Posts Tagged ‘redes sociales’

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Europa: una major transition in evolution

26 julio 2011

En el año 1995, el biólogo y teórico de juegos John Maynard Smith y el químico Szathmáry publicaron el libro “Major Transitions in Evolution“, donde daban cuenta de una transición arquetípica y ubicua en la historia evolutiva: el salto de entes que compiten entre sí a nivel individual a la integración de todos en un solo ente donde cooperan entre sí y la competición es suprimida de algún modo, porque se reproducen integralmente con el todo. Es decir, la serie -no consensuada- era –

  • moléculas replicantes > compartimentos de molécules replicantes [primera célula mínima]
  • replicadores independientes (probablemente de RNA) > cromosomas [hipótesis del RNA world]
  • RNA como gen y enzima > DNA como gen, proteínas como enzimas
  • células procariotas [sin orgánulos internos] > eucariotas [con núcleo y mitocondria y cloroplasto fruto de una endosimbiosis]
  • células asexuales > aparición del sexo
  • organismos unicelulares > organismos pluricelulares
  • individuos solitarios > colonias
  • sociedades de primates > sociedades humanas [con lenguaje; evolución sociocultural]
El tema es interesante de por sí, porque es difícil de explicar el salto de free-riding a cooperación cuando evolutivamente no es estable para el individuo, pero una vez integrado en un todo el fitness es mucho mayor, tanto individual como colectivo. Hay cierta coevolución entre el comportamiento individual de cada agente y la estructura que se forma con estos comportamientos, feedbacks dinámicos que se retroalimentan entre sí, porque, si bien la teoría dice que la estructura de las interacciones puede sostener la cooperación -la especialización del trabajo no es más que interacciones no arbitrarias entre los agentes que les hacen depender entre sí-, lo que la hace permanente es la evolución del comportamiento de los agentes a nivel individual. Dicho de otro modo: primero los organismos unicelulares compiten entre sí por los recursos, pero en compartir espacio interactúan y se dan actos fortuitos de cooperación. Entonces estos actos de cooperación se pueden volver más habituales o no en función de si los organismos han evolucionado comportamientos más altruistas; es más, comportamientos que se especializan en un rol consolidando las interdependencias de la red y así convirtiendo lo que era temporal en un organismo pluricelular.
La cuestión es que es habitual en la historia -biológica, socioeconómica- que se establezcan estas redes de interdependencias que mezclan competición con cooperación. Ahí se da un dilema evolutivo: en estado de shock, las redes de cooperación se consolidan como respuesta y se integran hasta el punto de construir un nuevo individuo pluricelular, mucho más estable, o bien se diluyen y caen otra vez en un estado de competición entre sí, donde cada uno va a su bola. Observamos, precisamente, los éxitos en estas transiciones y no los fracasos, que no son más que una vuelta a la casilla de salida.
Un caso clarísimo es, efectivamente, el de la Unión Europea. El proceso de la convergencia europea ha dado paso a la compleja red de intercambios económicos entre los países de la UE, pero con poca integración en lo social y político, que serían precisamente el modo de consolidar estas relaciones de cooperación vía comportamental. Hasta ha habido cierta especialización en la creación de dos Europas, la del sur y la del norte, la primera que recibía créditos y la segunda que los daba. Y, ahora, de repente, nos encontramos en estado de shock, procedente del otro lado del charco pero aquí muy presente: el dilema evolutivo es claro – la solución difícil, la innovadora, pasa por estabilizar una verdadera integración a todos los niveles, que en nuestro país consistiría en subir impuestos a las empresas y al sector financiero (porque la presión fiscal sobre los salarios es altísima y la de las empresas minimísima) y bajar gastos en infraestructuras monumentales y poco rentables, el Ejército y la Iglesia. Es decir, equilibrar el presupuesto según estándares europeos y no chorizocráticos en la línea CiUPP. Al mismo tiempo, es imperativo introducir una cierta reestructuración de la deuda para reactivar las economías del sur.
La alternativa es clara:  igual que pasó en la Gran Depresión, que cada país vaya a su bola, intentando arreglar sus propios problemas y compitiendo con el resto para salir a flote. Esto quiere decir hacer un default sistemático, no devolver la deuda los países del sur, romper el euro, devaluar la moneda, depresión, inflación y potencial corralito – una situación extrema que desembocaría en una recesión muy duradera a nivel europeo, quizá en un estancamiento definitivo en forma de nueva edad oscura. Un refrán plantea perfectamente este ubicuo dilema evolutivo: “más vale malo conocido que bueno por conocer”, pero, en este caso, vale la pena -urge- probar lo aún no conocido – unos Estados Unidos de Europa que nos salven del todos contra todos again?
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Izquierda Hundida

5 julio 2011

Entonces el PSOE y sus adláteres mediáticos comienzan un machacón discurso que parte de la base de que un partido que se dice de izquierdas en la vida osaría permitir que el PP, la derechona, llegase al poder. Normalmente es a IU a quien se dirige el mensajito, que viene a ser: es hora de madurar. Los votantes de IU nunca entenderían que, por la cerrazón de sus dirigentes, la derecha llegue al poder. Si nos apoyáis, algo os tocará. Haremos un par de declaraciones solemnes condenando el franquismo.

Los siguientes cuatro años, el PSOE hace de su capa un sayo. Gobernar es hacer un ejercicio de responsabilidad. Si hay que garantizar el sistema financiero, se garantiza. Si hay que permitir las SICAV, se permiten. Si hay que pactar con CC en Canarias, con UPN en Navarra, con el PP en el País Vasco y en Asturias, con el PNV en los Presupuestos, pues se pacta. Si hay que reformar el mercado laboral, seguir el dictado de Querido Emilio y Telefónica, congelar las pensiones, dejar todo bien allanadito para que el mileurismo se convierta en un privilegio y España entre, por la puerta grande, en el Tercer Mundo de los derechos sociales, pues se hace, joder. Bajar impuestos es de izquierdas, y regalarle a la banca española el dinero de los ciudadanos y los cuerpos esclavos de los trabajadores, todavía más.

La Página Definitiva, Cayo Lara: del voto útil al tonto útil

A medida que va pasando el tiempo y el PSOE aprovecha para ir contra cada punto de su programa electoral y lo que es más suicida, su propio electorado, es más difícil colocarle la manoseada etiqueta “de izquierdas”, a ese partido que ahora actúa como brazo político del Fondo Monetario Internacional y demás bancos alemanes y franceses, que constituye elemento intrínseco del estancadísimo establishment político -la PPSOEvergencia- basado en tupidas redes clientelares que lo único que hacen es sangrar el país en beneficio de oligarquías que nunca se merecieron estar en este sitio. Que sí, que algunas medidas suyas son vagamente de izquierdas, pero eso, sólo vagamente: pura cosmética electoral mientras se rechaza la dación en pago en el Congreso. Lo importante, lo estructural, sigue igual. Éste es el consenso cargado de hormigón con el que tenemos que tragar en este país. Pero cuando el establishment en forma de PSOE necesita a la cada vez más minoritaria IU para gobernar, como ha pasado en Extremadura, va y entonces se acuerdan de ellos.

En este contexto, es absurdo que IU pacte con el PSOE “porque yo lo valgo, con las habituales y vagas apelaciones de los segundos a la “unidad de la izquierda” -como si ellos lo fueran y nosotros fuéramos estúpidos que olvidamos sus propias actuaciones. Como hizo IU de Extremadura, para pactar tendrían que exigírseles, como mínimo, reformas importantes y extensivas como la reforma de la ley electoral o la misma presidencia del gobierno extremeño. Lo importante no es pillar cacho, sino la posibilidad de introducir reformas “de izquierdas” y si el PSOE no acepta, pues ajo y agua.

Pero la cuestión más curiosa es la siguiente: un 64% de los españoles apoya el movimiento 15-M y resulta que las exigencias de mínimos de este movimiento coinciden en cada punto con los planteamientos de Izquierda Unida. ¿Entonces, por qué IU no gana las elecciones de modo aplastante? La dación en pago -que la hipoteca se salde con la devolución del piso- es una medida apoyada masivamente por la población, y además de modo muy transversal; el PPSOE la rechaza, pero IU no. ¿Por qué entonces este panorama electoral? ¿Por qué no hay ningún clic en el cerebro de la gente y ésa se pone a votar masivamente a IU? En parte, es obvio que hay mucho desconocimiento de la cosa política por parte de los electores, que en España votan por criterios más tribales que racionales. En Madrid, el 15-M pedía que los electores se informaran de “que existen otras opciones”, precisamente en este mismo sentido contra el bipartidismo de hormigón: el tan cacareado voto útil al PSOE equivalía a tirar el voto a la basura. Pero igualmente, la cuestión sigue ahí, como el dinosaurio de Monterroso: el electorado potencial de IU -lo que sería la izquierda sociológica- es muy mayoritaria, pero su presencia en instituciones y en la población es totalmente minoritaria. ¿Por qué? ¿Por qué?

La clave esencial está en el discurso: a diferencia de los ahora “ecosocialistas” de Iniciativa per Catalunya en Catalunya, IU no puede sacudirse del Partido Comunista (PCE), que mantiene un discurso arcaico y anticuado fundamentado en lucha de clases, dictadura del proletariado y otros conceptos que suenan a chino a la izquierda sociológica de hoy, que es su base social potencial. Actualmente, hasta las mismas recetas tradicionales de la socialdemocracia están totalmente obsoletas, pues entonces imaginemos las comunistas del siglo 19. Precisamente, este divorcio se percibe de modo muy claro en el País Valencià, donde están electores muy ideologizados y militantes de Esquerra Unida del País Valencià, que toleran el habitual sectarismo de la izquierda tradicional tan propensa a escisiones y escisiones de escisiones, mientras que en cambio el perfil de votante de Compromís, que irrumpió con fuerza en las elecciones, consiste en

“gente joven, mucho universitario, con ideario de izquierdas mucho menos clásico que el que caracteriza a EU y más preocupado por cuestiones transversales; un votante que tendía a monopolizar el PSPV. Con capacidad para llegar al público a través de las redes sociales y de los medios de comunicación.” La Paella Rusa

Pero ni ICV ni Compromís son muy mayoritarios, tampoco. De momento, la izquierda política es incapaz de actualizar su discurso en el contexto económico de la globalización; tiene que darse cuenta de que no puede limitarse al no-a-todo y con ésas darle la iniciativa a la derecha neoliberal ahora libre de imponer su programa político, redirigiéndolo a un público que ya no es proletario, sino mileuristas con carrera y máster, asalariados pero también autónomos y pequeños empresarios, todo aquél que resulta perjudicado (y van muchos) por el actual orden de las cosas.  El recurso fácil es obvio, apelar a la gallina de huevos de oro -los impuestos- para financiar los servicios públicos; pero resulta que ahora, con la globalización, evadir es mucho más fácil. No se trata de si el dinero está disponible, sino de si se puede recaudar -y ahora no se puede. Hay que buscar otras fórmulas viables económicamente: el cooperativismo.

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Hedonismo y desequilibrio: ¿por qué las instituciones humanas?

28 junio 2011

Quién quiere saborear los dorados rayos de sol, tiene que estar dispuesto a caer en la mierda y tragarse todo el lodo. La vida es una montaña rusa de emociones, un péndulo desbocado que salvaje golpea de lado a lado, un todo o nada continuo que corre sobre el abismo. No hay excusas, dijo Camus. La vida es para descantillarse; si no, no vale la pena que sea vivida. No hay más opción que ser un salvaje: vivir el desequilibrio inherente de la vida dando bandazos, gozando cada ínfimo y colorido detalle y matiz y peculiaridad de lo real y lo imaginario, agotando hasta el último minuto del día, buscando siempre la hora número veinticinco, aquella que nunca llega que es donde descansa nuestro espíritu frondoso y virgen.

Maravilloso el tornado sensorial. Sí, está bien pero. En Berlín, ciudad infinita, charlando con un joven bohemio americano de padres neocon renacidos, lo decíamos: sí, una vida de earthly pleasures está fenomenal, pero algo falta. Al puzzle de la vida le falta una pieza, esa sensación perenne que se repite en el jardín berlinés de Epicuro¿acaso todo se resume en la continua búsqueda del placer por el placer? Porque fuera, en la realidad normal y gris, todo se cae a pedazos lentamente, mientras nosotros, felices pero ingenuos, espectadores del eventual colapso de la civilización occidental. Aturdidos por el tamaño de la catástrofe, nos refugiamos en lo colorido de modo bien olvidadizo, como si pudiéramos ignorar que no somos idiotas -que somos ciudadanos y parte inseparable de la sociedad- y así tenemos tanto una responsabilidad cívica por fuera como un motor interno por dentro de construir algo en positivo.

A veces uno piensa que el Imperio Romano, comparación tópica pero obligatoria, terminó diseñando unas estructuras sociales que, con sus fiestas, orgías y bacanales, consiguió hacer olvidar a las potenciales mentes brillantes de sus responsabilidades para con la sociedad, de modo que apareciera tan sólo en décadas un Diocleciano, fundador del Dominado Romano (siglo III dC), y un conjunto de Pompeyos, Césares, Brutos, Marcos Antonios, Octavios y Cicerones en pocos años al final de la República (I aC). Igual comparemos ahora con la época de la Transición. En todo caso, hay que sacudirse de este hedonismo estúpido y cosificador, mucho más capitalista que epicúreo, y reivindicar lo político:

La tragedia [de los comunes] en cuestión aconteció a un grupo de pastores que utilizaban una misma zona de pastos. Un pastor pensó racionalmente que podía añadir una oveja más a las que pacían en los pastos comunes, ya que el impacto de un solo animal apenas afectaría a la capacidad de recuperación del suelo. Los demás pastores pensaron también, individualmente, que podían ganar una oveja más, sin que los pastos se deteriorasen. Pero la suma del deterioro imperceptible causado por cada animal, arruinó los pastos y tanto los animales como los pastores murieron de hambre. “La avaricia rompe el saco” suele decirse; […] así, racionalmente, pensaron los pastores, que siguiendo la estrategia del gorrón, aumentaron sus rebaños hasta que destruyeron los pastos comunes.

En 1968, pleno despertar de la primavera hippie, Hardin publicaba el artículo The Tragedy of the Commons en Science, con sus consideraciones sobre la sobre-explotación de los recursos naturales por parte de una población humana excesiva. En cierto modo, es una generalización a un número de jugadores del clásico dilema del prisionero, donde dos jugadores se enfrentan con dos estrategias posibles, cooperación y defección. El mejor resultado para la pareja es cuando los dos cooperan, pero está esa opción tan capitalista de maximizar los beneficios mediante el salto unilateral a defección (ie explotación): mientras tú sigues cooperando, yo gorroneo. Como los dos son agentes racionales, los dos toman idéntica decisión mediante ese salto y se da el escenario, paradójico, de que el beneficio para la pareja ha disminuido en total. De algún modo, el dilema del prisionero es la corrección a la legalización moral del egoísmo que hizo el liberalismo, una verdadera ruptura ética, con su clásico “el beneficio común se maximiza espontáneamente cuando cada persona busca maximizar sus beneficios individuales“. La narrativa que sostenía el tejido comunitario sufrió aquí su primer desgajo.

Precisamente, ése es el drama del cooperador, tan necesario y ubicuo, en la tragedia de los comunes: cargar una responsabilidad para la comunidad pensar a nivel global: abrir cuenta en banca ética, consumo responsable, uso de transporte eficiente, etcétera- cuando lo fácil sería abandonarse a una vida de placeres y excesos de puro free-rider individualista. Es comer la manzana del árbol de la ciencia e ignorar la de la vida. ¿Es que se pueden integrar sónar y 15-M? ¿O son acaso incompatibles? Estos extremos opuestos, por un lado el cultivo de un hedonismo saludable espiritualmente, es decir, de un proceso de individuación y autorrealización personal, y el cultivo del deber cívico para una comunidad más justa y eficiente, fueron, respectivamente, los estandartes de la izquierda hippie y la izquierda marxista. Precisamente en la imposibilidad de integrar placer y deber, felicidad y justicia, se debió la crisis de la izquierda americana a finales de los sesenta –Ponche de Ácido Lisérgico de Wolfe- y su generalización a nivel total e ideológico.

La otorgación del Premio Nobel a Elinor Ostrom muestra como las cosas están cambiando para mejor. Su gran trabajo ha sido demostrar como sistemas de administración económica cooperativa tienen éxito donde los teóricos del mercado desde hace mucho tiempo predecían que fallarían.

¿Por qué las instituciones humanas? La tragedia de los comunes no sólo ilustra el drama del cooperador que no se puede ir de sónar, sino plantea la necesidad de la misma existencia de instituciones humanas que canalicen y amplifiquen la acción colectiva del grupo, regulando el uso de los bienes comunes y permitiendo al mismo tiempo el florecimiento libre y personal. Precisamente, en antropología ésta sería la tesis integracionista del Estado (rollo socialdemócrata, liberal), donde éste tendría una función “buena”, opuesta a la tesis del conflicto, tanto de carácter marxista como libertario, que considera que su única función es la preservación de los privilegios de la elite. Como ocurre tantas veces, lo más probable es que la explicación buena sea una combinación de las dos, porque no son excluyentes: inicialmente una mayoría social consiente el acceso al poder de una elite que mediante las instituciones maximiza el bien común de modo más o menos efectivo, pero pasado el tiempo ésa se apoltrona y empieza a dirigir la sociedad de modo despótico y por el beneficio propio en detrimento del colectivo. ¿Nos suena la historia? Es también la de la Isla de Pascua, del Imperio Romano, y la de esta mañana en el discurso del Estado de la Nación.

En este sentido, la tesis libertaria no aboga por la abolición de las instituciones, sino que la función de éstas se limite a la coordinación y no a la consolidación de privilegios. ¿Qué tipo de estructuras sociales pueden liderar a eso? ¿Qué tipo de organización? Una idea, al vuelo, es la red de checks and balances de múltiples y diversos polos de poder que se compensan entre sí, evitando la concentración de poder, sea económico, o sea político- un modelo etéreamente federal. Obviamente, la teoría ya la tenemos bien aprendida – ¿pero cómo se llega a eso?

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Crónicas de un enfermo

26 junio 2011

Las cosas terrenales que le rompen a uno la periodicidad en el blog, primero el sónar y después la resaca más larga y dura de mi vida, tanto que casi me recordaba a otra cosa. En todo caso, en la enfermedad gastroenterítica -mi cuerpo sólo pide una cosa y no es zumo de naranja- a uno le golpean severos momentos de agrietada lucidez, y es que la semana ha dado de sí. Aquí unos apuntes.

Primero, que el descerebrado de Puig, el ahora claro fabricador de la supuesta violencia de indignados contra políticos (porque las pruebas en el otro sentido casi sobran) sigue sin dimitir, humillando la institución de Claris, Macià, Companys, Maragall y mía y tuya. Que el gobierno de CiU, debidamente masajeado por la muy crítica (risas enlatadas) prensa del régimen (que le pone un seis a un gobierno fascistoide y corrupto), y del brazo armado del FMI –oséase, el PSOE- siguen aplicando a rajatabla las recetas económicas de un acusado de violación e insigne socialisto, es decir, recortar, recortar y recortar hasta que del jardín epicureísta del placer que antes confundíamos con Estado del bienestar sólo quede un mísero bonsai raquítico en rigurosa aplicación de los preceptos de Friedman, escuela de Chicago (donde también se formó el recién preso gángster “Whitey” Bulger, por cierto). Los preceptos de Friedman son claramente y honesta anti-inflacionistas y para eso apoya una política monetaria conservadora, que no tire del déficit presupuestario alegremente que a la larga esto no se ajusta solo. Cuando haya crisis, recortar de lo habitualmente poco competitivo (sector público), poca fiscalidad y que el esfuerzo de los emprendedores haga girar de nuevo la rueda de la fortuna.

Comenzamos la semana con la intolerable insubordinación de esa agencia de rating llamada S&P al advertir sobre la posibilidad de arrebatarle la triple A al Gobierno estadounidense: ya saben, una parte del oligopolio privado de las agencias de calificación amenazando a quien ha creado y sustenta ese oligopolio privado. Enternecedor.

Juan Ramón Rallo, jefe de Opinión de Libertad Digital

El problema de fondo es que las medidas no van dirigidas a estos propósitos.

Las prioridades son otras: una y principal, el dedicar recursos al pago de la deuda (o más bien de sus intereses). Los grandes bancos europeos – alemanes, franceses, holandeses, hasta españoles- constituyen los acreedores principales de estos países periféricos y quieren cobrar sus préstamos y a ell se subordinan las otras finalidades posibles y deseables.

Miren Etxezarreta, No puede ser de otra manera. ¿Economistas de sesgos opuestos de acuerdo? ¿En qué mundo vivimos?

No estamos delante de “preceptos neoliberales de la escuela de Chicago” que consisten en dolorosos recortes que se tienen que aplicar por una supuesta responsabilidad política. No nos engañemos: es la ley al servicio del privilegio. Al mismo tiempo, Zapatero y Mas han reducido ingresos a las arcas del Estado mediante la supresión de impuestos (sucesiones, sociedades, patrimonio, etcétera) y han hecho caso omiso de los diez puntos que le sacamos a la media europea en fraude fiscal. Han situado a España en el segundo puesto de presión fiscal sobre los salarios. A nivel psicológico, para ellos, estas medidas -que unos dirán draconianas y obligadas y yo llamo a secas estafa monumental- son la única opción viable, consistentes a nivel ideológico y debidamente indicadas por los lobbies de turno. Son los de arriba contra los de abajo, pura lucha de clases.

Los griegos, que salían de décadas de pobreza, se lanzaron encantados a la fiesta y compraron coches y electrodomésticos alemanes con créditos alemanes. Y a los franceses les compraron, entre otros muchos juguetes militares, submarinos carísimos. Y todo ese cambalache fue engrasado con abundantes comisiones para los partidos.

Costa-Gavras, lúcido: Ha habido griegos corruptos y alemanes corruptores. Sustituya griego por español a ver qué pasa.

La cuestión es que estamos repitiendo de modo horrible el escenario que dio paso a la Gran Depresión en Europa: todo el mundo quiere cobrar hasta el último céntimo de sus deudas – ¿acaso romperá la avaricia el saco? Los bancos, origen de la crisis, quieren cobrar la deuda sí o sí, ni oír hablar de reestructuración, como indican los economistas sensatos; Obama, Sarkozy y Merkel les cubren, porque los bancos habitan en el mismo núcleo del sistema económico del país -son sus hiperhubs y  el mismo petróleo del sistema. Pero en esta avariciosa insistencia, se insiste en la paradoja que señala Etxezarreta: se coloca a los PIGS (Portugal, Irlanda, Grecia, España) al borde de la estancación económica total (paro, miseria, pesimismo) con el único fin de que devuelvan los intereses de la deuda y cuadren las cuentas a los bancos americanos, franceses y alemanes. Ésa es la vía para sanear el sistema que han encontrado las luminarias de Princeton y la London School of Economics.

P: ¿Se le ocurre cómo pasará Zapatero a la historia? ¿Como Alexander Dubcek, el soñador de la Primavera de Praga, o como Juan Negrín, odiado incluso dentro de su partido?

R. Será recordado como Gorbachov, rechazado en su país y admirado fuera. Yo suscribo toda su primera legislatura, en materia de avances sociales y libertades personales. En la segunda no dio pie con bola.

Joaquín Sabina, visionario si uno sabe bien lo que hizo Gorbachov con la URSS

Con la venia de las oligarquías locales, claro está, porque ya van a sacarle el jugo. ¿De qué cojones sirve una reforma laboral, señor Zapatero, tan necesaria que hizo aumentar el paro? ¡El País Vasco, con la misma legislación laboral, tenía el paro en la media europea! Quizá valdrán soluciones más o menos coyunturales como la del muy radical (risas enlatadas) Arcadi Oliveres -reducir la jornada laboral- que ya ha apadrinado el degano del Colegio de Economistas de Catalunya (redujo en dos millones los parados franceses en el año que se aplicó). Pero si uno tiene cabeza, la ley importa poco, porque es papel: al final lo que importa es lo que hay, que es el tejido productivo: una economía basada en el conocimiento y la participación democrática, puros generadores de valor añadido, valorará a sus asalariados, dará crédito a los emprendedores, y no dedicará a empobrecerlos como se explica tan bien aquí, siguiendo un modelo bastante perspicaz basado en turismo -sin valor añadido- y ladrillo -corruptor.

Pero es que nosotros seguimos aquí, con unos medios de comunicación entregados a las élites de este país, que no dudan en decir Diego donde dijeron digo en espectaculares mourinhismos discursivos de carácter tribal –yo soy de KAS naranja y tú de KAS limón, y tan cómodamente están en su sillón que no dudan en calumniar y ridiculizar los pocos soplos de aire fresco que brotan en este país (quedando ellos como soberanos gilipollas, dicho de paso), sí, amigos, el 15-M, cuna de la creatividad y la iniciativa política del ecuador de este año.

Entre los tres días de sónar y los seis de resaca pude asistir a la muy masiva manifestación de Barcelona del 19 de junio, declarando con mi presencia (y sin voz) que ya no quiero que me traten como el idiota que La Vanguardia insiste que soy, que no aprueben reformas de instituciones anticuadas como es el matrimonio en Nueva York mientras la deuda pública americana se amontona, gigante, que el debate no sea si unos estúpidos diez kilómetros por hora mientras legalizan la mayor estafa jamás montada: idiota, etimológicamente, es aquel ciudadano que ignora su responsabilidad cívica, que decide no meterse en el ágora y debatir los asuntos públicos, aquél que delega su deber político en otros. El 15-M, apoyado por la mayoría social, es la respuesta espontánea del que se sacude la etiqueta de idiota, del que se reapropía de la política, contra la pérdida de legitimidad de la democracia capitalista, un sistema obsoleto basado en instituciones del siglo XIX, dedicadas ahora como antes en la Revolución Francesa a consagrar privilegios de castas que no se lo merecen.

[…] (es) la crisis de un modelo socioeconómico agotado. El que combinaba liberalismo económico con una democracia de ambiciones igualitarias. […] Hoy tenemos suficientes indicios para afirmar que el capitalismo financiero globalizado en sus mercados es incompatible con el grado de democracia política y de bienestar social que habían tolerado hasta ahora. Esto obliga a optar: menos democracia para asegurar la continuidad de este modelo económico o corregir el modelo económico para preservar el máximo de democracia y de justicia social.

Josep Maria Vallès, catedrático de Políticas, ex conseller y muchas cosas más: Por qué voy a la manifestación

¿En qué lado estás tú, en esta crónica de un -sistema- enfermo?

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Para que nos entendamos

9 junio 2011

Podemos imaginar la sociedad como la red europea de aeropuertos, con vuelos que los interconectan, vaya, el gráfico de siempre que nos encontramos entre las páginas del magazine en el avión. Vemos que hay hubs, es decir, centros hiperconectados (Heathrow, deGaulle, Frankfurt) y nodos casi aislados (Ciudad Real, Castelló). Se dice que la estructura de la red es scale-free, una topología omnipresente en la naturaleza y la sociedad. La cuestión es que las relaciones económicas/de poder en una sociedad también pueden imaginarse de la misma manera, de modo que los bancos y otros sectores estratégicos (construcción, turismo, automóvil) están en los hubs. Esto les permite establecer el chantaje tradicional, tan chungo-chunguísimo, a la sociedad de “si caigo yo, caemos todos”, al igual que si cae Heathrow, toda la red de aeropuertos se va a la mierda.

Podría ser una red genética, pero es el organigrama de la Asamblea de Catalunya

Con esta amenaza, se cumple sistemáticamente esa gigantesca estafa de la “privatización de los beneficios, socialización de las pérdidas“. El argumento es, la verdad, infalible -“es necesario sostener los oligopolios pese a su incompetencia manifiesta, porque si caen, caemos todos porque al fin y al cabo toda la sociedad depende de ellos”- pero, obviamente, tan sólo a corto plazo. Se termina produciendo una transferencia de poder a los hubs, cada vez acumulándolo más, en detrimento de los otros nodos, disminuyendo cada vez su necesidad de ser competitivos, vaya, de esforzarse. Otra estafa: seguro que tocará salvarlos otra vez. Qué esclavitud. Ciertamente en los bancos están los ahorros de los ciudadanos y, si quiebran, implica el corralito a la argentina. Por lo tanto, no deben quebrar. ¿Acaso esto justifica la alternativa de que tenemos que pagar entre todos los errores de unos pocos, simplemente porque ellos han sido tan listos de colocarse en los susodichos hubs? ¿Qué tipo de inversión es aquella que no admite posibilidad de pérdida? Una estafa, para el resto.

Es que esto no es ni capitalismo -es su degeneración perversa. Es lo contrario a democracia -sea económica, sea política, da igual: las Constituciones democráticas (¡liberales!) introducieron en las estructuras políticas un sistema de checks and balances, es decir, una tupida red de poderes opuestos entre sí, de balanzas de poder que se compensan, para así evitar la acumulación de poder por parte de uno de estos polos. Es, en el fondo, la aplicación sensata de la separación de poderes. Es, también, un principio opuesto diametralmente a la planificación centralizada, sea económica (plutocracia) o política (dictadura) -un gobierno de las élites, al fin y al cabo. ¿Qué tipo de checks and balances -de poderes opuestos- tienen los bancos o las constructoras? Ninguno, y por eso acumulan tanto poder, por eso siguen tranquilamente acomodados en los malditos hubs de la sociedad, parasitándola, vampirizándola, plácidamente durmiendo con el sueño que da tener a toda la sociedad cogida por los testículos, porque claro, si caemos, todos caen con nosotros. Para frenar tal estafa a nivel global, pasa por revisar las relaciones económicas con las que, tan sólo con el fin de estar conectados en la densa maraña social y beneficiarnos un granito de arena de la sociedad, ejercemos de aeropuerto de Ciudad Real y suplicamos que, por favor, Heathrow nos conecte con nosotros y, Heathrow, generosamente, nos conecta. ¡Hace falta golpear la mesa con el puño! y estar dispuestos a auto-organizarnos en nuestras propias estructuras, más justas, más libres -cortar con cordones umbilicales tóxicos con los que nos conformamos que nos den una pequeña fracción de lo que sería equitativo- pero para eso falta un espíritu valiente y emprendedor. ¿Lo tenemos? ¿Estamos dispuestos?

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Sin fuerza, no hay derecho: ¿es capitalismo ley de la selva?

9 marzo 2011

Decíamos en el post anterior que, sin la fuerza que daba el espectro del comunismo soviético y el miedo a las crisis sistémicas (1929, 2008), el Estado socialdemócrata es incapaz de fiscalizar el capital (en España la economía en negro es el 17% del PIB), de tasar las transacciones financieras (ATTAC, tasa Tobin), de perseguir los paraísos fiscales, vaya, en resumen, de aplicar el principio socialdemócrata de la progresividad fiscal (also known as el Robin Hood). La dura espada con la que Tony Judt y demás socialdemócratas defendían el pacto social ha perdido filo; el Estado se ha vuelto inútil (como mínimo) y el instrumento explotador del capital (como máximo). Así, desde Thatcher y Reagan que el principio de Robin Hood se ha invertido en un pervertido mecanismo que no tiene nada de liberal pero sí de ladrón que ha terminado convirtiéndose en “privatizar beneficios, socializar las pérdidas”, además de reducir los impuestos a los más ricos hasta que no paguen nada al Estado y concentrar la recaudación sobre la clase media, con la excusa de que tasar al capital reduce la creación de riqueza, que el mercado se encarga de distribuir. Pero no hay evidencia empírica de esta redistribución de la riqueza a cargo del mercado.

En todo caso, una buena pregunta es: ¿qué hacer cuando los que se encargan de los fundamentos del sistema los han corroído hasta el riesgo de catástrofe? La respuesta lógica sería castigar a los culpables pero reforzar los fundamentos. Pero en el sistema real los reguladores y los regulados en Wall Street se entremezclan de modo casi simbiótico, de modo que los culpables siempre se van de rositas. ¿Es acaso esta simbiosis propia del sistema? Según la teoría marxista, la acumulación espontánea de capital genera oligopolios que terminan corrompiendo al poder político.

“Everything’s fucked up, and nobody goes to jail,” he said. “That’s your whole story right there. Hell, you don’t even have to write the rest of it. Just write that.”
Why Isn’t Wall Street in Jail, Matt Taibbi

El segundo punto es reforzar los fundamentos, pero en este caso estamos aplicando la socialización de las pérdidas… La teoría liberal exige dejar caer estas columnas que sostienen al sistema, es decir, dejar actuar al principio de la selección económica, porque al fin y al cabo la destrucción capitalista es creativa. Pero la destrucción creativa del capitalismo no es más que un eufemismo de las crisis sistémicas, que generan víctimas inocentes que no deben pagar por ellas. ¿Estas crisis sistémicas, que seleccionan a las mejores empresas, valen la pena? La teoría liberal se basa en la eficiencia natural de la selección económica (un buen e interesante sucedáneo de la selección natural), pero impone de facto una ley de la selva en el mercado; la burbuja inmobiliaria, ¿valió la pena? Los miles de desahucios diarios en España posteriores, ¿valen la pena? La creación artificial de demanda (obsolescencia programada), ¿vale la pena? La desaparición de la sociedad de la Isla de Pascua, ¿valió la pena? Precisamente, la sociedad tendría que ser la alternativa a la ley de la selva, no su principal producto. ¿Qué hacer, entonces, con las personas mayores –inútiles desde un punto de vista económico-, por ejemplo, el cuidado de las cuales es un deber moral de la sociedad? ¿Qué hacer cuando la acumulación exponencial de riqueza lleva a la tragedia de los comunes, esto es, la extinción de recursos naturales fundamentales para la supervivencia de la sociedad (ejem, petróleo, ejem, oil peak)?

Resumiendo, la planificación central soviética acarrea ineficiencia y corrupción. El liberalismo acarrea crisis sistémicas, ley de la selva y tragedia de los comunes. Y la solución híbrida, la socialdemocracia, corrupción de los reguladores y oligopolios de los regulados. Quizá serán mis propios prejuicios, pero cada vez que escucho los discursos neoliberales, más que visualizar el libre intercambio de bienes entre agentes económicos más o menos iguales que nos prometen (y que sería tan deseable), me imagino una sociedad neofeudal donde los señores feudales que se encargan de la seguridad y otros servicios públicos son los jefes de los oligopolios. Empíricamente, a esto tendimos, sea la culpa de quién sea.

Y no es buena ni deseable la existencia de un gran capital únicamente motivado por el afán de lucro -el Big Brother moderno-, porque los trabajadores sin organizarse son incapaces de contrarrestar su inmenso poder. El derecho sólo tiene sentido cuando se da de hecho un equilibrio de poderes; un paisaje multipolar de fuerzas. Sin fuerza para imponerlo, no hay derecho. Por eso ni el genocidio de Vietnam ni los especuladores de Wall Street han sido juzgados. Por eso el Estado socialdemócrata se revela ahora totalmente inútil. Sinceramente, yo no quiero vivir en un mundo donde la ley de la selva económica sustituya a la selva propiamente dicha. La sociedad está por encima de eso – la sociedad nació para estar por encima de eso.

Desde mi punto de vista, el problema radica en la gran escala de las sociedades modernas, que nos convierte en meros números y disuelve los atributos de persona; la primera Constitución efectiva de España, la de 1835, se promulgó y dispuso unas instituciones políticas para una población de 12 millones de habitantes. Ahora, somos 50 millones y los medios para comunicarnos, para organizarnos políticamente y económicamente, parecen totalmente superados para su función democrática y sólo sirven para la sociedad de masas. Precisamente, son las sociedades más pequeñas (Estados escandinavos, por ejemplo), donde la democracia es mucho más robusta, la población participa en la agenda política y las instituciones son más transparentes. No es que defienda el retorno al localismo como solución a nuestros problemas, pero sí es necesario el conocimiento de la construcción en capas de la sociedad, de cómo se puede organizar en red alrededor de diversos nodos interactuando entre sí, un tipo de municipalismo de tipo federal pero con vocación global.

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#nolesvotes [otro cine y otra música, please]

23 febrero 2011

No te pedimos el voto para ningún partido concreto, ni que votes en blanco, ni que te abstengas, sino que te informes para comprobar que existen alternativas.

Iniciativa #nolesvotes

Pues eso, no votes a PSOE, PP y CiU en las próximas elecciones municipales por haber aprobado la ley Sinde-Biden [Biden por el vice americano que impuso esa ley según el Cablegate]. Y es que esto de saltarse las garantías democráticas para establecer una censura a la china (es decir, sin aval judicial, sólo administrativo) de Internet está pero que muy feo, pero es que si además la razón esgrimida no es algo loable como la estabilidad del país (en plan Mubarak), sino el afán de lucro de unos pocos el tema ya es de traca.

Me apetecía ir a ver Chico y Rita de Fernando Trueba, pero después de sus muy acertadas declaraciones donde lamenta vivir “en el único país donde te roban y además te insultan” en las que como es habitual en ese sector es muy probable que confundiera víctimas y ladrones, pues le haré boicot, igual que Bollain. El cine español es esencialmente un atraco a mano armada a los ciudadanos, que pagamos doblemente por él: la entrada en sí (recaudación de 77,5 M€) más las subvenciones directas (121 M€), además del dinero por ley de las televisiones (200 M€). No contentos con esto, montan sistemas de financiación totalmente opacos (=Gürtel, =Wall Street) en el que se gana dinero no gracias a las entradas sino a las subvenciones en sí. Un escándalo. No contentos con esto, aplican el totalitario y contrario a la UE principio de culpabilidad para aplicar el canon digital a cualquier medio, no sea que vayamos a copiar, pero es además, ¡copiar es totalmente legal cuando no hay afán de lucro! No es de extrañar que el único de la banda que se decidió a transigir con los malvados internautas se cambiara de bando. Es que además no tienen ni idea de en qué consiste eso de Internet.

Precisamente es gracias a Internet donde es realizable el sueño ilustrado de la Biblioteca de Babel, donde el acceso a la información fuera totalmente libre y tiene un coste de distribución casi nulo. Ni Mubarak ni Obama fueron capaces de frenar la revolución egipcia alegando islamismo radical, porque todo el mundo sabía que era de carácter cívico y democrático gracias a twitter. Los intermediarios del cine y la música ya no pueden ejercer su particular dictadura sobre los nuevos artistas, porque éstos pueden optar a la difusión alternativa que Internet les brinda. De ese modo, se pueden proponer, fácilmente, nuevos modelos sostenibles de distribución de cultura:

  • Música: volver a los conciertos el porcentaje que gana el artista por concierto es muy superior al que gana por los discos, ya que esos beneficios van a parar sobre todo a la discográfica. Pero ahora resulta que los costes de distribución de un disco son cero y el consumidor por eso decide pagar cero por ellos en un sano ejercicio de libre mercado: el objetivo del álbum (la producción del cual puede costearse con los mismos conciertos) no debe ser ganar dinero, sino tan sólo la difusión. Los beneficios son claros: ausencia del mediocre instrusismo de las discográficas y promoción de una cultura de la música en directo. Ya hay discográficas que apuestan con mucho éxito por este modelo, mucho más democrático y creativo.
  • Cine: acabar con el modelo de los cines de estreno porque los cines de estreno son un timo. Si las películas son tan caras, ¿por qué se hacen tantas?La oferta de cine tiene que basarse en el amplio repertorio filmográfico desde los hermanos Lumière hasta hoy. Hitchcock, Hawks, Coppola, Kurosawa, Truffaut, ¿por qué ya no se ofrecen? Las copias están ahí. Y ya puestos, ¿qué pasa con las series de calidad? Estoy dispuesto a pagar para ver capítulos de series tan buenas como the Wire o Roma. Sí pueden existir modelos alternativos y sostenibles. Al final de la escapada de Godard costó 6400€ actuales, y esto se puede financiar fácilmente con crowd funding. Crear cines populares, de barrio, con ofertas más sensatas, buenas y completas que las de los actuales y con las cuotas de socio, entradas, etcétera, aporten dinero para la creación audiovisual.

Porque el arte no es afán de lucro. Teóricamente, el artista crea porque siente que es su vocación. Crear es un privilegio. Es, quizá, el gesto definitivo de la persona, donde sus actos son profundamente suyos y no mal copiados de otros sitios. Si se trata de trabajar no para crecer y crecer y crecer sino para vivir tranquilamente, siempre es posible un espacio y tiempo personales para la creación de arte. Es, no es coña, el ora et labora benedictino. Así que se trata de proporcionar modos de producción artística que sean sostenibles y basados en los principios de la libre expresión y la creatividad, no maneras de lucrarse con algo tan etéreo y subjetivo como es la creación artística. Un eficaz método para promover ese cambio de paradigma es el de derribar el viejo, así que de ese modo, ¡larga vida al P2P! ¡Copiar es bueno! ¡Todos a copiar!