándose, un 14,5% de paro y un déficit del 111%.

Dado todo esto, conviene volver al tema tabú. Default. Los economistas de la Universidad de Londres plantean la suspensión de pagos como una opción de política. Según el informe la deuda total -privada y publica- de España rebasa 5 billones de dólares, cinco veces más que el PIB español, frente a 780.000 millones en Portugal (479% del PIB) y 703.000 millones en Grecia (296% del PIB).

Andy Robinson, Default: una palabra tabú en Grecia pero no en Ecuador

Pues es que en el fondo, es extremadamente simple: en el momento en que los Estados deciden socializar las pérdidas de los bancos (clase alta) a costa de los contribuyentes (clase media), con la resignación a regañadientes de esos últimos y las sesiones de balneario y bonuses millonarios como “castigo” para los primeros, nosotros de hecho estamos aceptando la legitimidad de este sistema turbocapitalista, con un sector financiero ultrapoderoso y un nuevo colectivo de trabajadores precarios que lo sostienen -un neofeudalismo. Tanto Obama en su programa socialdemócrata de imprimir dinero y endeudarse, como Merkel en su programa neoliberal de recortes sociales a toda costa, intentan salvar al turbocapitalismo occidental de un colapso casi seguro, pero perpetuando la legitimidad de un sistema que ya se ha revelado enfermo.

“Somos claramente ganadores en la reciente crisis económica”

Emilio Botín, presidente del Santander

¿Qué hacer, entonces? Pues muy fácil: hacer un default. Simplemente, pasar de pagar, declarándose en suspensión de pagos. Los contribuyentes no tienen por qué asumir las deudas que contrajeron sus gobernantes [¡y banqueros!], cómplices como máximo, como mínimo instrumentos del capital financiero  (si ya lo dijo Marx…). España, Grecia, Portugal, Irlanda, para no cambiar el status quo, asumen su rol de víctimas pecadoras delante de sus acreedores (Alemania, Francia, UK, EUA), vocean el mantra ultra “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, lo sentimos, hemos pecado” (¿pero no eran los bancos los que habían vivido por encima de sus posibilidades?) y empiezan a desarrollar durísimos programas de recortes sociales. En cambio, lo que tendrían que hacer todos estos países es dejar de alinearse con sus acreedores (que sólo quieren cobrar a toda costa, es que se tiene que ser tonto), unirse (porque compartimos intereses) y hacer un default colectivo: negarse a pagar y volver a empezar, como hizo Ecuador en 2007.

Pero dos años después, el gobierno ecuatoriano consiguió negociar un acuerdo de recompra de bonos en el cual solo pagó 30 centavos por cada dólar de deuda. “Hicimos una recompra de deuda extraordinaria lo que significa que los que manejaban la deuda externa ya no reciben miles de millones de dólares en servicio de deuda”, dijo el economista y actual canciller Ricardo Patiño en una entrevista.

Aun más sorprendente: la moratoria no pareció empeorar la credibilidad del país. El día que se anunció el acuerdo, Standard & Poors subió la calificación de la deuda a CCC plus.

De lo que se trata, por lo tanto, es simplemente de mirarle a los ojos a Botín y, con voz irónicamente triste, decirle: ¡se siente!

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No todos son iguales

30 marzo 2011

Una respuesta de un ciudadano comprensivo a los múltiples desmanes de Mas y Duran Lleida (o a los escándalos de los eurodiputados del PPSOE Gardiazábal y Zalba) es el habitual: “ya, pero todos lo hacen – todos son iguales”. ¿Disculpe? Entonces metámoslos a todos en la cárcel, pero en ningún caso esto es una excusa, sino más bien el típico piensa el ladrón que todos son de su condición. Y perdónenme mi profundo sectarismo rojoseparatista, pero sólo hay que echar un vistazo a las tendencias electorales para darse cuenta de que el electorado de izquierdas es mucho más exigente con sus representantes que el de derechas.

El votante de derechas vota siempre; el de izquierdas tiene el impulso abstencionista del “no voto porque las políticas del partido no son lo suficientemente de izquierdas”. La intención de voto a PP en Valencia y Madrid no se ve afectada por los graves escándalos de corrupción de sus máximos líderes; los votos a CiU a finales de 2010 parecieron ignorar soberanamente el cas Palau de financiación irregular y otros casos y mentiras electorales; en cambio, el PSOE con sus políticas neoliberales va muy bien encaminado a conseguir su suelo electoral, inédito hasta ahora, un mínimo récord; Obama también se ha zapaterizado y entonces los demócratas pierden la mayoría del Congreso en las elecciones de 2010. Hasta en la cuestión nacionalista: ni ERC ni CiU supieron responder a la sentencia del TC sobre el Estatut, pero los primeros se descalabraron y los segundos, que hasta habían participado activamente en su recorte, ganaron las elecciones.

Estas tendencias terminan por generar perfiles políticos bien diferentes en el espectro ideológico, aunque de manera continua, eso sí: sólo hay que ver el PSOE en Andalucía o el PSC en Barcelona. Ahora bien, sí, hay mucha corrupción, pero no está distribuida homogéneamente entre todos los partidos. Hay políticos mejores y hay otros de peores. Y con el simplismo del todos son iguales, los electores confundimos a unos con los otros; y los primeros terminan sin premio y los segundos sin castigo.

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¿Es Duran Lleida un chorizo? | el fraude fiscal, legal e ilegal

19 marzo 2011

Evidentment que no és igual, com no és igual la presumpta actuació de la Sra. Ortega a què el secretari general d’un partit polític sigui un corrupte, cobri comissions, vengui esmenes de lleis a grups d’interès, premiï amb càrrecs públics les seves amants i ex-amants, i dediqui diners públics a finançar la seva vida sexual, variada i extensa, i ja m’entens de què t’estic parlant, oi sr Duran?

Alfons López Tena, De la insídia i de Duran

Dejando de lado las no-afirmaciones del brillante orador independentista López Tena y los pecados -la mentira- de la muy cristiana vicepresidenta del Govern dels Millors, a mí lo que me preocupa es el carácter choricero de su jefe Josep Antoni Duran Lleida, que se erige en particular sheriff de Nottingham (robo a los pobres para dárselo a los ricos) para plantear la legalización del fraude fiscal de facto, por lo que respecta al impuesto de sucesiones, que quiere abolir antes de las elecciones municipales. Resulta que el impuesto de sucesiones, garante de una sociedad meritocrática, lo paga el 60% de la población catalana y el 73% de los que pagan pagan un máximo de 200 euros 200. El 10% de las herencias (de un patrimonio medio de 900.000 euros 900.000) aportan el 80% de la recaudación del impuesto de sucesiones, que constituía el 4% del presupuesto de la Generalitat. Lo que plantea Duran Lleida, por lo tanto, es sencillamente un timo: la legalización de la injusticia económica – el fraude fiscal, una práctica global.

España, como los países del sur europeo, tiene una presión fiscal muy baja (10 puntos por debajo de la media europea), a cuesta de unos servicios públicos que terminan por ser deficientes y se gestionan mal. Pero según todas las encuestas, la gran mayoría de la población prefiere pagar impuestos y gozar de unos buenos servicios públicos. Pero claro está, esto no lo leeremos en la Vanguardia. Esta crisis ha supuesto un aumento enorme de la pobreza y la exclusión social, un descenso del poder adquisitivo medio, y al mismo tiempo del aumento vertiginoso de las grandes fortunas y los beneficios de las grandes empresas. Se instituye, por lo tanto, el neofeudalismo.

El fraude legal: eliminar los impuestos a los ricos Desaparecida la correlación de fuerzas entre capital y trabajo (caída muro, olvido Gran Depresión, globalización financiera), el capital se siente con suficiente poder para sacudirse del deber de aportar algo a la sociedad de la cual extrae su riqueza. Mediante lobbies de presión, los impuestos a los más ricos se reducen a un mínimo en todo Occidente, al mismo tiempo que todo el peso impositivo recae sobre las rendas del trabajo al margen de las rendas del capital en un perverso desequilibrio (que además perjudica a la creación de empleo) porque éstas son mucho mayores. De este modo se consigue eradicar la progresividad fiscal: los impuestos sobre las transacciones financieras simplemente no existen. La figura jurídica de las SICAV permite, legalmente, pagar unos impuestos de tan sólo el 1%. Precisamente, los últimos y salvajes recortes sociales de Zapatero no habrían sido necesarios en ninguna medida si el impuesto de patrimonio, el tipo máximo del IRPF, el impuesto de sociedades o el impuesto de sucesiones no hubieran sido abolidos o reducidos. Se reducen los impuestos a los ricos y se desmantela el Estado de bienestar al mismo tiempo. La jugada es perfecta.

El fraude ilegal: paraísos fiscales El 82% de las empresas del IBEX están ubicadas en paraísos fiscales, opacos a los países de origen del capital financiero, tan volátil y poco fiscalizable. La economía sumergida se calcula en un 25% del PIB (un 22,3% en Catalunya), respecto el 12-13% de la media europea. Fiscalizar eso supondría recaudar 40.000 millones de euros, perfecto para aliviar el déficit español. Sobre esto los propios inspectores de Hacienda declaran que se les dirige desde el poder político al delito fiscal menor, y se obvia el delito a gran escala. El empresario medio declara al fisco que es mileurista. Como dijo el Bigotes de la Gürtel, “ahora que gobierna el PSOE en Hacienda, irán a por nosotros”. El Bigotes, como tanto otro empresario modélico español, votaba al PP a cambio de la ceguera deliberada de Hacienda: es la simbiosis entre poder político corrupto, empresariado corrupto y ciudadanía complaciente que vampiriza a España.

A primera vista, al ciudadano de a pie le parece que le beneficia la reducción de impuestos que promete Duran Lleida. Pero el ciudadano de a pie no comparte intereses con los más ricos, en absoluto. No tiene un patrimonio, por ejemplo, de 900.000 euros. Y la abolición del impuesto de sucesiones a quién beneficia es, lógicamente, a estos patrimonios, y no a quién paga como máximo 200 euros. Es la demagogia más choricera, hecha, eso sí, de un modo bastante elegante. Pero no por eso deja de ser un timo.

Número de piscinas declaradas por los habitantes de la zona norte de Atenas: 324.

Número de piscinas descubiertas con fotos por Hacienda: 16.974.

Various studies, including one by the Federation of Greek Industries last year, have estimated that the government may be losing as much as $30 billion a year to tax evasion — a figure that would have gone a long way to solving its debt problems.

Íñigo Sáenz de Ugarte, Las piscinas invisibles de Grecia, (3/5/2010)

Hisenda no som tots, un documental necesario. Muy interesante el hecho de que se decida perseguir los paraísos fiscales ahora que el defraudador ya no son grandes fortunas, sino también pequeñas.

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Cosas del caciquismo de CiU

9 febrero 2011

Artur Mas lleva ya un mes de govern dels millors y está que se sale:

  • incumplimiento de promesas electorales 1 el president del tres per cent vuelve al escenario del crimen donde pactó el recorte del Estatut para no-hablar de su promesa electoral número uno, el concierto fiscal, de la que comprensiblemente (porque ya la sabíamos inviable) se rajó a los dos días de ganar las elecciones, se baja los pantalones y vuelve a Barcelona aplaudido por la caverna mediática.
  • incumplimiento de promesas electorales 2 El elevado nivel de contaminación de Barcelona lleva a suspender la muy demagógica y reaccionaria promesa de eliminación del límite de velocidad de los 80 km/h, denunciada por las sociedades científicas de salud pública y los expertos en meteorología, que de paso ya han sido democráticamente purgados por el govern dels millors.
  • robar a los pobres para dárselo a los ricos 1 el conseller de Sanitat Boí “¿qué es esto de las incompatibilidades?” Ruiz anuncia su muy loable intención de “racionalizar” el servicio público de la sanidad, que esperemos no confunda con “privatizar” (viendo cómo últimamente se acostumbran a confundir los términos, además de sus propias declaraciones), vistos los exitosos resultados de la sanidad privada en España, que constituye los mismísimos pies de barro del Imperio Americano.
  • robar a los pobres para dárselo a los ricos 2 vamos a seguir pagando obras públicas deficitarias (como el AVE) mediante peajes para que siga entrando dinero a las cajas de las grandes constructoras como Ferrovial, ya que pobrecitas se han quedado sin dinero después del estallido de la burbuja inmobiliaria.
  • opacidad democrática como ciudadano sigo esperando las explicaciones de Artur Mas sobre las muy turbias relaciones entre CiU y Millet, al mismo tiempo que el juez Solaz pide el traslado.
  • matonismo 1 Felip “la impunidad ha terminado” Puig, el Terminator catalán, se pone al lado de los buenos, es decir, ésos que ejecutan 20 desahucios diarios en Catalunya, ponen directamente cabezas de caballo en nuestras camas cuando los jueces los contradicen (“devolver la vivienda liquida la hipoteca“) o vulneran los propios contratos firmados (el dramático caso de José Luis Burgos contra el Banco Santander), y se dedica a la mano dura contra los malvados y sucios okupas que reivindican el radical derecho constitucional a una vivienda digna.
  • matonismo 2 pactan la ley Sinde en el Senado.

Vaya, ¿así que esto era “defender a Catalunya”? País…

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La teoría de la bola de nieve: Túnez – Egipto – ¿España?

8 febrero 2011

Túnez El 17 de diciembre de 2010, una policía confiscaba por enésima vez el carrito de verduras sin licencia de Mohamed Bouazizi, el único miembro con trabajo de una familia de siete. Intentando pagar la multa de siete dólares, la policía lo abofetea, escupe e insulta. Cuando el gobernador de Sidi Bouzid rehúsa escucharlo, Bouazizi, humillado, dice: “Si no me veis, me quemaré a mí mismo” y se quema a lo bonzo delante del edificio gubernamental. Muere el 4 de enero. Su acto cataliza protestas multitudinarias en todo el país. Sólo veinte días más tarde, el dictador Ben Ali abandona Túnez, después de 23 años de gobierno autocrático con el apoyo occidental.

Egipto El 6 de junio de 2010, Khaled Said, de Alejandría, es golpeado hasta la muerte por dos policías, después de que colgara en Internet un vídeo donde se veía presuntamente a policías repartirse y tomar droga incautada. El hecho crea gran indignación en Egipto, una gran potencia en el mundo islámico; se crea entonces la página de Facebook We are all Khaled Said, destinada a denunciar las torturas sistemáticas de la policía del vicepresidente Suleimán, our man in Egypt que diría la CIA, y que se convierte rápidamente en la mayor página web de disidentes del régimen de Mubarak, y Human Rights Watch denuncia las evidentes torturas que sufrió Said. Mohamed El Baradei, líder disidente, preside las protestas del 25 de junio en honor suyo. Cuando Ben Ali se exilia de Túnez, las protestas se contagian a Egipto y el 25 de enero de 2011, seis meses después, el día de la Ira, centrado en la plaza Liberación (Tahrir) de El Cairo, pone en jaque al siniestro régimen de Mubarak, con treinta años al poder y el apoyo incondicional de Estados Unidos e Israel. Obama no puede contradecir la propaganda americana de los EEUU como el Imperio de la Libertad, pero al mismo tiempo no puede dejar escapar su férreo control de la región (el 40% del gas que recibe Israel pasa por Egipto) y lanzar el mensaje a sus dictadores títeres que los puede lanzar a la basura cuando ya no sirvan, y decide entrometerse, una vez más, en una “transición democrática” presidida por el Himmler egipcio y con la sólida credibilidad que otorga el apoyo durante tres décadas a Mubarak que, en todo caso, dejará de gobernar en septiembre de 2011.

¿España?

¿y España?

Para un egipcio que haya sufrido las torturas de los servicios secretos  del vicepresidente Suleimán o la miseria de no poder alimentar a sus hijos, la comparación con España sería insultante. Pero de hecho no estamos comparando España con Egipto, sino la necesidad social de cambiar hacia mejor, esencial tanto en Egipto como en España.

“Friends, Romans, countrymen, lend me your ears”

Marco Antonio en Julio César de Shakespeare

Las actuales protestas populares demuestran que los gobiernos, independientemente de si son mercados políticos de masas (“democracias”) o dictaduras, sí son permeables al “poder del pueblo”, que al fin y al cabo constituye la fuerza productora fundamental de una sociedad. Desde siempre ha sido un actor político, más o menos activo en función del momento histórico; se ha rebelado participando en revoluciones bolcheviques y ha ido dócilmente a las carnicerías de la Primera Guerra Mundial. Los políticos de la República Romana ya eran conscientes de ese poder del pueblo, y Shakespeare, y ahora los tunecinos, y los egipcios y también Ben Ali y Mubarak, pero también Obama, que estos días no ha podido dormir por culpa de los molestos ciudadanos que protestan en la plaza Tahrir.

De momento, excepto el episódico caso de Islandia, los únicos que aún no han tenido constancia de ese “poder del pueblo” son los mercados financieros que dirigen nuestras sociedades occidentales a expensas de nuestro trabajo. Túnez y Egipto demuestran que un pequeño evento ocasional puede desencadenar una cascada amplificadora de sucesos que terminan catalizando grandes cambios. En eso consistiría el efecto de la bola de nievela mayoría de copos de nieve que caen no tienen efecto alguno en el paisaje, pero llegará uno que terminará generando una enorme avalancha, pero para eso necesita que todos los anteriores hayan caído. ¿Para cuándo ese copo de nieve en España?

Es lo que se llama en física la criticalidad autorganizada del montón de arena, el modelo Bak-Tang-Wiesenfeld.