Posts Tagged ‘acción social’

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Del #15M a #OccupyWallStreet

2 octubre 2011

— ¡Valiente mito! — dijo Hussonnet — ¡He aquí al pueblo soberano!

Gustave Flaubert, La educación sentimental

En su obra maestra, Flaubert describe la multitud que irrumpe en las Tullerías en 1848 – no son idealizados revolucionarios que luchan por la libertad de su pueblo, sino borrachos, analfabetos, rudos y viciosos de la adrenalina. Quizá es un retrato demasiado realista, pero implícitamente es una bofetada a la cara de esta entidad abstracta del pueblo soberano, tan abusada como concepto teórico por liberales como socialistas. Por estadística, la nación, el proletariado, son prostitutas, camellos, hooligans del fútbol, defraudadores a Hacienda y espectadores del Sálvame, no honrados y trabajadores disciplinados santos.

Las protestas han pasado del Cairo y Alejandría a Los Angeles, Washington, Chicago y Nueva York, pero las críticas son las mismas, con ese saborcillo reformista socialdemócrata tan naif que las caracteriza. Desde su sillón, el sesudo intelectual juzgará las protestas del 15-M o ahora de Wall Street con un mensaje político poco definido y habitado por gente de poca cabeza y más adicta a las emociones que a los libros de filosofía política. Y por esta ingenua razón se abstendrá de tomar parte del proceso. Es que acaso los que tomaron la Bastilla en 1789 eran todos enciclopedistas, Diderots en potencia? Cuál era el porcentaje de alfabetismo de las masas en las revoluciones de 1848? En las protestas siempre convive una vaga combinación de ideología y descontento por la falta de oportunidades y cuando el segundo factor es flagrante, la indignación estalla. Como ahora.

Que echemos algo de menos en estas dinámicas sociales, sea coordinación, mensaje ideológico o elegancia en el vestir, es el primer indicador de que somos nosotros mismos que tenemos que aportarlo al colectivo – esperar pasivamente a que alguien lo haga por ti no es sólo ingenuo sino directamente estúpido. Qué es la cooperación si no eso? Qué manía con estas delicadas exigencias ad hoc. Aquí nadie te regala nada y pagas tu ignorancia sobre dónde metes los ahorros o a qué tipo de personaje le das tu voto con tus propios impuestos. La protesta no es un derecho ni un privilegio – es una necesidad. Si nos abstenemos, se nos comen. Si no nos informamos de quién manda en nuestra caja de ahorros, nos joden. Si no exigimos transparencia a los políticos de turno, nos joden.

Irónicamente, es precisamente un privilegio afirmar que la protesta es un privilegio de clases medias. Porque las clases bajas son desahuciadas cada día y lo único que les queda es la resistencia y el buscar alternativas al fracaso del sistema. Sólo a los privilegiados no les urge eso. “A la gente no le interesa eso, va a la suya, es individualista”. Aparte de que nunca me hayan presentado a este ente abstracto que es la gente, a los que sí conozco son bellísimas personas, creativas y con inquietudes, muy dispuestos a realizar mínimos cambios en su vida para que las dinámicas generales también cambien, pero mentalmente secuestrados por este concepto tan general como antipático que es la gente. La verdad es que es más que suficiente que sólo la mitad de mis amigos hagan estos pequeños cambios y éstos también se lo pidan a los suyos. De ningún otro modo funcionan las dinámicas sociales. La semilla habrá sido plantada.

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Mubarak, Gadafi, Artur Mas

27 mayo 2011

Los tres disuelven violentamente manifestaciones en su contra, porque no les interesa tolerar el derecho a reunión, número 20 de la declaración universal de los derechos humanos, imprescindible en cualquier sistema que se quiera llamar democrático. Ni el 21 de la Constitución Española a la manifestación. Son, por lo tanto, gobiernos ilegítimos que tienen que ser derrocados.

Democracia no es sólo votar cada cuatro años. Es que esto es lo de menos – era justo contra lo que nos manifestábamos: es mucho más que eso. Si no hay debate ciudadano, si no hay intercambio constructivo de propuestas al pie de la calle, no hay democracia. Si no hay un control ciudadano de los temas de la agenda política, no hay democracia. Si no hay transparencia en la información como ahora no pasa con TV3, no hay democracia. Son estos criterios lo que diferencian lo que nos están intentando colar a golpe de porra -un mercado político de masas en plena crisis económica sistémica– de una verdadera democracia, a nivel tanto político como económico.

“La violencia es el miedo a los ideales de los demás.” Mahatma Gandhi

Lo que consiguen es partir la sociedad en dos: los que simpatizan con el diálogo de los manifestantes y los que simpatizan con el monólogo de las porras. Cada vez menos, los segundos pueden aducir, de un modo totalmente despectivo y denigrante (para ellos mismos), que los manifestantes son cuatro perroflautas sin objetivos. En plaça Catalunya, vi al quinto académico de ciencias sociales más citado del mundo, Manuel Castells, a un doctor en economía y activista por la paz como Arcadi Oliveres, al conocidísimo antropólogo urbano Manuel Delgado, a expertos en democracia económica como Toni Comín o en renda básica como David Casassas. No sólo esto: un amplísimo colectivo de ciudadanos debatiendo, argumentando, escuchando, es decir, pasando por la sana experiencia política de la democracia. Al otro lado, justificando los prontos dictatoriales mubarakianos del president del tres per cent, tenemos a conocidos intelectuales como Pilar Rahola o Josep Cuní. Qué combate tan igualado, digo, porque de un lado está el miedo. El miedo tan humano al cambio, que provoca actitudes reaccionarias con un tono entre escéptico y de burla, es el sustento básico de las dictaduras. Sea en Egipto o sea en Catalunya. Franco también decía que lo suyo era democracia orgánica.

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Empanadas mentales en el #15M

24 mayo 2011

Antes de todo, es imprescindible comentar lo bonito del paisaje actual de la plaça Catalunya: un espacio de debate en la plaza pública, un ágora de facto donde discutir ideas políticas desde la pluralidad, que es el sueño auténticamente democrático e ilustrado de una sociedad civil fuerte y dinámica. Uno pasea por la plaça Catalunya y ve grupillos de gente discutiendo activamente sobre la ley electoral, autogestión, democracia participativa, medio ambiente, derecho, etcétera, contradiciendo totalmente la reaccionaria estampa de una sociedad pasiva y adormecida. ¿La Atenas de Pericles? La indignación, latente, estalló y se ha transformado en esto y se tiene que mantener. Como experiencia, es una realidad única: es el contacto inmediato y directo con la emergencia y desarrollo de una pequeña sociedad paralela, con sus necesidades de coordinación, sustento, regulación, etcétera. Es, esencialmente, enfrentarse al reto de hacer política por parte de gente tradicionalmente pasiva. Abundan las propuestas simplistas que revelan desconocimiento del tema, pero abunda con la misma cantidad la buena fe de aportar el granito de arena. Esto es precioso.

Dicho esto. Pero si tiene que continuar, que mantenerse en pie, no se puede esperar a que la gente no se canse nunca, sino que tiene que articularse un debate formal, más allá de los mítines histéricos que convencen a propios y alejan a ajenos expectantes, para superar empanadas mentales que lo traicionen. Las estructuras sociales actuales fomentan la pasividad, de modo que nos tenemos que preguntar qué es lo que falla y cambiarlo. A mi modo de ver, hay tres grandes tipos de empanadas mentales:

a) “esto es un movimiento apolítico y politizándolo os lo estáis cargando” MAL. Política es todo aquello en lo que intervienen más de dos personas, un ménage a trois es política, porque política es cualquier regulación de conflictos humanos para la convivencia. Movimiento apolítico es un clarísimo oxímoron, que revela la ignorancia que se tiene de lo que es el mundo ideológico. No es sólo un problema de la ley electoral, sino de cultura política (aunque lo primero puede ayudar a cambiar lo segundo): los imputados por corrupción siguen siendo votados por los ciudadanos, hasta en Barcelona, donde Trias tenía de número ocho en la lista a Antoni Vives, presidente de la fundación Trias Fargas cuando lo de Millet y el Palau. Es la democracia representativa que está en crisis y diagnosticar sus causas e intentar solucionarlo con cambios en sus estructuras políticas siempre se hará desde un punto de vista ideológico. No se trata de favorecer a los partidos minoritarios – sólo hay que mirar en Catalunya (donde tenemos seis partidos en el parlamento) y estamos igual.

b) “no nos representan” MAL. La frase abunda pero los documentos de mínimos que van circulando por las comisiones tienen un claro carácter socialdemócrata – y hay partidos políticos no precisamente minoritarios que se presentaron con un programa electoral 100% idéntico a lo aprobado por la Asamblea General: ICV o IU. Entonces, ¿a qué cojones se refieren por no nos representan? Quizá es una crítica a la democracia representativa, pero a mí me parece más bien, con todos mis respetos, que es ignorancia. La gente no hace la conexión, aún cree que no hay nada más que PP o PSOE, que “todos son iguales” y demás tonterías – no se da cuenta de que hay otras opciones políticas, ignora que ya hay ILPs para la reforma de la ley electoral, que ya ha habido comisiones de expertos que han propuesto cosas como las listas abiertas. Si IU o ICV tuvieran los votos de esa parte de centroizquierda que habita en las Asambleas, tendrían suficiente fuerza en el parlamento para llevar a cabo sus exigencias. Pero la gente no hace esa conexión lógica y sigue a lo suyo: hay una desacoplamiento total entre izquierda institucional e izquierda sociológica: en plena debacle sociata, IU sólo ha aumentado un punto en las municipales. No estoy de acuerdo con la democracia representativa, sobre todo con el modelo actual, pero otra cosa es ignorar soberanamente el paisaje político que ofrece el parlamento y las posibilidades que ofrece.

c) “el míting histérico diciendo las mismas fórmulas de siempre ” MAL. En los turnos de palabra de la Asamblea General, se abusa de la arenga fácil y de tono épico. Al igual que el nacionalismo, convence y une a los ya convencidos mientras se desacredita a ojos de la gente espectadora, expectante o directamente escéptica. No sólo eso. En un contexto histórico radicalmente diferente -en plena crisis del modelo socialdemócrata-, se tienen que abandonar las fórmulas habituales. Se habló de ocupar un edificio, de huelga general. Obviamente, no voy a tener ningún problema con estas acciones, pero tienen el mismo efecto que los turnos de palabra mitingueros: el movimiento #15M ha sorprendido a la sociedad por su heterogeneidad, transversalidad y fuerza; tiene que construirse un discurso no tradicional-conservador (NO a…, NO a…, NO a…) que repita mecánicamente los mantras de la izquierda social-estatista, sino uno nuevo y refundado, que considere que la causa real de la movilización no es un detalle como la ley electoral, sino la crisis que ha generado el empobrecimiento generalizado de la clase media. Pero en esa clase media a la que se tiene que dirigir el discurso contiene a asalariados, pero también a autónomos y pequeños y medianos empresarios. Hace falta un nuevo discurso regenerador, que al igual que la movilización, sorprenda y obtenga el favor de la clase media. Lo trataremos en el siguiente post.

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Actualización personal #15M

21 mayo 2011

En Barcelona hemos aprobado ya varias exigencias, abolición reforma pensiones, laboral, ley Extranjería, ley Sinde. Progresividad fiscal. Imprescriptibilidad corrupción. Ley de responsabilidad política. Fiscalizar transacciones financieras. Persecución fraude fiscal y abolición paraísos fiscales y SICAV. Fomento democracia participativa mediante el 2.0. Parar desahucios y devolución transparente del dinero público dado a los bancos. Referéndum sobre la monarquía. Etcétera.

Todo muy socialdemócrata vaya. Implementar todo esto, desde mi punto de vista, acarrea el desmoronamiento total del sistema tal como está montado, por el tema de la globalización, los capitales simplemente huirían y nos quedamos sin clase alta a la que joder/fiscalizar. Imperio Romano again.

Entonces, el cambio no comienza por arriba, sino que empieza en cada uno de nosotros, sacando la pasta de La Caixa, BBVA, Santander y metiéndola en banca ética (projecte FIARE y Tryodos), usar el transporte público y bicicleta, crear cooperativas de consumo alimentario en vez de consumir al Lidl o el Mercadona, comprar ropa en los pequeños negocios de jóvenes diseñadores y dejarnos de Zaras y H&Ms, que el trabajador abandone el rol pasivo de asalariado y se convierta en emprendedor y participe en las decisiones de la empresa (cooperativas de capital social, ni privado ni público), cooperativas de vivienda, asambleas de barrios que elijan los regidores de cada barrio y éstos al alcalde, fomentar uso energías microrenovables (solar y eólica), boicotear el periodismo acrítico, etcétera. Vaya, AUTOGESTIÓN Y LIBERTAD, creando un sistema alternativo que reemplace espontáneamente al antiguo y decadente. No los necesitamos. Ellos sí nos necesitan a nosotros.

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No volem viure a la “millor botiga del món”: CUP – Alternativa per Barcelona en las municipales

15 abril 2011

Si consideras que el actual Ayuntamiento está ahogando a Barcelona con sus fascistoides ordenanzas cívicas, que se carga la ciudad cerrando locales culturales, artísticos y sociales porque no tienen las múltiples licencias que exige (y con las que trafica de modo delictivo), que promueve un modelo económico que reprime la creatividad y beneficia la mediocridad y el dinero fácil a base de especulación inmobiliaria y exprimiendo a una masa de turistas que no aportan a la ciudad más que dinero, que entiende como “participación democrática” cualquier cosa que pase indefectiblemente por su filtro institucionalizador, no votes las derechas que crearon la crisis. Vota izquierdas, independentistas y anticapitalistas: CUP – Alternativa per Barcelona (Revolta Global – Esquerra Anticapitalista). Aquest any, sí!

La crisi actual ha posat de relleu, ara més que mai, l’esgotament absolut del model de ciutat que s’ha estat dissenyant en les darrreres dècades. Una Barcelona d’aparador, “la millor botiga del món”, basada en la promoció de la “marca Barcelona” i del turisme, on especulació immobiliària, destrucció de l’espai públic, desigualtats socials i consumisme són l’eix d’un model de ciutat ecològicament i socialment insostenible.

L’actual “model Barcelona” s’ha construit amb la participació activa de l’esquerra hegemònica, convertida, des de fa temps, en una simple gestora dels interessos del capital. Aquesta esquerra, intitucionalitzada, professionalitzada.., no serveix com a instrument per a transformar la societat i millorar les condicions de vida dels i les ciutadanes de Barcelona.

Davant aquesta situació cal anar avançant en la construcció, a la ciutat, d’un pol alternatiu lligat a les lluites socials, arrelat als barris, al territori, als centres de treball i d’estudi, que no participi en la gestió de l’actual sistema, sinó que vulgui transformar-lo, des de baix i de forma participativa. Barcelona està orfe de referents polítics alternatius que defensin un altre model de ciutat allunyat dels interessos del capital i de les minories privilegiades.

Revolta Global-Esquerra Anticapitalista ve treballant des de fa temps per a construir, a la ciutat de Barcelona, una alternativa anticapitalista, feminista, ecologista, antiracista i internacionalista sorgida de la confluència de diverses organitzacions, sectors i col•lectius. En aquesta perspectiva, a les properes eleccions municipals del 22 de maig Revolta Global-Esquerra Anticapitalista participa a la candidatura CUP-Alternativa per Barcelona, nascuda de l’acord entre la CUP i Des de Baix.

Si vols donar-nos un cop de mà a Revolta Global-Esquerra Anticapitalista per fer escoltar una veu crítica a les eleccions municipals a Barcelona que trenqui la sinfonia monòtona dels partits tradicionals, escriu-nos i envia’ns la teva firma a: anticapitalistesbcn@revoltaglobal.cat

Necessitem ajuda per a construir una alternativa entre tots i totes.”

Pues eso. Más claro, agua. El 22 de mayo, vota CUP – Alternativa per Barcelona.

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Toma el coche, apoya a Gadafi

22 febrero 2011

Sí, esta demagogia está muy manida, pero no deja de ser cierta por eso. Es que España importa mucho petróleo de Libia: nuestro nivel de vida pasa directamente por la alianza de Occidente con las dictaduras árabes, totalmente al margen de la soberanía del pueblo, y tenemos que ser bien conscientes de ello.  Lo que estamos viendo estos días, además de emocionantes revoluciones populares y democráticas que derrocan siniestros regímenes totalitarios, es una de las primeras consecuencias de la excesiva dependencia del petróleo por parte de las economías occidentales. El control de Oriente Medio es esencial y han sido precisamente los métodos asesinos y terroristas de la banda de Bush y cía. (la teoría del “caos constructivo”) más el apoyo a dictadores –la colaboración activa de Occidente en la asfixia de los pueblos árabes– que han causado las revueltas populares. Un factor, el pueblo, que la realpolitik occidental nunca había tenido en cuenta y ahora se le gira en contra.

La política exterior aplicada por Washington en Oriente Próximo por la Administración Bush ha reforzado a los enemigos de EEUU, Siria e Irán. La teoría del ‘caos constructivo’ fue la que sustentó la invasión de Irak y el turbio papel en el conflicto palestino o en las turbulencias internas del Líbano. Washington ha ignorado el papel y los deseos de las poblaciones apoyando a dictadores amigos.

Mónica G. Prieto, El ‘Nuevo Oriente Próximo’ o el mayor fracaso diplomático jamás contado

El poder del pueblo, un factor político esencial que los ciudadanos occidentales, cómodamente asentados en nuestro bienestar, habíamos confundido con votar cada cuatro años y así lo dejamos de ejercer, autoconvenciéndonos con discursos reaccionarios rollo “no hay alternativa”, “cambiará todo para que todo siga igual”, etcétera, delegando nuestro poder en políticos que no han tardado en aliarse con los ladrones de Wall Street y los dictadores árabes (sólo hay que ver al ridículo dictador italiano), empobreciéndonos y pasándose por el forro las garantías democráticas (ley Sinde, ley de Partidos). El juego mundial del Debtris (vídeo) ha resultado ser una estafa descomunal.

Es el atraco perfecto. Con alevosía y reiteración. Primero una quiebra del sistema financiero, víctima de su propio latrocinio, que se salva mediante un rescate astronómico a base de dinero público. La cifra del coste neto del rescate para el conjunto de los países del G-20 facilitada por el Ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, es 905.000 millones de dólares. Sumado al monto de los paquetes de estímulo de los respectivos estados nacionales, toda esa inyección aumentó en un año la deuda pública de la eurozona en casi diez puntos, desde el 69,3% en 2008, al 78,7% del PIB en 2009. Entonces se preparó el terreno para el segundo atraco. El truco ha sido olvidar el motivo y centrarse en la consecuencia. El problema es la deuda, se dice, no el orden atracador que la ocasionó. El casino ha desaparecido. Es la deuda. ¿La solución?: un segundo robo – el desmonte social.

Rafael Poch, Atraco Perfecto

En España el dictador murió plácidamente en la cama y sus cómplices pactaron la transición democrática con las víctimas. Ahora se ríen de nosotros. Mientras tanto, los árabes los están echando y juzgando. En Libia están manifestándose aun con bombardeos aéreos cada 15-20 minutos. Hay tanto que aprender de ellos en estos momentos. En Wisconsin ya están empezando.

“Tell the world we died for our country tell them we died with honor. Goodbye”

Message from someone in Libya

Sí se puede.

Momento en el que la plaza Tahrir se entera de la dimisión de Mubarak

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¡No hay alternativa! [Túnez: 23 días; Egipto: 18 días]

11 febrero 2011

Decía Thatcher allá en los ochentas. La reforma laboral, el pensionazo, los recortes sociales, la privatización de las cajas, la ley Sinde, etcétera, se dedican a institucionalizar un neofeudalismo de facto sin aparente alternativa posible, a cargo de una amorfa entente Estado-Mercado, representante de una privilegiada oligarquía que vive a costa de las fuerzas productivas de la sociedad, los trabajadores. Mientras los pueblos de los países árabes o China vislumbran la democratización, las sociedades europeas viven estancadas, descontentas y frustradas. Parece que cualquier copo de nieve que cae vaya a desencadenar, como en Túnez o Egipto, una avalancha de sucesos críticos, de protestas y rebeliones que hagan caer al régimen. Y el copo de nieve cae, pero no pasa nada, y todo sigue igual. Porque, como dijo Poch, las revoluciones no ocurren causadas por extrema miseria y frustración, sino por las expectativas de un futuro mejor. ¿Y qué futuro mejor se propone desde la otra orilla?

No hay alternativa, decía Ben Ali a los tunecinos. No hay alternativa, decía Mubarak a los egipcios. Pues bien, ¡jodeos! Los dictadores han caído y, aunque con casi tres décadas a sus espaldas cada uno, su caída ha durado poquísimo: 23 días en Túnez, 18 días en Egipto. Nos dicen a nosotros, también, que no existe alternativa. A lo que no hay alternativa es al cambio, dicen entonces los partidarios de un sistema más justo, eficiente y sostenible que el capitalismo occidental. ¿Pero qué tipo de cambio?

Para empezar, reformas tradicionales y auténticamente socialdemócratas, más ahorradoras que los salvajes recortes sociales decretados el 13 de mayo del 2010 (fuente: popota, LPD), a las que podemos añadir la reciente reforma laboral para poder despedir libremente, que sólo ha servido para aumentar paro y precariedad laboral. Cabe recordar que es en los países donde se destruye menos empleo son aquellos donde el trabajador está más protegido, no al revés…

  1. Recuperación del impuesto de patrimonio vigente durante el mandato de ese socialdemócrata llamado Ansar y eliminado por el PSOE, que podría aportar 1.800 millones de euros.
  2. Recuperación del tipo máximo del IRPF vigente durante el mandato del socialdemócrata Ansar y que al grito de “bajar los impuestos es de izquierdas” aprobó ZP, de lo cual se podrían obtener 2.300 millones de euros.
  3. Recuperación de la normativa de impuesto de sociedades vigente durante el mandato del socialdemócrata Ansar, y que fue sometida a una poda en la misma reforma fiscal mencionada en el apartado anterior que, según informe del propio gobierno, permitiría obtener 8.100 millones de euros. Sin contar, eso sí, las rebajas que ha ido introduciendo posteriormente el gobierno.
  4. Recorte a la mitad de los 6.000 millones de euros de dinero público que anualmente recibe la iglesia católica, apostólica y romana, aumentados después del último acuerdo con el PSOE.
  5. Cancelación de la cada vez más impopular Misión de de Paz en Afganistán, que supone un coste de 400 millones de euros según comentaba esta semana el diputado Joan Herrera.
  6. Recuperación del impuesto de sucesiones vigente durante el mandato del socialdemócrata Ansar, que en sus buenos tiempos suponía más de 4.000 millones de euros.

Pero estas reformas en ningún caso revierten el pervertido actual estado de las cosas, un auténtico antiguo Régimen que derribar. Las propuestas realmente radicales consisten en la constitución de una nueva economía basada en los principios democráticos y humanistas, fundamentada por lo tanto en la figura empresarial de la cooperativa, que por cierto es la que ha crecido más durante la crisis:

  1. Soberanía alimentaria: cooperativas de producción y consumo (productos locales y ecológicos, sector que estos tiempos experimenta ya un gran crecimiento, hasta  en Estados Unidos)
  2. Independencia energética: cooperativas de producción energética (solar y minieólica) para comunidades pequeñas, uso de transportes alternativos (bicicleta) y fomento del transporte público
  3. Democracia directa y participativa: asambleas populares en cada barrio para decidir la agenda política y el uso de los presupuestos municipales (ejemplo de Porto Alegre). Tomar el poder a nivel local (Ayuntamientos) y dar expresión política a los movimientos cooperativos, construyendo un sistema auténticamente desde abajo
  4. Vivienda digna: Plantillas urbanísticas destinadas a fortalecer el tejido social, basadas en un modelo de barrio. Vivienda barata y libre de hipotecas, basado en el modelo de Cooperativas de Uso
  5. Información y cultura libres, basadas en el libre intercambio. Abolición de los mass media. Neutralidad de Internety constitución de un “microperiodismo de blogs”. Mejor los directos que los enlatados.
  6. Banca ética, subordinada a los intereses de los ciudadanos y no al servicio de la oligarquía, como el Proyecto Fiare.

En suma, una nueva fase civilizatoria que supere el turbocapitalismo depredador. Como ya dijo Marx, el capitalismo es, tan sólo, una fase más en la historia humana, totalmente imprescindible para acometer una esencial modernización y democratización de nuestra sociedad, pero que debe ser superado: llega un momento (entre 10.000 y 13.000 dólares de renta) en qué riqueza y felicidad dejan de estar correlacionadas: ser más rico ya no nos hace más felices. El PIB americano se ha doblado desde los años cincuenta, pero la gente que se declara “feliz” siempre se mantiene en la misma proporción y la que se declara “muy feliz” incluso ha bajado”. Se tiene que cambiar, porque el sistema es insostenible y ya no genera más felicidad. No hay alternativa. En plan más filosófico, es imperativo superar la omnipresente sociedad de masas actual, recuperar los valores humanistas e ilustrados que ya habitaban en el centro de nuestra cultura e introducir el valor de la cooperación, de la armonía social y con la naturaleza.

Repito: Túnez, 23 días. Egipto, 18 días. El poder del pueblo sí existe. Ahora nos toca a nosotros poner el contador de aquí a cero.