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El capitalismo es un fracaso (1)

13 enero 2010

Al margen de discusiones ideológicas, el capitalismo es un fracaso:

1) Por la ley de Pareto, la famosa distribución 80:20, es decir, que un 20% de la población posee un 80% de la riqueza. No es sólo que esta constatación de la desigualdad económica tenga un estatus casi universal en materia económica, es que el mercado capitalista desregulado tiende a aumentar la pendiente de esta ley de potencia (cada vez más pocos tienen más), ampliando las desigualdades económicas y también las fluctuaciones intrínsecas del mercado, cada vez más inestable. A pequeña escala, es cierto que el mercado se autorregula debido a las fluctuaciones de oferta y demanda como dijo Adam Smith, pero, el hecho de que se autorregule no implica una plácida estabilidad del sistema, sino las típicas sacudidas que ya predijo Marx.

Mainstream economic theory, as set out in countless textbooks, stipulates a perfectly knowledgeable man or woman will always make a rational and fully informed decision on what to buy and what to sell and at what price… This starting proposition is dotty.

D. Howell, The Edge of Now

Muchos idolatran la autorregulación del mercado (como también nosotros, tiernos amantes de la autogestión, deberíamos hacer, si fuéramos coherentes), pero obvian que sus fluctuaciones intrínsecas están justo entre la estabilidad de una campana de Gauss y la locura de los vuelos de Lévy. Obvian que más que poblado por agentes totalmente racionales, lo que domina el mercado es el instinto de rebaño, ejemplificado por metáforas representativas en un día de bolsa: euforia y pánico y las inevitables referencias a un casino. Obvian que el comportamiento del mercado es claramente irracional. Obvian que el triunfalismo de las teorías económicas neoclásicas (las que glorifican el mercado desregulado) se acerca bastante más a un fervor religioso o al determinismo de Laplace que una afirmación científica. Obvian que, además del paro coyuntural producido por un descenso en el mercado, existe también un desempleo y una pobreza estructural que el mercado no sólo es incapaz de solucionar, sino que se dedica a aumentar. Pero es que no es sólo esto: sólo hay que mirar a España, con una economía incapaz de sacar realmente ese 20% de trabajadores del paro. La recesión ha puesto al descubierto el traje del emperador y aquí ha resultado que lo que era temporal no era la pobreza, sino todo lo contrario: el bienestar.

El capitalismo es un fracaso y a esta realidad se opone un fanatismo religioso, fe ciega y ideologizada, en algo que nunca llegará a ser. Después de todo, es tan utópico como cualquier otra ideología del siglo XX: los fanáticos del mercado hablan, por ejemplo, continuamente de la derrota del comunismo, obviando que fue el comunismo que rescató Rusia del pozo de la historia; acababa de emancipar a los siervos en el siglo XIX, no había pasado por la Revolución Industrial y había sido destrozada por una guerra mundial y una de civil. Pronto se colocó como superpotencia mundial, próspera cuando los planes quinquenales funcionaban (coincidiendo con la Gran Depresión, exacto) y ahora sólo hay que mirar que son los países ex-comunistas los que lideran el ranking en alfabetización, uno de los parámetros clave en desarrollo humano. Pero claro, cuando tienes una economía planificada centralmente, si el planificador es bueno, perfecto, pero si es malo, la has cagado. Ahora muchos nos quieren hacer creer en las bondades de un mercado en una mezcla de fervor mística e interés económico, aunque el capitalismo también tenga sus millones de muertos (por causas económicas y guerras). Precisamente, estos son normalmente los oligarcas que a la postre planifican esta economía de mercado, oligarcas que planificarán bastante mal en el caso de que tengan un interés tan grande en creerse estas tonterías de que el mercado funciona. Están tan atrapados mentalmente que quieren creer en las falsas bondades del mercado y tirarán recto aunque lleven toda la humanidad al abismo. Viven en una mentira.

Pero lo que los últimos fanáticos del mercado acaban de obviar es que la economía es simplemente gestión de recursos y que no hay nada más depredador en consumo de recursos que un capitalismo que crece exponencialmente.

Mañana: 2) El capitalismo es un fracaso, por insostenible

Pasado mañana: 3) El capitalismo es un fracaso, por poner precio al espíritu humano

2 comentarios

  1. […] estatal y acción local en el mismo discurso; en la línea más tradicional defendíamos que el mercado, por su misma dinámica, genera injusticia. Y aquí está la clave: en el libre mercado, pensado como un sistema esencialmente local por sus […]


  2. […] estatal i acció local en el mateix discurs; en la línia més tradicional defensàvem que el mercat, per la seva mateixa dinàmica, genera injustícia. I aquí hi ha la clau: en el lliure mercat, pensat com un sistema essencialment local per els seus […]



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