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Es ahora posible un “capitalismo de rostro humano”?

3 diciembre 2011

The democratic republic no longer officially recognizes differences of property. Wealth here employs its power indirectly, but all the more surely. It does this in two ways: by plain corruption of officials, which America is the classic example, and by an alliance between the government and the stock exchange, which is effected all the more easily the higher the state debt mounts.

Friedrich Engels

The end of democracy and the defeat of the American Revolution will occur when government falls into the hands of lending institutions and moneyed incorporations.

Thomas Jefferson (visto en OWS)

Ayer tenía lugar la segunda mesa redonda sobre OWS en Columbia. La universidad es la octava más cara de los Estados Unidos y la séptima en donaciones privadas ($7000 M): una gigantesca empresa privada de hacer dinero, con sus inversiones y demás. No sólo eso: es uno de los principales blancos de las acusaciones del documental Inside Job, dónde se explica la corrupción de la ciencia económica en sí misma, a través de los extendidas asesorías académicas a bancos, el Tesoro y cámaras de comercio, donde se les paga para recomendar las reformas de desregulación que más les convienen a los asesorados. Glenn Hubbard, director de la Columbia Business School, fue director de los asesores económicos de Bush II, arquitecto de sus polémicos recortes de impuestos a los más ricos y candidato a la Fed; en su momento alabó en gran medida el mercado de derivativos; participa en la asesoría de múltiples corporaciones financieras. Otro ejemplo: otro profesor de la School y ex miembro de la Fed, Frederic Mishkin, cobró 124.000 dólares para redactar un informe a la medida de la Cámara de Comercio islandesa, “Financial Stability in Iceland” (no es coña). De Columbia también salió el tecnócrata Papademos. La Academia en economía financiera no practica ninguna ciencia – sino tan sólo una ideología al servicio de los bancos.

Teniendo eso en cuenta, es comprensible una reacción atónita cuando, en la mesa redonda, un profesor de la misma School, Bruce Kogut, describe la abolición de la Glass-Steagall Act por Clinton, es decir, el pago a los bancos por su financiación de su campaña electoral, como un “pacto con el diablo“. No contento con eso, en calidad de profesor de Business se presenta como experto en organizaciones, y se ofrece totalmente disponible a la activista de al lado para ayudar al movimiento Occupy. Minutos antes, el director del Earth Institute, Jeffrey Sachs, había calificado el sistema como corrupto en sí mismo: la corrupción ya no se pone en práctica tan sólo como pagos a la campaña electoral – es que los mismos congresistas se dedican al insider trading! Un Congreso que por cierto, tiene una popularidad del 9%, más baja que la idea de que Estados Unidos se vuelva comunista y entre Hugo Chávez y Fidel Castro. El Senado no está nada mejor. Hablamos de plutocracia cuando todos los candidatos electorales sólo son y pueden ser multimillonarios y la separación de poderes ni está, ni se le espera. En el momento en que hasta tíos con corbata de Columbia hablan del sistema en estos términos, podemos decir con seguridad que hay algo fundamentalmente equivocado en él, en palabras de Saskia Sassen. El relato se cae a trozos; la línea roja que separa dentro de fuera se mueve y cada vez genera más outsiders y menos insiders; el síndrome de Estocolmo del 99% se desvanece.

Imagine a world in which a man who is repeatedly investigated for a string of serious crimes, but never prosecuted, has his slate wiped clean every time the cops fail to make a case. No more Lifetime channel specials where the murderer is unveiled after police stumble upon past intrigues in some old file – “Hey, chief, didja know this guy had two wives die falling down the stairs?” (…)

That, it now appears, is exactly how the Securities and Exchange Commission has been treating the Wall Street criminals who cratered the global economy a few years back.

Matt Taibbi, Is the SEC covering up Wall Street crimes?

“Just write that: Everything’s fucked up, and nobody goes to jail“. Bueno, de momento, 4000 manifestantes detenidos por protestar, cero banqueros por destruir la economía mundial. No es que los reguladores hayan sido sobornados por los regulados, sino primeros y segundos cambian de bando continuamente: son los mismos. No sólo hay rescates billonarios, sino también inyecciones secretas de dinero de la Fed a bancos por valor del 50% del PIB americano – una reserva federal que por cierto se reúne periódicamente con entidades como Goldman Sachs y Blackrock: crony capitalism en estado puro.

«Anthony Blair» – Thatcher, preguntada por su mayor éxito político

La socialdemocracia nos convenció de que era posible separar derechos políticos y derechos económicos, pero de esto hace ya tiempo y ahora bailamos sobre la tumba del PSOE. La pregunta se la hacía Dubcek en Praga, 1968: ¿es posible el socialismo de rostro humano? Mi pregunta es: ¿es ahora posible un “capitalismo de rostro humano”? En el pasado, quizá sí, cuando cada héroe contestatario terminaba integrado en el sistema -cosa que es buena, porque indica su resiliencia-, durante el keynesianismo socialdemócrata de los trente années glorieuses (1945-1975), en el marco de la reconstrucción del Estado-nación, con redistribución de la riqueza a partir de una fuerte fiscalización de las rentas más altas y gasto estatal: en 1952, el tramo más alto del impuesto sobre la renta americano era del 92%. Pero el poder siempre evita rendir cuentas – llega la rebelión de las élites, la eclosión del conservadurismo radical, según Krugman: 1971 es el año del famoso memorándum de Lewis Powell (futuro juez del Supremo) a la Cámara de Comercio, recomendando más agresividad en política y el lobbismo activo. Es el año del Shock de Nixon, cuando el capital empieza a pasar de industrial a financiero, el poder de los bancos se desata con su liberalización y los sindicatos empiezan a ser desmantelados, procesos que cristalizarían con la presidencia de Reagan. Dos años después, la crisis del petróleo generaría una inflación de hasta el 12% y la subsiguiente estanflación. Es entonces que se adopta -bien- una política más considerada con la inflación: es la irrupción del modelo neoliberal (1975-2011) en el marco de la globalización. Ahora el capital es muy difícil de fiscalizar -tampoco interesa- y un aumento en la fuerza de trabajo abarata sus costes y, por lo tanto, sus derechos.

Traducido: el Estado de bienestar, que entonces era una obligación, hoy en día es un generoso regalo de las élites. Pero han jodido un sistema que ahora hace aguas y han encendido el ventilador: es la socialización de las pérdidas a la desesperada y a toda costa. Se impone la visión del Estado como una empresa cualquiera en la que se invierte, y por lo tanto los inversores exigen maximización de la rentabilidad mediante reducción de los costes, que esta vez son nuestra educación y nuestra sanidad, con los resultados que ya sabemos: pacientes muriendo por los recortes. Detrás del discurso de la austeridad y el ya clásico “no hay alternativa” thatcheriano (quién dice que no hay alternativa, los expertos de la Columbia Business School quizá?), o su evolución en “la alternativa al hundimiento es el hundimiento” de Mas, hay una clara agenda política: los republicanos del supercomité de los Estados Unidos en absoluto quieren reducir el déficit -su tendencia histórica en el gobierno federal es siempre aumentarlo-, sino bajar los impuestos a los más ricos a costa del Estado de bienestar. Por otro lado, el Nixon catalán -Artur Mas- argumenta que “no hay dinero para la sanidad”, pero el modelo holandés que quiere implantar su subalterno sociópata es el segundo más caro de la OCDE y ofrece peor servicio que el nuestro actual, uno de los mejores y más eficaces según la OMS. Pero lo peor es que pueden hacerlo, porque no hay fuerza real para impedírselo.

There is something foundationally wrong in the systemaquí la palabra es fundamental. En la mesa redonda se insistió en la organización política de OWS para llegar a reformas efectivas. 1) qué reformas? 2) pero estamos hablando de política… o de economía? Es que acaso hay fuerza efectiva y real para reinstituir la Glass-Steagall Act o trocear los bancos too big to fail y crear banca pública o que la elección del director de la Fed sea por sufragio universal o tasar las transacciones financieras? En el caso positivo, hecha la ley, hecha la trampa: siempre buscarían otro camino para sortearla. Es el problema de las reformas políticas en negativo, que son esencialmente inestables. Aquí se inscribe a la perfección la perpleja desorientación de la izquierda institucional, sus manos atadas, su ausencia de relato: es imposible avanzar políticamente en un sistema que ha sido estructuralmente capturado por los bancos y fondos de inversión. En ese contexto, las manos siempre estarán atadas.

¿Es ahora posible, por lo tanto, un “capitalismo de rostro humano”? O, dicho de otro modo, son posibles reformas institucionales que resten poder a la monocracia de las entidades politicofinancieras y lo redistribuyan en una auténtica separación de poderes, políticos y económicos, cuando la tendencia actual es a la concentración? Creo que no. Los mercados se han constituido en actor político y la correlación de fuerzas está de su parte. No, espera: el gigantesco monto de dinero que mueven y con el que exigen el desmantelamiento del Estado de bienestar es exactamente nuestro propio dinero, nuestros ahorros, seguros y pensiones. Por eso hace falta no votar con un papelillo en la urna, sino con nuestro dinero, como hicieron los americanos el día 5 de noviembre, el día de Guy Fawkes, donde se cerraron cuentas por valor de más de 50 millones de dólares. En el 2010, 600.000 nuevos clientes habían abierto una cuenta en las credit unions (cooperativas de crédito). Tan sólo en el mes anterior al National Bank Transfer Day, ya tenían 650.000 nuevas cuentas, 4500 M de dólares. Las historias de los clientes cerrando sus cuentas son de lo más rocambolescas: el banco llamando a la policía para que los detuviera, diciéndoles que “no pueden ser cliente y manifestante al mismo tiempo”, que “ya volverás”, ofreciendo a devolverles las comisiones, o directamente cerrándoles la puerta para que no entraran. Se trata de romper el monopolio financiero no desde arriba, sino desde abajo. No de asustarles, sino de directamente quitarles el poder del que tanto nos quejamos.

Una de las características más notables de OWS es que ostenta un vago programa izquierdoso, pero en absoluto keynesiano-socialdemócrata: siempre muchos carteles de End the Fed y contra el endeudamiento público. Tesis, antítesis, síntesis: Occupy rompe la dicotomía entre socialdemocracia y neoliberalismo y la supera, espontáneamente, sin la necesidad de ningún discurso intelectualizador en una torre de marfil, porque en su mismo núcleo está la certeza de que el sistema ha sido capturado por una élite de dos caras, tanto política -Washington- como económica -Wall Street. Ya no son políticos intentando regular el mercado, ni empresarios quejándose de la ineficiencia de lo público, sino la misma clase que periódicamente va de una orilla a la otra.

Se trata de romper el tabú de Fukuyama de que estamos en el final de la historia. Al contrario, parecemos maldecidos por un chino: ciertamente, estamos viviendo tiempos muy interesantes. Ya no se trata de entregar un cheque en blanco al gobernante de turno y esperar a que llegue el cambio; hay que tomar la iniciativa y reivindicar, no sólo política sino también económicamente, nuestro estatus de ciudadanos. Reclamar lo que es nuestro, prescindiendo de las densas redes tejidas por las élites en las que nosotros estamos secuestrados: más cooperativas integrales, como en Catalunya o Emilia-Romagna, más colectivización de servicios públicos. Es un camino largo, pero excitante – la alternativa al discurso de no hay alternativa que sí que es el hundimiento.

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Del #15M a #OccupyWallStreet

2 octubre 2011

— ¡Valiente mito! — dijo Hussonnet — ¡He aquí al pueblo soberano!

Gustave Flaubert, La educación sentimental

En su obra maestra, Flaubert describe la multitud que irrumpe en las Tullerías en 1848 – no son idealizados revolucionarios que luchan por la libertad de su pueblo, sino borrachos, analfabetos, rudos y viciosos de la adrenalina. Quizá es un retrato demasiado realista, pero implícitamente es una bofetada a la cara de esta entidad abstracta del pueblo soberano, tan abusada como concepto teórico por liberales como socialistas. Por estadística, la nación, el proletariado, son prostitutas, camellos, hooligans del fútbol, defraudadores a Hacienda y espectadores del Sálvame, no honrados y trabajadores disciplinados santos.

Las protestas han pasado del Cairo y Alejandría a Los Angeles, Washington, Chicago y Nueva York, pero las críticas son las mismas, con ese saborcillo reformista socialdemócrata tan naif que las caracteriza. Desde su sillón, el sesudo intelectual juzgará las protestas del 15-M o ahora de Wall Street con un mensaje político poco definido y habitado por gente de poca cabeza y más adicta a las emociones que a los libros de filosofía política. Y por esta ingenua razón se abstendrá de tomar parte del proceso. Es que acaso los que tomaron la Bastilla en 1789 eran todos enciclopedistas, Diderots en potencia? Cuál era el porcentaje de alfabetismo de las masas en las revoluciones de 1848? En las protestas siempre convive una vaga combinación de ideología y descontento por la falta de oportunidades y cuando el segundo factor es flagrante, la indignación estalla. Como ahora.

Que echemos algo de menos en estas dinámicas sociales, sea coordinación, mensaje ideológico o elegancia en el vestir, es el primer indicador de que somos nosotros mismos que tenemos que aportarlo al colectivo – esperar pasivamente a que alguien lo haga por ti no es sólo ingenuo sino directamente estúpido. Qué es la cooperación si no eso? Qué manía con estas delicadas exigencias ad hoc. Aquí nadie te regala nada y pagas tu ignorancia sobre dónde metes los ahorros o a qué tipo de personaje le das tu voto con tus propios impuestos. La protesta no es un derecho ni un privilegio – es una necesidad. Si nos abstenemos, se nos comen. Si no nos informamos de quién manda en nuestra caja de ahorros, nos joden. Si no exigimos transparencia a los políticos de turno, nos joden.

Irónicamente, es precisamente un privilegio afirmar que la protesta es un privilegio de clases medias. Porque las clases bajas son desahuciadas cada día y lo único que les queda es la resistencia y el buscar alternativas al fracaso del sistema. Sólo a los privilegiados no les urge eso. “A la gente no le interesa eso, va a la suya, es individualista”. Aparte de que nunca me hayan presentado a este ente abstracto que es la gente, a los que sí conozco son bellísimas personas, creativas y con inquietudes, muy dispuestos a realizar mínimos cambios en su vida para que las dinámicas generales también cambien, pero mentalmente secuestrados por este concepto tan general como antipático que es la gente. La verdad es que es más que suficiente que sólo la mitad de mis amigos hagan estos pequeños cambios y éstos también se lo pidan a los suyos. De ningún otro modo funcionan las dinámicas sociales. La semilla habrá sido plantada.

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9/11: Blowback

12 septiembre 2011

The term “blowback”, which officials of the Central Intelligence Agency first invented for their own internal use, is starting to circulate among students of international relations. It refers to the unintended consequences of policies that were kept secret from the American people. What the daily press reports as the malign acts of “terrorists” or “drug lords” or “illegal arms merchants” often turn out to be blowblack from earlier American operations.

Chalmers Johnson, Blowback

En el término blowback no hay nada justificatorio para los crímenes de terroristas, cárteles de la droga o mercaderes de armas ilegales. Obviamente, en el plano moral está bien claro quién tiene la culpa del 11-S, como quién tiene la culpa de ordenar la invasión de Irak o asesinar a bin Laden: es quién aprieta el gatillo y pilota el avión. Pero esto no quita -en absoluto- que la política internacional de Estados Unidos sea la responsable directa de crear un caldo de cultivo violento y radical, presto a la venganza contra los excesos del Imperio.

La principal narrativa imperial a la que se refiere Johnson es maniquea, falsa e hipócrita – esto es lo más ofensivo para los no-americanos. Está sustentada por una continua propaganda que lava el cerebro al americano medio, tradicionalmente obsesionado con el control del déficit público, para que éste pueda llegar a justificar su tremendo gasto militar y al mismo tiempo las continuas injerencias en la soberanía de Estados ajenos, lo que constituye un auténtico comportamiento imperialista de carácter neocolonial. Estados Unidos presenta a los regímenes no alineados con ellos como Estados canalla dirigidos por locos excéntricos -no es que esto tenga su parte de verdad- pero obvia totalmente, sin ir más lejos, que Irán o Corea del Norte ven continuamente amenazada su propia integridad territorial, cuando están a 10.000 kilómetros del país que los amenaza con bombardearlos -de modo bastante real y probado, viendo Irak, Afganistán y Libia.

Para Irán, la bomba atómica es un mecanismo de auto-defensa – sólo pueden atacarle ahora que no la tiene. Corea del Sur, una dictadura militar teledirigida por los Estados Unidos hasta el 1992, hospeda multitud de bases americanas y se dedica a maniobras militares de prácticas ostentosamente agresivas con Corea del Norte. También los serbios padecieron un exterminio étnico durante las guerras balcánicas, pero Milosevic era el malo y Tudjman -igual de criminal de guerra que el primero- y Thaçi -paramilitar traficante de órganos de prisioneros serbios y ahora primer ministro de Kosovo-, los buenos. El atentado de Lockerbie ordenado por Gadafi fue una respuesta al bombardeo de Libia por Reagan el 1986. No se trata de participar del discurso antiamericano enumerando la larga lista de dictaduras en Sudamérica, África y Asia patrocinadas por Estados Unidos, sino de señalar lo arbitrario, parcial y profundamente injusto del discurso del Imperio, del cual España también es mero satélite.

Using the low-end estimate of 110,000 dead civilians in Iraq war, Iraq has suffered a “9/11” once every 83 days since March ’03. Adjusted for population, the social impact is more like a 9/11 every 18 days.

Dan Murphy

Es aquí que las muestras de dolor por las víctimas del 11-S se vuelven, irónicamente, escatológicas y casi ofensivas, sobre todo cuando uno compara la respuesta americana al atentado (dos guerras, asesinato de los culpables) a la española (retirada, juicio de los culpables). ¿Es que acaso valen más los muertos estadounidenses que los irakíes, chilenos o nicaragüenses? Exigir nuestra empatía sólo puede pasar al mismo tiempo por la actitud coherente, legítima y valiente de reconocer al cien por cien el comportamiento bronco y matón del Imperio Americano. Es que fue precisamente este comportamiento que puso a las víctimas en el centro de la diana. Además, cabe preguntarse también lo útil que le es esta estrategia de policía del mundo al Imperio: no sólo le da impopularidad, sino también paro estructural – sin ir más lejos la mayor parte de la industria manufacturera se ha desplazado a Asia. Es lo que Paul Kennedy llama imperial overstretch, la forma definitiva de blowback.

El origen del paro y el déficit en EE UU se puede remontar a las guerras en Afganistán e Irak.

Joseph Stiglitz, El precio del 11 de septiembre

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¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo?

8 septiembre 2011

Me siento como si me hubieran entrado a robar en casa.

Marta Ferrusola, mujer de Jordi Pujol, después del cambio de gobierno (2003)

En su particular y oligofrénica visión de la política de un país, la derecha nacionalista (PP, CiU) concibe el poder como su patrimonio personal y privado, como algo legítimamente propio que les pertenece y del que pueden disponer tranquilamente sin rendir cuentas a nadie. Por eso no aceptan la normal alternancia democrática en el poder y los cambios de gobierno cuando se van ellos siempre son “un robo” y “una estafa”.

Por eso, cuando las urnas les echan, se histerizan hasta el punto de necesitar de pasar una temporada por un psiquiátrico y empiezan a delirar poetizando -”Catalunya se desnaturaliza” (como si fuera una proteína), “Catalunya se está deconstruyendo” (como si fuera una tortilla de patatas en el Bulli), decía Mas- o a dibujar conspiraciones en el aire donde los servicios secretos marroquíes, el PSOE, la policía nacional y ETA colaboran conjuntamente en un atentado en Madrid que mata a cien personas. En esa línea, no contentos con eso, en su reacción histérica se dedican a boicotear el gobierno elegido por las urnas con duras estrategias de acoso y derribo, filibusterismo parlamentario, continuas referencias al apocalipsis y manipuladora propaganda de los periódicos a su servicio (El Mundo, La Vanguardia).Particular concepción de amor por un país: “te pego porque te quiero”.

El equilibrio del orden cósmico, siempre tan delicado, cómo se va a sustentar sobre el nirvana del Buda, sino sobre el mero hecho de que ellos estén en el poder, en su querido sillón. Por algo van a ser los herederos políticos de los monarcas absolutos, que gobernaban por derecho divino. Al igual que ellos, PP y CiU “defienden el país”. Al igual que ellos, eran unos corruptos patológicos. Curioso. En el gobierno, se dedican a establecer tupidas redes clientelares que, dado el carácter servil y poco meritocrático del ibérico, tardarán décadas en desaparecer y con las que cimentan su poder megalítico y monolítico in saecula saeculorum. Ya lo decía el Bigotes, que estaban jodidos porque “ahora estaba el PSOE en Hacienda”. ¿A qué se refería con eso? A la connivencia de la derecha con el fraude fiscal a cambio de votos y apoyo político –vótame que haré la vista gorda con tu declaración a Hacienda y te licitaré obras. Por eso el PP arrasa en Valencia.

Curiosa concepción de amor por un país: tanto PP como CiU tienen a sus tesoreros acusados de corrupción, eso es, de vaciar las arcas públicas con criterios dudosos. Es que es algo patológico en ellos, pobres yonkis del poder y la pasta. El PP, con la mitad de los vocales del CGPJ, del Supremo y el Constitucional en su talonario, obliga al archivo de la causa contra Bárcenas y CiU ofrece subidas en el escalafón al juez del Palau, mientras obliga a desviar la vista hacia Fèlix Millet, tan sólo un mero intermediario de los sobornos de Ferrovial a la conselleria de Obres Públiques, gobernada entonces por -¡sí, el mismo!- la apoteosis del nacionalismo te pego porque te quiero, Felip Puig, este delincuente amoral que ordena masacres y palizas a los ciudadanos que le pagan el sueldo mientras cobra suculentas comisiones para obras de dudosa necesidad.

“Estamos viviendo un tira y afloja para ver con cuánto es capaz de conformarse la gente, hasta qué punto acepta una reducción de su nivel de vida para que las élites puedan mantener el suyo”.

Erick McCormack, economista británico

Ahora bien, después de 23 años de gobierno convergente, Catalunya tenía el privilegio de ser la región europea con menor gasto de PIB en educación. Es que son un peligro total en el ministerio de Economía – sólo hay que ver a Osborne en el UKObsesionados con una pretendida austeridad (cuando antes corrían a encargar superfluas obras públicas monumentales a sus amigos del alma), se dedican ahora a perder el dinero ahorrado con los recortes sociales reduciendo los impuestos a las clases altas. El dinero ahorrado por los recortes a las universidades catalanas es igual al perdido por la abolición del impuesto de sucesiones. El dinero ahorrado por el despido del 12% de los profesores madrileños es igual al perdido por las deducciones por escolaridad a los colegios privados. Al mismo tiempo, Castilla está envejeciendo a ritmos espectaculares debido a la artificial política de infraestructuras de meter dinero a Madrid a espuertas, ignorando cualquier criterio de rentabilidad económica o cohesión territorial que no sea el de cebar a la ciudad para construir la megalópolis del sur de Europa.

Entonces, visto todo el cotarro, a uno le entran ganas de abordar a estos cleptómanos mentirosos que cansinamente no se cansan de hablar de un supuesto gran amor por el país y preguntarles de una vez: “por qué le llamáis amor, cuando sólo queréis decir sexo?”

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Crónicas de un enfermo

26 junio 2011

Las cosas terrenales que le rompen a uno la periodicidad en el blog, primero el sónar y después la resaca más larga y dura de mi vida, tanto que casi me recordaba a otra cosa. En todo caso, en la enfermedad gastroenterítica -mi cuerpo sólo pide una cosa y no es zumo de naranja- a uno le golpean severos momentos de agrietada lucidez, y es que la semana ha dado de sí. Aquí unos apuntes.

Primero, que el descerebrado de Puig, el ahora claro fabricador de la supuesta violencia de indignados contra políticos (porque las pruebas en el otro sentido casi sobran) sigue sin dimitir, humillando la institución de Claris, Macià, Companys, Maragall y mía y tuya. Que el gobierno de CiU, debidamente masajeado por la muy crítica (risas enlatadas) prensa del régimen (que le pone un seis a un gobierno fascistoide y corrupto), y del brazo armado del FMI –oséase, el PSOE- siguen aplicando a rajatabla las recetas económicas de un acusado de violación e insigne socialisto, es decir, recortar, recortar y recortar hasta que del jardín epicureísta del placer que antes confundíamos con Estado del bienestar sólo quede un mísero bonsai raquítico en rigurosa aplicación de los preceptos de Friedman, escuela de Chicago (donde también se formó el recién preso gángster “Whitey” Bulger, por cierto). Los preceptos de Friedman son claramente y honesta anti-inflacionistas y para eso apoya una política monetaria conservadora, que no tire del déficit presupuestario alegremente que a la larga esto no se ajusta solo. Cuando haya crisis, recortar de lo habitualmente poco competitivo (sector público), poca fiscalidad y que el esfuerzo de los emprendedores haga girar de nuevo la rueda de la fortuna.

Comenzamos la semana con la intolerable insubordinación de esa agencia de rating llamada S&P al advertir sobre la posibilidad de arrebatarle la triple A al Gobierno estadounidense: ya saben, una parte del oligopolio privado de las agencias de calificación amenazando a quien ha creado y sustenta ese oligopolio privado. Enternecedor.

Juan Ramón Rallo, jefe de Opinión de Libertad Digital

El problema de fondo es que las medidas no van dirigidas a estos propósitos.

Las prioridades son otras: una y principal, el dedicar recursos al pago de la deuda (o más bien de sus intereses). Los grandes bancos europeos – alemanes, franceses, holandeses, hasta españoles- constituyen los acreedores principales de estos países periféricos y quieren cobrar sus préstamos y a ell se subordinan las otras finalidades posibles y deseables.

Miren Etxezarreta, No puede ser de otra manera. ¿Economistas de sesgos opuestos de acuerdo? ¿En qué mundo vivimos?

No estamos delante de “preceptos neoliberales de la escuela de Chicago” que consisten en dolorosos recortes que se tienen que aplicar por una supuesta responsabilidad política. No nos engañemos: es la ley al servicio del privilegio. Al mismo tiempo, Zapatero y Mas han reducido ingresos a las arcas del Estado mediante la supresión de impuestos (sucesiones, sociedades, patrimonio, etcétera) y han hecho caso omiso de los diez puntos que le sacamos a la media europea en fraude fiscal. Han situado a España en el segundo puesto de presión fiscal sobre los salarios. A nivel psicológico, para ellos, estas medidas -que unos dirán draconianas y obligadas y yo llamo a secas estafa monumental- son la única opción viable, consistentes a nivel ideológico y debidamente indicadas por los lobbies de turno. Son los de arriba contra los de abajo, pura lucha de clases.

Los griegos, que salían de décadas de pobreza, se lanzaron encantados a la fiesta y compraron coches y electrodomésticos alemanes con créditos alemanes. Y a los franceses les compraron, entre otros muchos juguetes militares, submarinos carísimos. Y todo ese cambalache fue engrasado con abundantes comisiones para los partidos.

Costa-Gavras, lúcido: Ha habido griegos corruptos y alemanes corruptores. Sustituya griego por español a ver qué pasa.

La cuestión es que estamos repitiendo de modo horrible el escenario que dio paso a la Gran Depresión en Europa: todo el mundo quiere cobrar hasta el último céntimo de sus deudas – ¿acaso romperá la avaricia el saco? Los bancos, origen de la crisis, quieren cobrar la deuda sí o sí, ni oír hablar de reestructuración, como indican los economistas sensatos; Obama, Sarkozy y Merkel les cubren, porque los bancos habitan en el mismo núcleo del sistema económico del país -son sus hiperhubs y  el mismo petróleo del sistema. Pero en esta avariciosa insistencia, se insiste en la paradoja que señala Etxezarreta: se coloca a los PIGS (Portugal, Irlanda, Grecia, España) al borde de la estancación económica total (paro, miseria, pesimismo) con el único fin de que devuelvan los intereses de la deuda y cuadren las cuentas a los bancos americanos, franceses y alemanes. Ésa es la vía para sanear el sistema que han encontrado las luminarias de Princeton y la London School of Economics.

P: ¿Se le ocurre cómo pasará Zapatero a la historia? ¿Como Alexander Dubcek, el soñador de la Primavera de Praga, o como Juan Negrín, odiado incluso dentro de su partido?

R. Será recordado como Gorbachov, rechazado en su país y admirado fuera. Yo suscribo toda su primera legislatura, en materia de avances sociales y libertades personales. En la segunda no dio pie con bola.

Joaquín Sabina, visionario si uno sabe bien lo que hizo Gorbachov con la URSS

Con la venia de las oligarquías locales, claro está, porque ya van a sacarle el jugo. ¿De qué cojones sirve una reforma laboral, señor Zapatero, tan necesaria que hizo aumentar el paro? ¡El País Vasco, con la misma legislación laboral, tenía el paro en la media europea! Quizá valdrán soluciones más o menos coyunturales como la del muy radical (risas enlatadas) Arcadi Oliveres -reducir la jornada laboral- que ya ha apadrinado el degano del Colegio de Economistas de Catalunya (redujo en dos millones los parados franceses en el año que se aplicó). Pero si uno tiene cabeza, la ley importa poco, porque es papel: al final lo que importa es lo que hay, que es el tejido productivo: una economía basada en el conocimiento y la participación democrática, puros generadores de valor añadido, valorará a sus asalariados, dará crédito a los emprendedores, y no dedicará a empobrecerlos como se explica tan bien aquí, siguiendo un modelo bastante perspicaz basado en turismo -sin valor añadido- y ladrillo -corruptor.

Pero es que nosotros seguimos aquí, con unos medios de comunicación entregados a las élites de este país, que no dudan en decir Diego donde dijeron digo en espectaculares mourinhismos discursivos de carácter tribal –yo soy de KAS naranja y tú de KAS limón, y tan cómodamente están en su sillón que no dudan en calumniar y ridiculizar los pocos soplos de aire fresco que brotan en este país (quedando ellos como soberanos gilipollas, dicho de paso), sí, amigos, el 15-M, cuna de la creatividad y la iniciativa política del ecuador de este año.

Entre los tres días de sónar y los seis de resaca pude asistir a la muy masiva manifestación de Barcelona del 19 de junio, declarando con mi presencia (y sin voz) que ya no quiero que me traten como el idiota que La Vanguardia insiste que soy, que no aprueben reformas de instituciones anticuadas como es el matrimonio en Nueva York mientras la deuda pública americana se amontona, gigante, que el debate no sea si unos estúpidos diez kilómetros por hora mientras legalizan la mayor estafa jamás montada: idiota, etimológicamente, es aquel ciudadano que ignora su responsabilidad cívica, que decide no meterse en el ágora y debatir los asuntos públicos, aquél que delega su deber político en otros. El 15-M, apoyado por la mayoría social, es la respuesta espontánea del que se sacude la etiqueta de idiota, del que se reapropía de la política, contra la pérdida de legitimidad de la democracia capitalista, un sistema obsoleto basado en instituciones del siglo XIX, dedicadas ahora como antes en la Revolución Francesa a consagrar privilegios de castas que no se lo merecen.

[…] (es) la crisis de un modelo socioeconómico agotado. El que combinaba liberalismo económico con una democracia de ambiciones igualitarias. […] Hoy tenemos suficientes indicios para afirmar que el capitalismo financiero globalizado en sus mercados es incompatible con el grado de democracia política y de bienestar social que habían tolerado hasta ahora. Esto obliga a optar: menos democracia para asegurar la continuidad de este modelo económico o corregir el modelo económico para preservar el máximo de democracia y de justicia social.

Josep Maria Vallès, catedrático de Políticas, ex conseller y muchas cosas más: Por qué voy a la manifestación

¿En qué lado estás tú, en esta crónica de un -sistema- enfermo?

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Ya está: ya tienen lo que querían

15 junio 2011

Cuando tenía dieciséis años, fui a una pacífica manifestación de carácter lúdico-festivo, en Barcelona, contra las políticas neoliberales del Banco Mundial, en el 2001. Se leyó un manifiesto en plaza Catalunya y, acto seguido, la policía -siempre con una actitud claramente intimidatoria- cargó contra los manifestantes. Detuvieron a curas, abuelas con sus nietos, mujeres embarazadas – el típico perfil del violento antisistema. Y toda esta carga, enésimo ejemplo de brutalidad policial, porque -lo recuerdo perfectamente- había unos veinte energúmenos encapuchados al inicio de Passeig de Gràcia, claramente separados de los manifestantes, rompiendo escaparates. ¿Por qué fue la policía tan enormemente incompetente para no detener a esa veintena de descerebrados y dejar discurrir la manifestación pacíficamente? ¿Es que no les enseñan métodos para hacerlo? ¿Para eso les pagamos? Muy fácil: porque en este grupo había policías infiltrados con la única función de reventar la manifestación. La verdad es que era tan evidente como fue insultante después de ver las declaraciones de los políticos de turno condenando la violencia y tal: hombres saliendo directamente de los furgones policiales con indumentaria antisistema, con bates, barras de metal y otras armas no reglamentarias, destrozando aparadores y justo después deteniendo a quién los fotografiaba (y, claro está, rompiéndoles la cámara en el proceso).

“Son sólo unos cuantos los que la están liando. Son los de siempre, no creo que el movimiento del 15-M tenga que estar representado por este tipo de gente”. Albert Rivera, Ciutadans

La verdad es muy clara: sea la Ochrana zarista, los grises de Franco o los mossos de Puig, desde siempre que la policía se ha infiltrado en manifestaciones, para información y para reventarlas -donde reventar significa ser violento e incitar a la violencia los que te rodean, envalentonados (porque obviamente no todos los violentos son policía). Desde el punto de vista pro-sistema, sería preocupante si no lo hicieran, de hecho. El desalojo encubierto de plaza Catalunya del 27-M fue planificado; se sabe –las cargas fueron una hora después de que los coches de limpieza abandonaran la plaza– con el único fin de incitar a la violencia de los manifestantes y poder sacar en todos los medios de comunicación una foto de algún camión quemándose y tal, y así desacreditar el movimiento. Siempre ha sido así. Pero todas las Asambleas, las de barrios, Sol, Catalunya, Valencia, ésa en la que he asistido hoy en Ciutadella, han sido muy tajantes en eso: no a la violencia. Se han citado los métodos pacíficos de Gandhi varias veces -hasta se ha mencionado su doctrina: la satyagraha. El 15-M ha tardado poquísimo en desmarcarse de estos actos violentos, con los que los medios ya intentarán etiquetarnos siempre. La protesta de hoy ha sido desorganizada y por lo tanto vulnerable a las acciones de descerebrados e infiltrados – esto tiene que cambiar, seguro, si nos dejan, porque si no la legitimidad de las reivindicaciones -hasta ahora indiscutible- se pone en duda.

“(Les agressions) han estat de grups de persones que eren aquí. Però nosaltres ens organitzem col·lectivament i qui surt de les consignes, actua individualment”. Pau Simarro, indignat

Pero es que ahora, hasta con estas explicaciones, estas disculpas, esta apología de la no-violencia, -necesarias, eso sí- estamos desviando el tema: ¿dónde estaban el 27 de mayo los que ahora se llenan la boca con vagas defensas de la democracia y rechazos a la violencia? Sí, ésos mismos que ahora ejecutan las órdenes del poder financiero, rechazando que la devolución de la vivienda salde la hipoteca (la famosa dación en pago, que de hecho tendría que ser uno de los puntales de las exigencias del 15M) o la publicación de listas de defraudadores de Hacienda. ¿Es que las porras de los mossos, los continuos desahucios, los trabajos precarios, los brutales recortes sociales, las disminuciones de salario a los que operan nuestros padres y educan a nuestros hermanos, no son acaso violencia? ¿A qué lado estabas entonces, Atur Mas? ¿A qué lado estabas cuando Felip Puig no dimitía por ordenar palizas a los que le pagan el sueldo? ¿A qué lado estabas cuando tu partido aprobaba cuantiosas ayudas de dinero público a bancos quebrados, a constructoras mediante licitación de infraestructuras nada rentables, a concesionarias de autopistas, a cada uno de estos oligopolios que los ciudadanos tenemos que sostener con nuestro propio dinero… ¿a cambio de qué? De un trabajo precario, sin futuro, sin oportunidades en un sistema que no nos escucha y si gritamos, nos insulta. Cada vez más queda en evidencia que los canales institucionales, los tradicionales, están totalmente agotados, delante de una transición a un sistema, ese neofeudalismo del turbocapital, que consiste en un conjunto de oligopolios sostenidos por el poder político – una gigantesca estafa de la cual nosotros somos su base y apoyo, pero involuntario. La consolidación de esta estafa a gran escala era lo que se debatía en el Parlament hoy.

Todo, al fin y al cabo, depende de la narrativa de quién tiene la legitimidad y quién se la cree. El Parlamento es el reflejo de la soberanía popular y las fuerzas de seguridad son sus ejecutoras y etcétera. El poder del monarca absoluto emana de Dios. Senatus Populusque Romanus: el Senado y el Pueblo Romano (SPQR). ¡Todo el poder para los soviets! En definitiva, la sociedad es tan sólo una correlación de fuerzas  entre varios colectivos de personas -una lucha de clases- y hay algunos que ejercen el poder desde una narrativa que les confiere una legitimidad porque hay gente que se la cree. No deja de ser curioso, de hecho, lo frágiles que son las instituciones humanas y lo duraderas que pueden llegar a ser. Pero siempre ha sido así: en la República romana también se votaba a los políticos y también había Senado, ¿era entonces una democracia? La Constitución de la URSS era federal, ¿también en la práctica? La gente se lo creía, ¿entonces sí? Hemos mejorado claramente, pero no cambiado tanto: se trata, simplemente, de que no haya excesiva acumulación de poder ni económico ni político – poner en práctica el sistema de checks and balances, la esencia multipolar de lo federal.

Ahora estamos con un Parlamento dominado por un partido con un 16% de apoyo entre la población (problema para la legitimidad 1) y con la voluntad de desmantelar un Estado de bienestar que emana de un pacto constitucional (problema para la legitimidad 2), es decir, de un consenso básico de las distintas fuerzas sociales y todo esto en un contexto económico de falta de oportunidades que estas reformas amenazan de consagrar (problema para la legitimidad 3). En esta situación, ¿de qué van, con esta chulería que les da tener el monopolio de la violencia, pero cada vez menos legítimo?

“Se han traspasado las líneas rojas” Atur Mas, “pecident del govern dels millets”

Celebro que Mas entre en razón, que vea que los poderes fácticos, la élite politico-financiera, están cruzando todas las líneas rojas. Están derrocando el Estado de bienestar porque pueden y los ciudadanos nos descubrimos impotentes y expropiados delante este chantaje. Celebro, además, que Mas defienda la democracia y se postule en contra de la violencia, alineándose así con el movimiento 15M. Supongo que el próximo paso será aprobar la nueva ley electoral, más participativa, que ellos bloquearon en su momento, meter a Felip Puig en el trullo y cambiar hacia políticas más transparentes y no las habituales de la sociovergencia y etcétera. ¿Ah no, que era al revés? Puro lenguaje orwelliano, entonces. Las actuaciones de la policía contra sectores más amplios de la sociedad, la demolición del actual sistema social, la ley siempre al servicio del oligopolio; cada uno de estos hechos deslegitima el sistema a ojos del ciudadano de a pie, lo sitúa al límite de la indignación, viendo cómo las instituciones, que tendrían que amplificar y canalizar la acción colectiva, se consagran como meros parásitos de las fuerzas productivas. Esto no es un problema ideológico: si neoliberalismo o capitalismo o tal. Es lo que hay y hay que decir basta ya. Son ellos los que nos necesitan a nosotros. Basta de suplicar que paren los recortes y que nos dejen participar en la vida política.

Se tapan la cara para tapar el pinganillo. ¿No queríais democracia?


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Oda a Mourinho

28 abril 2011

No deja de ser curioso que encontremos belleza en un trozo de lienzo, una pared pintada, una secuencia de sonidos, una lucha de gladiadores o en el fútbol. Es comprensible ver belleza en el cuerpo humano por razones psicobiológicas, pero ¿qué tiene que ver la Capilla Sixtina con la selección natural? ¿Por qué las pinturas de Michelangelo son capaces de desencadenar una tormenta de neurotransmisores de placer en nuestro cerebro? Quizá es porque, sumiéndonos en el estado anímico que nos dejan, aprendemos nuevas cosas, y así “mejoramos” y nos adaptamos mejor al medio en plan discípulos de Darwin. Ni idea, sólo una hipótesis, pero es que estrictamente un Rothko es tan sólo rectángulos de color y mira que es bonito.

En el fútbol sí se pueden establecer razonamientos más claros, porque las habilidades que se necesitan en el campo (agilidad, precisión en el lanzamiento a distancia, coordinación a nivel colectivo del grupo) son esencialmente las mismas que las empleadas cazando, principal actividad del macho durante el Paleolítico (un 95% de la historia humana, el periodo cuando se gestó nuestro cerebro). Uno vería belleza en el excelente empleo de estas habilidades. Vaya, el fútbol que practica el Barça, considerado unánimemente como “el mejor de la historia”. No sólo eso, sino que además el entrenador de la casa es todo un caballero, diplomático y respetuoso con los demás, autocrítico y obsesionado con el trabajo bien hecho, el esfuerzo, la disciplina, vaya, todo un conjunto de valores que un honrado trabajador, hombre de bien y fiel votante de Convergència se enorgullecería de poder transmitir a su hijo.

Todo esto sería motivo de auténtica emoción y lágrimas si detrás no hubiera un descomunal circo mediático-económico que representa el principal sustento de los medios de comunicación (Prisa, Mediapro), que a su vez se dedican a adoctrinar a los consumidores-votantes de la empresa ideológica-partido de turno, fundados en estas estrechas relaciones de simbiosis tan hispánicas entre González y Prisa, Zapatero y Mediapro, Aznar y Unidad Editorial, donde las victorias electorales determinan el ascenso de determinados grupos mediáticos… Si a eso le sumamos el patrocinio de las cervezas (claro, lo que se consume mirando el partido), alcohol que es aletargador y depresor, pues obtenemos que el fútbol es el opio del pueblo y pan y fútbol y etcétera, toda una industria futbolística sustentada por los espectadores-consumidores y que crea puestos de trabajo (según el modélico mercado de trabajo español) para honrados trabajadores como Eduardo Inda, Roncero, Bañeres o Lluís Canut. Pura economía productiva basada en el conocimiento. Nada nuevo bajo el sol. Zapatero aprobó los recortes al Estado de Bienestar más salvajes en democracia el día del debut de España en el Mundial. No hase falta desi nada más.

Con el habitual gregarismo del ser humano, siempre necesitado de filiaciones grupales, se entiende la dialéctica bélica, gladiadora, nacionalista y tribal que se emplea, un modo de unir al grupo contra un enemigo común, puro parroquialismo altruista (el eterno rival, etcétera). De hecho, desde este punto de vista el deporte es una sana vía de escape de lo que antes se iba para guerras y batallas. Ahora bien, en este contexto económico de crisis uno sólo puede tomárselo en coña, porque ahora los bancos que no sueltan créditos para las pymes ni patrás le dan unos millonajos de nada a Florentino para que pueda construir un equipo para simular que la Liga Española aún es competitiva y así todos menos nosotros puedan seguir ganando dinero.

Pero no íbamos a hablar de la receta de las sopas de ajo. En un extremo está la virtuosidad de Guardiola, alabada por todos pero lámpara de neón que atrae fatalmente a los seguidores como mosquitos y uno se olvida de lo mal que está el mundo. En el otro, está Mourinho, este personaje victimista y teatrero que con sus planteamientos ultradefensivos y broncos consigue terminar siempre los partidos con diez. Pero Mourinho no es el antifútbol, como han dicho tantos; al contrario, es precisamente la mejor definición del fútbol: un sano deporte ahora convertido en industria turbocapitalista y, como tal, obsesionado con los beneficios a corto plazo y por lo tanto, resultadista al máximo, independientemente de los métodos usados. Con sus habituales exageraciones fuera de tono en las declaraciones de prensa está, en el fondo, desenmascarando lo ridículos que pueden llegar a ser los discursos (por pretenciosos) que habitan en esta industria que no produce nada más real que nuestra alienación personal. Nos está diciendo que el emperador va desnudo.

Sacando las cosas un poco de quicio, Mourinho es más Rem Koolhaas que Santiago Calatrava. Los dos arquitectos plantean proyectos muy poco funcionales y que terminan con gigantescos sobrecostes, sí, pero Calatrava construye obras faraónicas destinadas a satisfacer el ego de políticos con pretensiones de estadista mundial y llenar los bolsillos de los constructores (normalmente todos amigos entre ellos, claro está), aunque incurra demasiado habitualmente en formas espectaculares pero totalmente inútiles para el usuario, sin ir más lejos como la cubierta de losetas de vidrio del puente de Zubi Zuri en Bilbao (ocasionando resbalones y caídas cuando llueve…), etcétera. Al contrario, Koolhaas es un arquitecto esencialmente postmoderno que con sus planos se ríe sarcástica y continuamente del ego del que le paga, seguramente obsesionado con obtener estatus social contratando a un arquitecto de prestigio. Koolhaas, como Mourinho, se ríe en la cara del emperador, repitiéndole de modo siempre más explícito que va desnudo, jugando al límite para ver cuándo despertamos de una vez.

De este modo, a veces uno piensa si, en pleno arrebato poético, la persona que hay detrás de este artificial personaje que es José Mourinho no es más que un secreto justiciero quijotesco que, sacrificándose él mismo cayendo tremendamente antipático, busca destruir el fútbol, hacerlo mortalmente aburrido y así eliminar el circenses de la ecuación que entonces adormecía al pueblo del Imperio Romano, para que nos terminemos planteado si realmente pasarnos cuatro horas semanales delante del televisor vale la pena y si no sería mejor apagarlo, coger un buen libro o ponerse a pintar, en suma, construir un mundo más creativo y con más espíritu emprendedor. Matando al fútbol, Mourinho está determinado en conseguir una sociedad mejor. Lo hace por nosotros.