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La teoría de la bola de nieve: Túnez – Egipto – ¿España?

8 febrero 2011

Túnez El 17 de diciembre de 2010, una policía confiscaba por enésima vez el carrito de verduras sin licencia de Mohamed Bouazizi, el único miembro con trabajo de una familia de siete. Intentando pagar la multa de siete dólares, la policía lo abofetea, escupe e insulta. Cuando el gobernador de Sidi Bouzid rehúsa escucharlo, Bouazizi, humillado, dice: “Si no me veis, me quemaré a mí mismo” y se quema a lo bonzo delante del edificio gubernamental. Muere el 4 de enero. Su acto cataliza protestas multitudinarias en todo el país. Sólo veinte días más tarde, el dictador Ben Ali abandona Túnez, después de 23 años de gobierno autocrático con el apoyo occidental.

Egipto El 6 de junio de 2010, Khaled Said, de Alejandría, es golpeado hasta la muerte por dos policías, después de que colgara en Internet un vídeo donde se veía presuntamente a policías repartirse y tomar droga incautada. El hecho crea gran indignación en Egipto, una gran potencia en el mundo islámico; se crea entonces la página de Facebook We are all Khaled Said, destinada a denunciar las torturas sistemáticas de la policía del vicepresidente Suleimán, our man in Egypt que diría la CIA, y que se convierte rápidamente en la mayor página web de disidentes del régimen de Mubarak, y Human Rights Watch denuncia las evidentes torturas que sufrió Said. Mohamed El Baradei, líder disidente, preside las protestas del 25 de junio en honor suyo. Cuando Ben Ali se exilia de Túnez, las protestas se contagian a Egipto y el 25 de enero de 2011, seis meses después, el día de la Ira, centrado en la plaza Liberación (Tahrir) de El Cairo, pone en jaque al siniestro régimen de Mubarak, con treinta años al poder y el apoyo incondicional de Estados Unidos e Israel. Obama no puede contradecir la propaganda americana de los EEUU como el Imperio de la Libertad, pero al mismo tiempo no puede dejar escapar su férreo control de la región (el 40% del gas que recibe Israel pasa por Egipto) y lanzar el mensaje a sus dictadores títeres que los puede lanzar a la basura cuando ya no sirvan, y decide entrometerse, una vez más, en una “transición democrática” presidida por el Himmler egipcio y con la sólida credibilidad que otorga el apoyo durante tres décadas a Mubarak que, en todo caso, dejará de gobernar en septiembre de 2011.

¿España?

¿y España?

Para un egipcio que haya sufrido las torturas de los servicios secretos  del vicepresidente Suleimán o la miseria de no poder alimentar a sus hijos, la comparación con España sería insultante. Pero de hecho no estamos comparando España con Egipto, sino la necesidad social de cambiar hacia mejor, esencial tanto en Egipto como en España.

“Friends, Romans, countrymen, lend me your ears”

Marco Antonio en Julio César de Shakespeare

Las actuales protestas populares demuestran que los gobiernos, independientemente de si son mercados políticos de masas (“democracias”) o dictaduras, sí son permeables al “poder del pueblo”, que al fin y al cabo constituye la fuerza productora fundamental de una sociedad. Desde siempre ha sido un actor político, más o menos activo en función del momento histórico; se ha rebelado participando en revoluciones bolcheviques y ha ido dócilmente a las carnicerías de la Primera Guerra Mundial. Los políticos de la República Romana ya eran conscientes de ese poder del pueblo, y Shakespeare, y ahora los tunecinos, y los egipcios y también Ben Ali y Mubarak, pero también Obama, que estos días no ha podido dormir por culpa de los molestos ciudadanos que protestan en la plaza Tahrir.

De momento, excepto el episódico caso de Islandia, los únicos que aún no han tenido constancia de ese “poder del pueblo” son los mercados financieros que dirigen nuestras sociedades occidentales a expensas de nuestro trabajo. Túnez y Egipto demuestran que un pequeño evento ocasional puede desencadenar una cascada amplificadora de sucesos que terminan catalizando grandes cambios. En eso consistiría el efecto de la bola de nievela mayoría de copos de nieve que caen no tienen efecto alguno en el paisaje, pero llegará uno que terminará generando una enorme avalancha, pero para eso necesita que todos los anteriores hayan caído. ¿Para cuándo ese copo de nieve en España?

Es lo que se llama en física la criticalidad autorganizada del montón de arena, el modelo Bak-Tang-Wiesenfeld.

3 comentarios

  1. Para entonces hará falta un grupo organizado que se haga con las riendas, y, por supuesto, que no sean los Hermanos Musulmanes!


  2. Buena reflexión querido Parvulesco.

    Cierto es, que las cadenas de la esclavitud solamente atan las manos…es la mente lo que hace a la persona libre o esclava.

    Y la conjunción de mentes con ansias de libertad en Egipto, Túnez… han EXPLOTADO ESTRUCTURAS, han provocado mutaciones históricas de la realidad social (por ahora…esperemos que no se produzca un intercambio de poder entre “dictador” y “cacique democrático”). Pero siempre partiendo del “cambio en el individuo”. Es la base.

    Las revueltas en esos países magrebíes, me han hecho reflexionar a mi también sobre España.

    Pienso constantemente en lo increíble que me resulta ver como en contextos políticos y sociales determinados, con multivariables y condicionantes específicos, se consiguen altos índices de mobilización política dirigidos a un CAMBIO SOCIAL. Me parece fascinante analizar LO DIFERENTE QUE PUEDEN RESULTAR ser estos contextos, variables, condicionantes…entre los países que sufren revueltas democráticas, pero sin embargo, el elemento COMÚN de fuerza por el cambio.
    ¿De dónde saldrá esta fuerza? ¿Cúales son las características comunas que la activan? ¿Por qué a veces se dan las mismas circunstancias en otro país pero esta fuerza no se activa?
    Yo creo que no se puede dar una explicación super científica a ello. Es por eso, que no soy partidaria de la política comparada, porque explica muy poco profundo y simplifica demasiado.

    ¿Y en España que pasa? ¿A caso no tenemos revoluciones a emprender o continuar? ¿A caso no es una vergüenza que aún alimentemos a una monarquía sin ningún poder, obsoleta, que chupa del bote y encima, se va ensanchando? ¿A caso no debemos revelarnos por el robo de nuestros derechos sociales, que va a incrementar los malditos índices de gini sobre la desigualdad, entre otras cosas?

    ¿De qué depende que se active esta fuerza por el cambio? porque analizado objetivamente, a veces veo como somos más esclavos nosotros que algunos pueblos que viven en sistemas dictatoriales…esclavos de un capitalismo, de una enfermedad bulímica que se llama comprar, acumular, obtener…
    A veces pienso que es realmente más poderoso este sistema capítalista que algunas dictaduras…porque nos hipnotiza y nos hace actuar bajo efectos manipuladores: mirar la tele, no pensar,no leer (si leemos, las noticias son sesgadas y manipuladas), ir a centros comerciales, valorizar la Riqueza…
    Decía Adam Smith: esta disposición a admirar, y casi a idolatrar a lor ricos, poderosos y a despreciar o, como mínimo ignorar a los pobres, es la principal causa de corrupción de nuestros sentimientos morales”.


  3. […] las sociedades europeas viven estancadas, descontentas y frustradas. Parece que cualquier copo de nieve que cae vaya a desencadenar, como en Túnez o Egipto, una avalancha de sucesos críticos, de […]



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