Posts Tagged ‘revolución ya’

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Personalmente, me da igual

27 septiembre 2011

Marx señalaba que la principal función del Estado es como preservador de los privilegios de una minoría. Sólo en casos particulares donde hay un equilibrio entre dos clases -el periodo de prosperidad occidental 1945-1975, por ejemplo, con su delicado equilibrio entre trabajo y capital- el Estado se convierte en mediador en estas tensiones. Por eso se sostenía antes el Estado de bienestar. Por otro lado, tenemos a Grecia, España, Nueva York, donde la policía se dedica a reprimir al personal que protesta por un orden flagrantemente injusto de las cosas. Hay fases en las estructuras políticas en las que éstas coordinan la acción colectiva y amplifican los beneficios de su cooperación mientras que hay otras en las que éstas se convierten en la estructura que Marx denunciaba como de privilegio y represión. Lo hemos visto muchas veces – casi podríamos decir que es su dinámica natural. Y ahora nos encontramos con esto: la sociedad del turbocapital como estafa colectiva a gran escala en las que unos siempre ganan y los otros siempre pringan. Lo que era una simbiosis ha pasado a ser parasitismo.

Personalmente, he estado soñando con este momento desde hace tres años. Tengo que confesarlo, yo me voy a la cama cada noche soñando con una recesión, soñando con un momento como éste.

Alessio Rastani

Pero lo más sorprendente no es esto: es el hecho de que quiénes se benefician a espuertas de este particular orden de las cosas no creen absolutamente en él ni en su supervivencia. Les da igual. A Esperanza Aguirre, a Artur Mas o a Alessio Rastani. Por ellos, se podría ir al garete, pero sus beneficios seguirían intactos. El Estado ya no es lo que era: una estructura de represión destinada a transferir el dinero de los productores a unos pretendidos gestores. Ahora, los que teóricamente eran gestores según la narrativa oficial se dedican a desmantelar la res pública y a beneficiarse de este asesinato premeditado. Casi mejor que se queden el invento y busquemos por nuestra cuenta fórmulas económicas alternativas.

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Boletín de Noticias

23 julio 2011

1 Justo después del salvaje atentado en Noruega, el periodista catalán de extrema derecha y director de e-Notícies, Xavier Rius, tuitea: Em sap greu, però ja ho va dir la Pilar Rahola: “L’Islam fa por. El colectivo de fascistoides sin complejos que abunda en estos lares ya hace suficiente el ridículo con su gala de prejuicios e ignorancia, que si atribuyes un atentado islamófobo a los islamistas ya ni te digo. Lo que da miedo en verdad son los fanáticos de cualquier ideología. ¿Qué ha causado más muertos en el mundo, la santa cruzada de Bush y Aznar o la de Bin Laden?

2 Literal: el Banco de España interviene la Caja de Ahorros del Mediterráneo para sanearla -inyectándole dinero público, nuestro dinero: la burrada de 5800 millones de euros- y después privatizarla -“venderla al mejor postor”, ya. Miguel Ángel Fernández Ordóñez, el director del Banco de España, se dedica a incumplir sistemáticamente el trabajo por el que lo pagamos entre todos -supervisar las cajas del sistema financiero más sólido del mundo– al mismo tiempo que insiste en hacer de lobby para los intereses macroempresariales, es decir, empobrecer al trabajador, despojarle de derechos y de paso reírse en su cara. Ah, la cúpula de la CAM se subió el sueldo un 7,2% en plena debacle de la caja, esto es supervisión según el buen hacer de este arquetípico funcionario incumplidor y vago que es MAFO: un puro cachondeo. Es claro que hace falta un sistema de cajas dedicado a su función original y legítima, dar crédito a las empresas del tejido social, sea público o basado en cooperativas de crédito. Al mismo tiempo, es totamente necesario que los clientes de la caja asuman el deber de informarse sobre dónde tienen sus ahorros: la sociedad no tiene por qué pagar su ignorancia de haber metido los ahorros en una caja fraudulenta y opaca que cae y tiene que ser rescatada para salvar su dinero. El cliente tiene que exigir una buena gestión, al igual que el ciudadano, y responsabilizarse por ella.

3 Duran Lleida, nombrado candidato de CiU al Congreso. Es en estos momentos que uno desearía que Rupert Murdoch no fuera australiano sino español y hubiera pinchado el teléfono de un tipo que “es un corrupto, cobra comisiones, vende enmiendas de ley a lobbies, premia con cargos públicos a sus amantes y ex-amantes, y dedica dinero público a financiar su vida sexual, variada y extensa“. Así la política española pudiera ser un poco más honesta y no enclavada en esta omertà donde yo te tapo las miserias con mi silencio y tú me tapas las mías con el tuyo. País.

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El problema ‘Indiana Jones’

8 julio 2011

Un 15M rompiéndose la cabeza: ¿qué reformas hay que hacer en este país?

Lo podemos llamar el problema Indiana Jones: la necesidad de cambiar algo tan esencialmente fundamental del sistema que es necesario encontrarle un sustituto con el que reemplazarle rápidamente, con tal de evitar el colapso del sistema que se pretende salvar. Si imaginamos la red de relaciones de poder como scale-free (abajo), los bancos (punto rojo) o constructoras (punto azul) han acumulado tanto poder (se han situado en los sitios más hiperconectados de la red) que se han constituido en garantes de la cohesión del sistema. Si caen ellos, caemos todos y así se puede establecer el chantaje con el que los oligopolios se dirigen a la sociedad para obtener carta blanca en sus actuaciones y ser lo más irresponsables que se pueda. ¡Total, son too big to fail y van a ser salvados igualmente! Es el modo más fácil de legalizar la privatización de los beneficios, socialización de las pérdidas. Nos vemos obligados a costear entre todos el colchón de estos puntos hiperconectados, porque nos va también nuestra propia vida en ello.

Cuando las cosas van mal, en primer lugar, como en esta crisis, se opta por el recurso fácil: reforzar los cimientos del sistema para garantizarle la supervivencia, sin cambiar la estructura fundamental, tan sólo aligerando el peso de lo que se considera prescindible: esto son los recortes sociales al mismo tiempo que inyecciones de capital a saco a los bancos, que configuran el núcleo del sistema. Cuando se salva a Grecia a cambio de salvajes recortes sociales, en realidad lo que se está salvando son los bancos alemanes y franceses que les dieron crédito y ahora necesitan cobrar hasta el último céntimo de los intereses, pero es que desde un punto de vista sistémico, Grecia son “tan sólo” once millones de personas en apuros, pero la caída de los cuales puede generar un gigantesco efecto dominó que se lleve con ellos a alemanes, franceses, a toda Europa y hasta los USA: sumir a la civilización occidental en una depresión duradera sin ver la luz al final del túnel, acoplada al oil peak y con China, India y Brasil por ahí. Los bancos españoles falsean sus cuentas, España falsea sus cuentas, para aparentar que todo está saneado, todo el mundo lo sabe, pero que no se transmita la crisis de la periferia al núcleo, aunque las arcas estén vacías: se está esperando que lentamente se reactive la economía, que vuelva a circular el dinero, y así esa mentira flagrante sea tan sólo temporal.

Cuando están en bancarrota, las empresas pueden llegar a desaparecer. Los estados, no.

Iñigo Sáenz de Ugarte, La única vía de supervivencia para Grecia

¿Por qué no? ¿Acaso no han desaparecido muchísimos otros estados soberanos en la historia? ¿Por qué Grecia iba a ser una excepción? El hecho de que los Estados tengan una vida media considerablemente más larga que las empresas no quiere decir que no puedan caer, aunque a primera vista nos parezca constatar su robustez y estabilidad, que confundimos con eternidad desde una visión histórica un poco ciega. Comenta Sander van der Leeuw, ecólogo, antropólogo y experto en complejidad social, que las instituciones humanas son de hecho intangibles, amplios colectivos humanos poniéndose de acuerdo en peculiares convenciones lingüísticas, asumiendo unas normas comunes desde valores tan etéreos y poco materiales como la lealtad, el honor, la fe o la autoridad. Es, de hecho, un punto de vista tan bien explorado por la serie The Wire: cómo los seres humanos generamos las instituciones con nuestras propias actuaciones arbitrarias y cómo creemos e interactuamos con ellas.

Según van der Leeuw, las instituciones son patrones estructurales que se dan en las redes de relaciones de poder y que poseen una duración y estabilidad considerables: en el caso presente, los bancos son el fundamento del sistema actual, ubicados en el mismo centro de la tupida red de relaciones económicas, pero el manido recurso fácil de inyectarles dinero en detrimento de la estabilidad de países enteros amenaza de ser un sonoro fracaso, porque no solventa la cohesión del sistema. La solución inmediata de darle robustez a sus fundamentos pero insistiendo en las mismas estructuras y métodos se ha agotado. Entonces hay que buscar nuevas estructuras sociales más eficientes y equitativas que sustituyan los puntos rojos, azules y verdes de la red social. Pero este proceso de sustitución de un fundamento social por otro, de un mero punto por una trama más compleja pero estable  (no tan sólo cambiar un banco por otro banco) es extremadamente delicado y complicado: es el problema ‘Indiana Jones’.

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Izquierda Hundida

5 julio 2011

Entonces el PSOE y sus adláteres mediáticos comienzan un machacón discurso que parte de la base de que un partido que se dice de izquierdas en la vida osaría permitir que el PP, la derechona, llegase al poder. Normalmente es a IU a quien se dirige el mensajito, que viene a ser: es hora de madurar. Los votantes de IU nunca entenderían que, por la cerrazón de sus dirigentes, la derecha llegue al poder. Si nos apoyáis, algo os tocará. Haremos un par de declaraciones solemnes condenando el franquismo.

Los siguientes cuatro años, el PSOE hace de su capa un sayo. Gobernar es hacer un ejercicio de responsabilidad. Si hay que garantizar el sistema financiero, se garantiza. Si hay que permitir las SICAV, se permiten. Si hay que pactar con CC en Canarias, con UPN en Navarra, con el PP en el País Vasco y en Asturias, con el PNV en los Presupuestos, pues se pacta. Si hay que reformar el mercado laboral, seguir el dictado de Querido Emilio y Telefónica, congelar las pensiones, dejar todo bien allanadito para que el mileurismo se convierta en un privilegio y España entre, por la puerta grande, en el Tercer Mundo de los derechos sociales, pues se hace, joder. Bajar impuestos es de izquierdas, y regalarle a la banca española el dinero de los ciudadanos y los cuerpos esclavos de los trabajadores, todavía más.

La Página Definitiva, Cayo Lara: del voto útil al tonto útil

A medida que va pasando el tiempo y el PSOE aprovecha para ir contra cada punto de su programa electoral y lo que es más suicida, su propio electorado, es más difícil colocarle la manoseada etiqueta “de izquierdas”, a ese partido que ahora actúa como brazo político del Fondo Monetario Internacional y demás bancos alemanes y franceses, que constituye elemento intrínseco del estancadísimo establishment político -la PPSOEvergencia- basado en tupidas redes clientelares que lo único que hacen es sangrar el país en beneficio de oligarquías que nunca se merecieron estar en este sitio. Que sí, que algunas medidas suyas son vagamente de izquierdas, pero eso, sólo vagamente: pura cosmética electoral mientras se rechaza la dación en pago en el Congreso. Lo importante, lo estructural, sigue igual. Éste es el consenso cargado de hormigón con el que tenemos que tragar en este país. Pero cuando el establishment en forma de PSOE necesita a la cada vez más minoritaria IU para gobernar, como ha pasado en Extremadura, va y entonces se acuerdan de ellos.

En este contexto, es absurdo que IU pacte con el PSOE “porque yo lo valgo, con las habituales y vagas apelaciones de los segundos a la “unidad de la izquierda” -como si ellos lo fueran y nosotros fuéramos estúpidos que olvidamos sus propias actuaciones. Como hizo IU de Extremadura, para pactar tendrían que exigírseles, como mínimo, reformas importantes y extensivas como la reforma de la ley electoral o la misma presidencia del gobierno extremeño. Lo importante no es pillar cacho, sino la posibilidad de introducir reformas “de izquierdas” y si el PSOE no acepta, pues ajo y agua.

Pero la cuestión más curiosa es la siguiente: un 64% de los españoles apoya el movimiento 15-M y resulta que las exigencias de mínimos de este movimiento coinciden en cada punto con los planteamientos de Izquierda Unida. ¿Entonces, por qué IU no gana las elecciones de modo aplastante? La dación en pago -que la hipoteca se salde con la devolución del piso- es una medida apoyada masivamente por la población, y además de modo muy transversal; el PPSOE la rechaza, pero IU no. ¿Por qué entonces este panorama electoral? ¿Por qué no hay ningún clic en el cerebro de la gente y ésa se pone a votar masivamente a IU? En parte, es obvio que hay mucho desconocimiento de la cosa política por parte de los electores, que en España votan por criterios más tribales que racionales. En Madrid, el 15-M pedía que los electores se informaran de “que existen otras opciones”, precisamente en este mismo sentido contra el bipartidismo de hormigón: el tan cacareado voto útil al PSOE equivalía a tirar el voto a la basura. Pero igualmente, la cuestión sigue ahí, como el dinosaurio de Monterroso: el electorado potencial de IU -lo que sería la izquierda sociológica- es muy mayoritaria, pero su presencia en instituciones y en la población es totalmente minoritaria. ¿Por qué? ¿Por qué?

La clave esencial está en el discurso: a diferencia de los ahora “ecosocialistas” de Iniciativa per Catalunya en Catalunya, IU no puede sacudirse del Partido Comunista (PCE), que mantiene un discurso arcaico y anticuado fundamentado en lucha de clases, dictadura del proletariado y otros conceptos que suenan a chino a la izquierda sociológica de hoy, que es su base social potencial. Actualmente, hasta las mismas recetas tradicionales de la socialdemocracia están totalmente obsoletas, pues entonces imaginemos las comunistas del siglo 19. Precisamente, este divorcio se percibe de modo muy claro en el País Valencià, donde están electores muy ideologizados y militantes de Esquerra Unida del País Valencià, que toleran el habitual sectarismo de la izquierda tradicional tan propensa a escisiones y escisiones de escisiones, mientras que en cambio el perfil de votante de Compromís, que irrumpió con fuerza en las elecciones, consiste en

“gente joven, mucho universitario, con ideario de izquierdas mucho menos clásico que el que caracteriza a EU y más preocupado por cuestiones transversales; un votante que tendía a monopolizar el PSPV. Con capacidad para llegar al público a través de las redes sociales y de los medios de comunicación.” La Paella Rusa

Pero ni ICV ni Compromís son muy mayoritarios, tampoco. De momento, la izquierda política es incapaz de actualizar su discurso en el contexto económico de la globalización; tiene que darse cuenta de que no puede limitarse al no-a-todo y con ésas darle la iniciativa a la derecha neoliberal ahora libre de imponer su programa político, redirigiéndolo a un público que ya no es proletario, sino mileuristas con carrera y máster, asalariados pero también autónomos y pequeños empresarios, todo aquél que resulta perjudicado (y van muchos) por el actual orden de las cosas.  El recurso fácil es obvio, apelar a la gallina de huevos de oro -los impuestos- para financiar los servicios públicos; pero resulta que ahora, con la globalización, evadir es mucho más fácil. No se trata de si el dinero está disponible, sino de si se puede recaudar -y ahora no se puede. Hay que buscar otras fórmulas viables económicamente: el cooperativismo.

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Crónicas de un enfermo

26 junio 2011

Las cosas terrenales que le rompen a uno la periodicidad en el blog, primero el sónar y después la resaca más larga y dura de mi vida, tanto que casi me recordaba a otra cosa. En todo caso, en la enfermedad gastroenterítica -mi cuerpo sólo pide una cosa y no es zumo de naranja- a uno le golpean severos momentos de agrietada lucidez, y es que la semana ha dado de sí. Aquí unos apuntes.

Primero, que el descerebrado de Puig, el ahora claro fabricador de la supuesta violencia de indignados contra políticos (porque las pruebas en el otro sentido casi sobran) sigue sin dimitir, humillando la institución de Claris, Macià, Companys, Maragall y mía y tuya. Que el gobierno de CiU, debidamente masajeado por la muy crítica (risas enlatadas) prensa del régimen (que le pone un seis a un gobierno fascistoide y corrupto), y del brazo armado del FMI –oséase, el PSOE- siguen aplicando a rajatabla las recetas económicas de un acusado de violación e insigne socialisto, es decir, recortar, recortar y recortar hasta que del jardín epicureísta del placer que antes confundíamos con Estado del bienestar sólo quede un mísero bonsai raquítico en rigurosa aplicación de los preceptos de Friedman, escuela de Chicago (donde también se formó el recién preso gángster “Whitey” Bulger, por cierto). Los preceptos de Friedman son claramente y honesta anti-inflacionistas y para eso apoya una política monetaria conservadora, que no tire del déficit presupuestario alegremente que a la larga esto no se ajusta solo. Cuando haya crisis, recortar de lo habitualmente poco competitivo (sector público), poca fiscalidad y que el esfuerzo de los emprendedores haga girar de nuevo la rueda de la fortuna.

Comenzamos la semana con la intolerable insubordinación de esa agencia de rating llamada S&P al advertir sobre la posibilidad de arrebatarle la triple A al Gobierno estadounidense: ya saben, una parte del oligopolio privado de las agencias de calificación amenazando a quien ha creado y sustenta ese oligopolio privado. Enternecedor.

Juan Ramón Rallo, jefe de Opinión de Libertad Digital

El problema de fondo es que las medidas no van dirigidas a estos propósitos.

Las prioridades son otras: una y principal, el dedicar recursos al pago de la deuda (o más bien de sus intereses). Los grandes bancos europeos – alemanes, franceses, holandeses, hasta españoles- constituyen los acreedores principales de estos países periféricos y quieren cobrar sus préstamos y a ell se subordinan las otras finalidades posibles y deseables.

Miren Etxezarreta, No puede ser de otra manera. ¿Economistas de sesgos opuestos de acuerdo? ¿En qué mundo vivimos?

No estamos delante de “preceptos neoliberales de la escuela de Chicago” que consisten en dolorosos recortes que se tienen que aplicar por una supuesta responsabilidad política. No nos engañemos: es la ley al servicio del privilegio. Al mismo tiempo, Zapatero y Mas han reducido ingresos a las arcas del Estado mediante la supresión de impuestos (sucesiones, sociedades, patrimonio, etcétera) y han hecho caso omiso de los diez puntos que le sacamos a la media europea en fraude fiscal. Han situado a España en el segundo puesto de presión fiscal sobre los salarios. A nivel psicológico, para ellos, estas medidas -que unos dirán draconianas y obligadas y yo llamo a secas estafa monumental- son la única opción viable, consistentes a nivel ideológico y debidamente indicadas por los lobbies de turno. Son los de arriba contra los de abajo, pura lucha de clases.

Los griegos, que salían de décadas de pobreza, se lanzaron encantados a la fiesta y compraron coches y electrodomésticos alemanes con créditos alemanes. Y a los franceses les compraron, entre otros muchos juguetes militares, submarinos carísimos. Y todo ese cambalache fue engrasado con abundantes comisiones para los partidos.

Costa-Gavras, lúcido: Ha habido griegos corruptos y alemanes corruptores. Sustituya griego por español a ver qué pasa.

La cuestión es que estamos repitiendo de modo horrible el escenario que dio paso a la Gran Depresión en Europa: todo el mundo quiere cobrar hasta el último céntimo de sus deudas – ¿acaso romperá la avaricia el saco? Los bancos, origen de la crisis, quieren cobrar la deuda sí o sí, ni oír hablar de reestructuración, como indican los economistas sensatos; Obama, Sarkozy y Merkel les cubren, porque los bancos habitan en el mismo núcleo del sistema económico del país -son sus hiperhubs y  el mismo petróleo del sistema. Pero en esta avariciosa insistencia, se insiste en la paradoja que señala Etxezarreta: se coloca a los PIGS (Portugal, Irlanda, Grecia, España) al borde de la estancación económica total (paro, miseria, pesimismo) con el único fin de que devuelvan los intereses de la deuda y cuadren las cuentas a los bancos americanos, franceses y alemanes. Ésa es la vía para sanear el sistema que han encontrado las luminarias de Princeton y la London School of Economics.

P: ¿Se le ocurre cómo pasará Zapatero a la historia? ¿Como Alexander Dubcek, el soñador de la Primavera de Praga, o como Juan Negrín, odiado incluso dentro de su partido?

R. Será recordado como Gorbachov, rechazado en su país y admirado fuera. Yo suscribo toda su primera legislatura, en materia de avances sociales y libertades personales. En la segunda no dio pie con bola.

Joaquín Sabina, visionario si uno sabe bien lo que hizo Gorbachov con la URSS

Con la venia de las oligarquías locales, claro está, porque ya van a sacarle el jugo. ¿De qué cojones sirve una reforma laboral, señor Zapatero, tan necesaria que hizo aumentar el paro? ¡El País Vasco, con la misma legislación laboral, tenía el paro en la media europea! Quizá valdrán soluciones más o menos coyunturales como la del muy radical (risas enlatadas) Arcadi Oliveres -reducir la jornada laboral- que ya ha apadrinado el degano del Colegio de Economistas de Catalunya (redujo en dos millones los parados franceses en el año que se aplicó). Pero si uno tiene cabeza, la ley importa poco, porque es papel: al final lo que importa es lo que hay, que es el tejido productivo: una economía basada en el conocimiento y la participación democrática, puros generadores de valor añadido, valorará a sus asalariados, dará crédito a los emprendedores, y no dedicará a empobrecerlos como se explica tan bien aquí, siguiendo un modelo bastante perspicaz basado en turismo -sin valor añadido- y ladrillo -corruptor.

Pero es que nosotros seguimos aquí, con unos medios de comunicación entregados a las élites de este país, que no dudan en decir Diego donde dijeron digo en espectaculares mourinhismos discursivos de carácter tribal –yo soy de KAS naranja y tú de KAS limón, y tan cómodamente están en su sillón que no dudan en calumniar y ridiculizar los pocos soplos de aire fresco que brotan en este país (quedando ellos como soberanos gilipollas, dicho de paso), sí, amigos, el 15-M, cuna de la creatividad y la iniciativa política del ecuador de este año.

Entre los tres días de sónar y los seis de resaca pude asistir a la muy masiva manifestación de Barcelona del 19 de junio, declarando con mi presencia (y sin voz) que ya no quiero que me traten como el idiota que La Vanguardia insiste que soy, que no aprueben reformas de instituciones anticuadas como es el matrimonio en Nueva York mientras la deuda pública americana se amontona, gigante, que el debate no sea si unos estúpidos diez kilómetros por hora mientras legalizan la mayor estafa jamás montada: idiota, etimológicamente, es aquel ciudadano que ignora su responsabilidad cívica, que decide no meterse en el ágora y debatir los asuntos públicos, aquél que delega su deber político en otros. El 15-M, apoyado por la mayoría social, es la respuesta espontánea del que se sacude la etiqueta de idiota, del que se reapropía de la política, contra la pérdida de legitimidad de la democracia capitalista, un sistema obsoleto basado en instituciones del siglo XIX, dedicadas ahora como antes en la Revolución Francesa a consagrar privilegios de castas que no se lo merecen.

[…] (es) la crisis de un modelo socioeconómico agotado. El que combinaba liberalismo económico con una democracia de ambiciones igualitarias. […] Hoy tenemos suficientes indicios para afirmar que el capitalismo financiero globalizado en sus mercados es incompatible con el grado de democracia política y de bienestar social que habían tolerado hasta ahora. Esto obliga a optar: menos democracia para asegurar la continuidad de este modelo económico o corregir el modelo económico para preservar el máximo de democracia y de justicia social.

Josep Maria Vallès, catedrático de Políticas, ex conseller y muchas cosas más: Por qué voy a la manifestación

¿En qué lado estás tú, en esta crónica de un -sistema- enfermo?

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Mubarak, Gadafi, Artur Mas

27 mayo 2011

Los tres disuelven violentamente manifestaciones en su contra, porque no les interesa tolerar el derecho a reunión, número 20 de la declaración universal de los derechos humanos, imprescindible en cualquier sistema que se quiera llamar democrático. Ni el 21 de la Constitución Española a la manifestación. Son, por lo tanto, gobiernos ilegítimos que tienen que ser derrocados.

Democracia no es sólo votar cada cuatro años. Es que esto es lo de menos – era justo contra lo que nos manifestábamos: es mucho más que eso. Si no hay debate ciudadano, si no hay intercambio constructivo de propuestas al pie de la calle, no hay democracia. Si no hay un control ciudadano de los temas de la agenda política, no hay democracia. Si no hay transparencia en la información como ahora no pasa con TV3, no hay democracia. Son estos criterios lo que diferencian lo que nos están intentando colar a golpe de porra -un mercado político de masas en plena crisis económica sistémica– de una verdadera democracia, a nivel tanto político como económico.

“La violencia es el miedo a los ideales de los demás.” Mahatma Gandhi

Lo que consiguen es partir la sociedad en dos: los que simpatizan con el diálogo de los manifestantes y los que simpatizan con el monólogo de las porras. Cada vez menos, los segundos pueden aducir, de un modo totalmente despectivo y denigrante (para ellos mismos), que los manifestantes son cuatro perroflautas sin objetivos. En plaça Catalunya, vi al quinto académico de ciencias sociales más citado del mundo, Manuel Castells, a un doctor en economía y activista por la paz como Arcadi Oliveres, al conocidísimo antropólogo urbano Manuel Delgado, a expertos en democracia económica como Toni Comín o en renda básica como David Casassas. No sólo esto: un amplísimo colectivo de ciudadanos debatiendo, argumentando, escuchando, es decir, pasando por la sana experiencia política de la democracia. Al otro lado, justificando los prontos dictatoriales mubarakianos del president del tres per cent, tenemos a conocidos intelectuales como Pilar Rahola o Josep Cuní. Qué combate tan igualado, digo, porque de un lado está el miedo. El miedo tan humano al cambio, que provoca actitudes reaccionarias con un tono entre escéptico y de burla, es el sustento básico de las dictaduras. Sea en Egipto o sea en Catalunya. Franco también decía que lo suyo era democracia orgánica.

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Me he abierto una cuenta en Triodos Bank – un buen #consensodeminimos

25 mayo 2011

Quién me diría que terminaría haciendo publicidad para un banco. Pero es que en el ejercicio tan sano como obligatorio de reapropiarnos de nuestras vidas, tenemos que darnos cuenta de cuáles de nuestras relaciones económicas son chungas y qué otras deseables. Los grandes bancos reciben su gran poder no de un modo abstracto y etéreo, sino porque los de abajo nos hipotecamos/endeudamos en masa y a saco con ellos, de modo que es por aquí que se tiene que cortar el círculo vicioso y no por vagas exigencias a terceras personas, los políticos, con escaso poder fáctico en ese aspecto. Falsas (porque han sido desmentidas) propuestas como la de Democracia Real Ya de retirar 155 euros de tu cuenta a modo de protesta (que haré porque tampoco cuesta nada) no dejan de ser simbólicas: lo que se tiene que hacer es sencillamente cerrarla. A falta de poder tener el lujo de una cuenta ahorro (y así abrirla en bancos más locales y participativos como el proyecto FIARE o Coop57) me abrí una corriente en Triodos, con 0% de comisiones en transferencias a cuentas nacionales y europeas (en euros), 0% en comisiones en cualquier cajero servired, y que financia proyectos con cierto carácter social y de modo totalmente transparente. Una ganga, vaya. Y es que el cambio empieza en nuestro mismo día a día.