h1

El capitalismo es un fracaso, porque es insostenible (2)

17 enero 2010

2) El capitalismo es un fracaso porque es insostenible, desde un punto de vista ambiental. En un principio, un crecimiento anual del PIB del 3% parece totalmente inofensivo y no sólo eso, sino totalmente saludable. Ahora bien, este crecimiento porcentual se traduce a la práctica en una curva exponencial que asciende extraordinariamente rápida, con el subsiguiente ascenso exponencial tanto en la demanda de recursos energéticos como en la contaminación que genera su consumo.

Un crecimiento sin límites, esto es el capitalismo. Y eso no tendría nada de malo, sino como mucho un aura de romanticismo épico, si estos límites efectivamente no existieran. Pero existen. Al fin y al cabo, desde el punto de vista de los sistemas dinámicos, el inicial crecimiento exponencial (que ve recursos infinitos a consumir) acaba siempre por convertirse en la famosa curva sigmoidal generada por la ecuación logística, es decir, que el sistema acaba evolucionando hasta un máximo de población (la carrying capacity) determinado por el ambiente. De un u otro modo, los avances técnicos que se han producido a lo largo de la historia, haciendo crecer el rendimiento tanto agrícola como industrial, han ido aumentando gradualmente esta carrying capacity del ambiente. Hasta ahora.

Digamos que es extremadamente hipócrita haber enfocado la conferencia de Copenhague de 2009 a reducir las emisiones de dióxido de carbono, boicoteadas por China de manera bastante fea, aunque algo legítima en el momento que es el proveedor de un Occidente que nunca de la vida quisiera renunciar a sus privilegios y lujos. Ciertamente, los gases invernadero son un problema central en el tema de la sostenibilidad ambiental; un exceso de dióxido de carbono en la atmósfera alteraría fatalmente el delicado estado de equilibrio dinámico de homeostasis en el que se encuentra la Tierra. Pero esto supone no mirar cara a cara la realidad del problema: no es sólo la contaminación, sino la extrema dependencia de una economía industrial complejísima y global de un recurso energético tan poco renovable como el petróleo.

A principios del siglo XX, Volterra propone el modelo dinámico de presa-depredador (o Lotka-Volterra), en el que presa (lea aquí recurso energético, pero podrían ser conejos) y depredador (lea aquí humanos, pero podrían ser zorros) mantienen un equilibrio dinámico basado en que el crecimiento de la población toma lleva a un crecimiento de los depredadores, haciendo decrecer el número de presas y también el de depredadores, lo que permite hacer volver a crecer la población presa. Exactamente, es un equilibrio basado en oscilaciones intrínsecas (tan bien imitadas por la mano invisible del mercado en su lógica de oferta y demanda, tal como vio Adam Smith, no dejaremos de reconocer sus méritos). La cuestión es que de alguna manera aún nos encontramos en una de las fases ascendentes de crecimiento, pero el cambio de tendencia es cada vez más inevitable en el momento que el ritmo de generación natural de recursos energéticos (carbón y petróleo, básicamente) es bajísimo en comparación con el ritmo famélico con los que los consumimos. Un día (de aquí menos de diez años, quizás) la estructura económica deberá llegar al paroxismo de combinar un máximo histórico en la demanda energética con un mínimo bajo cero en la oferta de estos mismos recursos. Habrá traspasado en exceso el umbral, como pasó en Groenlandia, en la Isla de Pascua o los mayas y entonces la sociedad colapsará como un castillo de naipes – el destino de las sociedades complejas demasiado dependientes de un solo factor básico. Ese día no habrá que preocuparse mucho de las emisiones de dióxido de carbono, que de hecho ya han bajado drásticamente, debido a la crisis actual, a niveles que ya cumplen con el protocolo de Kioto. En este caso, es imperativa la diversificación de recursos energéticos (y que estos sean de una naturaleza más renovable), así como un consumo energético más eficiente y responsable. Ahora bien, no es precisamente un buen motivo para el optimismo constatar el entusiasmo supersticioso, acrítico e interesado que despierta el mercado tanto en los mismos líderes políticos y económicos que supuestamente deberían reestructurar la economía, como también en sus intelectuales de mesita de noche y premios Nobel de Economía.

Sin embargo, y aquí está la clave de la cuestión, la historia humana se ha caracterizado por ir ampliando paulatinamente ese umbral que es la carrying capacity de nuestro ambiente, permitiendo el libre crecimiento exponencial cada vez que se producía un nuevo avance técnico que mejoraba sustancialmente la calidad de vida: la transición del Neolítico (con la invención de la agricultura y la ganadería), la introducción de nuevas técnicas agrícolas en la Baja Edad Media, la misma Revolución Industrial y los avances en medicina. Por tanto, el desarrollo técnico está destinado a disminuir la vulnerabilidad de las sociedades humanas con su medio, un medio que las obliga, bastante violentamente por cierto, a mantener una equilibrada relación de armonía, hasta que la técnica la altera, por el bien de la sociedad. Sí, exacto, el típico discurso flower power de equilibrio con la naturaleza, etcétera, etcétera, de hippies e indígenas no era más que producto de la necesidad en los particulares casos en que aún no habían descubierto los abundantes beneficios del sedentarismo, a diferencia , por ejemplo, de la tribu americana de los Anasazi, al este de la actual California, que la verdad también descubrieron las desventajas, del sedentarismo. En todo caso, digamos que las oscilaciones de Lotka-Volterra, paradigma malthusiano de la estabilidad de una población con el medio, no son muy legítimas éticamente (por su coste periódico en vidas humanas), pero es que en el otro extremo nos encontramos con un crecimiento exponencial desbocado.

Un crecimiento exponencial que tarde o temprano encontrará unos límites que lo autodestruirán. Pero es que eso, amigos, se encuentra en el mismo núcleo del capitalismo. Siempre es necesario que corra el dinero, que haya fluidez en la pasta líquida, ya lo dijo Keynes, esto, porque si no, recesión. Es inaceptable, desde el punto de vista del actual sistema económico, que no haya crecimiento porcentual del PIB, porque eso lleva a la crisis económica. Exacto: una constante huida hacia adelante, esta es la verdadera esencia del capitalismo. El crecimiento sostenible, sin cambiar los parámetros actuales de la economía, es una utopía o una broma de mal gusto.

La pregunta final, por tanto, es si realmente estamos dispuestos a mantenernos en la esquizofrenia de un dilema entre una estabilidad demasiado putas y un progreso ciego y depredador, que está simplemente por el mero hecho de progresar, como un burro persiguiendo la zanahoria. Quizá lo que hace falta es renunciar a cierto tipo muy particular de progreso y redirigirlo hacia cotas más humanas, adoptando libremente, esta vez sí, el flower power indígena y la liberación sexual (claro que sí!), bajo la prodigiosa cobertura de la técnica, tan necesaria. Pero es que quizá esto implica abrazar el buenismo que caracteriza a los pueblos débiles y degenerados a los que ya se les ha pasado el arroz y renunciar pasivamente a la misma esencia de la vida, que en definitiva no es más que una rápida carrera hacia adelante, siempre agotando el recurso más preciado de todos-el tiempo.

3 comentarios

  1. Gran blog, tio, quines reflexions més treballades. Em fa plantejar-me coses respecte al meu.

    I des del segon centre del capital mundial, abans de tornar al primer, em despedeixo dient-te: canya al capital!

    Franc
    (des de Santa Cruz, California)


  2. […] permès arribar tan lluny als humans: com dèiem, ha aconseguit anar ampliant el llindar de vida (la carrying capacity famosa) que ens permetia anar vencent l’ambient, fent-nos-hi cada cop menys […]


  3. […] llegar tan lejos a los humanos: como decíamos, ha conseguido ir ampliando el umbral de vida (la carrying capacity famosa) que nos permitía ir venciendo el ambiente, haciéndonos cada vez menos vulnerables a ella, hasta […]



Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: