Posts Tagged ‘sociedad de masas’

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España son cenizas

11 octubre 2011

Ya me podéis decir qué tipo de democracia va a haber en este erial intelectual que llamamos España cuando todos los sondeos auguran una victoria aplastante de un partido endémicamente corrupto que ni tan siquiera presenta un programa político para tal efecto. Que sí, que ahora la gente no vota según el programa y se guía según la tribu a la que pertenece o la trademark de partido, pero al menos podríamos disimular que tampoco es tan difícil. Es que hasta su prensa adicta se dedica a publicar sondeos totalmente inventados. En cambio, la buena noticia está en el totalmente merecido histórico retroceso del PSOE, cosa que honra a sus ex-votantes e impide que podamos confirmar al cien por cien el hecho de que la gran masa de electores españoles esté compuesta por monos amaestrados de circo.

Esta dinámica es idéntica a la de las recientes elecciones catalanas (victoria aplastante de CiU) y sólo parece tener una lectura posible: la socialdemocracia carece de fuerza real para implementar su ideario político de modo que, al gobernar, se dedica a imitar el programa neoconservador, con consecuencias nefastas para su popularidad. Esta falta de fuerza es, a nivel económico, efecto directo del desequilibrio entre trabajo y capital producido por la globalización a partir de los setenta y, a nivel ideológico, de la asunción intelectual -errónea- de que no hay alternativa al modelo actual de capitalismo. De alternativas, haberlas, haylas. Pero no hay ni intención (por quién tiene el poder) ni valentía (por quién a veces lo tiene) para implementarlas.

El débil espíritu de la izquierda es flagrante en el actual patetismo de Izquierda Unida: en un panorama totalmente idóneo para un enorme crecimiento, con continuas protestas  en la calle, un empobrecimiento generalizado de la clase media en favor de la clase alta y el descrédito total de la “izquierda oficial”, tan sólo consiguen 4 diputados, lejísimos de los 21 a los que llegó Anguita el 1996 con la misma ley electoral. Por culpa de un sectarismo endogámico y acrítico, no existe voluntad de renovarse adaptándose a los nuevos canales de información, ni de servir de canal abierto y amplificador para las protestas del 15M, occupywallstreet y etcétera. En vez de eso, estos movimientos se declaran huérfanos políticos porque son esencialmente de carácter anarquista, a diferencia del infame socialestatismo actual, ahora en proceso de desmantelación total.

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Contra los guiris

14 septiembre 2011

Los turistas, aquí en casa, tendrían que ser sagrados. Sobre todo, con la crisis económica.

Xavier Rius, lumbrera nacional, aprovechando además para pedir un endurecimiento del Código Penal en el país europeo con menor tasa de delincuencia y mayor duración media de las penas. Es lo que necesitamos, exacto.

Transparency International señala la construcción como el sector económico más ligado a la corrupción política – su exceso destruye el paisaje y el tejido social. No contentos con hacer de ésa la principal actividad económica en España, también hemos fundamentado nuestro modelo productivo en el turismo de sol y playa. El turista trae dinero, trae prestigio, trae actividad económica, nos dicen. Y nosotros nos lo creemos a pies juntillas.

La actividad económica no es neutral. No se desarrolla mediante mecanismos automáticos, involuntarios o inintencionales. Toda decisión económica es, en último término, una decisión ética, asumida desde un marco determinado de convicciones y cuyas consecuencias favorecen a unos y perjudican a otros.

Proyecto Fiare

La actividad económica no es neutral, efectivamente. ¿Qué tipo de personajes aparecerán en una ciudad donde la construcción emplea a la mayor parte de sus habitantes? Generará peones de obra, puestos de trabajo precarios, inseguros y mal pagados; generará especuladores inmobiliarios, constructores y promotores; generará concejales de urbanismo necesitados de dinero para el Ayuntamiento (dado el sistema de financiación español) pero con gran poder. Ésta será la sociedad de la ciudad, basada en un sector que no genera valor añadido alguno y nada más que puestos de trabajo precarios y poco dignos.

¿El turismo? El turismo genera borrachos y ruidosos que atraen a prostitutas contra su voluntad y carteristas, jóvenes camareros mal pagados y sin contrato, constructores de urbanizaciones, alcaldes nazis, gerentes de hoteles que sobornan a funcionarios corruptos para conseguir licencias y propietarios de pensiones de días ilegales. Dado la capacidad adquisitiva del turista, los precios no hacen más que subir, al mismo tiempo que la ciudad, Barcelona, se masifica hasta sobrepasar cualquier límite y ponerse en peligro la convivencia ciudadana. El turismo degrada, porque consume la ciudad como si fuera de usar-y-tirar – sólo recibe de ella pero no da nada a cambio. El auténtico viajero, que no guiri, no se presta al hiperconsumo, también de lugares, sino que interactúa con ellos – el turista va a Barcelona como va al H&M de rebajas.

¿Es ésta la ciudad que queremos? Una que nos pregunta, casi escupiendo a la cara, ¿consumes? y si la respuesta es NO corre a echarte? La degradación de la ciudad por el turismo ha encerrado Barcelona, antaño vital y creativa, en sí misma, presa del neofranquismo más rancio, que se mete donde no se tendría que meter. Fundamentar nuestra economía en el ladrillo y el turista, sectores sin ningún tipo de valor añadido y totalmente incapaces de competir en precios con Croacia o Turquía (porque, claro, lo nuestro es ofrecer productos baratos, no de calidad como Alemania), no sólo ha sido una causa principal de que ahora España esté al borde de la bancarrota – sino que se ha cargado nuestras ciudades, ha generado todo un séquito de personajes indeseables que no aportan absolutamente nada a la comunidad y las ha degradado hasta el límite. Promover un sector económico determinado es promover un tipo de sociedad determinado – y la mía claramente no es la de promotores inmobiliarios “creadores de empleo” –¿pero qué tipo de empleo?– realmente esclavizado gracias a la reforma laboral, sino la de gente dinámica y creativa, que aporta valor añadido y por lo tanto es valorada y cuidada -y no explotada- por su propio trabajo original.

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Los fundamentos del Empire State

6 septiembre 2011

Disculpen la larga ausencia, pero entre las estupendas vacaciones a Berlín y el huracanado salto del charco hasta la Big Apple, uno se desconcentra, al mismo tiempo que aprovecha para inspirarse con los nuevos y alucinógenos calideoscopios que le pasan a uno delante de las narices. Y es que Estados Unidos no deja de ser una gigantesca operación de márketing, las alcantarillas echan humo blanco y los taxis son amarillos como en las películas y el Empire State hunde sus raíces en el fango que es la miseria humana del homeless, que no es más que el prototípico ciudadano americano que disfruta de la verdadera American way of life, oséase, la puta calle. Si no les molan los tópicos, el auténtico americano se esconde detrás de las caras del nuevo lumpenproletariat emergente que son los trabajadores de Wal-mart, IKEA, Zara, Nike, Starbucks -el complejo de nuevo infra-Estado de bienestar, esta vez de capital privado- y un largo etcétera, todos al servicio de la élite del país y del mundo que siempre los mirará por encima del hombro porque ellos sí pudieron estudiar en Yale o Harvard.

¡No es lo que piensas, cariño!

Ahora las películas clásicas al uso ya no son rentables, y sólo Transformers 3 tiene sentido, por el margen de beneficio que da a la inversión dada. Por presión de los accionistas, HP tiene que abandonar tiene sus fábricas de ordenadores y concentrarse en software. Es la transición de la economía real y productiva a la virtual en forma de moai de Isla de Pascua o de tecnología financiera de alta gama. O, ya no tan demagógicamente, es la especialización de la élite de la first nation in the world en la logística de una economía global que produce en China y consume en Occidente mientras el resto del mundo ejerce de público pasivo y/o se muere de hambre. EL centro de este mundo es Nueva York, la apoteosis del capitalismo americano, el pato cebado a más no poder, la nueva Babilonia obsesionada en demostrar al mundo que le sobra el dinero en su irracional celebración catártica del hiperconsumo. Así se sentirían los ciudadanos del Imperio Romano en visitar Roma por primera vez y ver al Coloseo al fondo del Foro a la izquierda. Así me he sentido yo, vaya.

Un espectáculo que se le recuerda a uno en cada paseo por Manhattan y es que Estados Unidos tiene una desigualdad económica de carácter africano o chino: el 40% más pobre tiene un 0.4% de la riqueza del país, mientras que el 20% más rico acapara el 83%. En Suecia, los números son un 11% para el 20% más pobre y un 36% para el 20% más rico. Pero, claro, la progresividad fiscal es anti-económica porque desincentiva el afán de lucro y por lo tanto la creación de riqueza. No importa que la desigualdad económica correlacione de modo espectacular con la delincuencia o la incidencia de enfermedades mentales, como señalaba Judt en su ensayo póstumo, Algo va mal. Eso es el sueño americano. Pero es que uno tiene ahí la torre Sears de Chicago mientras la contempla desde un bus de estándares infra-europeos con los que viaja hasta Nueva York durante 20 horas a través de la dura cara B de América, el lado oscuro del American dream. O los anuncios en el metro de New York State-sponsored student loans, el gigantesco endeudamiento a largo plazo de la nueva generación de profesionales liberales del país. Qué social fabric se va a sostener con eso. Pero la vida sigue fluyendo por Times Square en la ciudad que nunca duerme – una orgía capitalista de carteles luminosos, un enorme bukkake publicitario sobre el espectador que termina por sentirse violado en el sentido más íntimo.

Y eso que sólo hablamos de temas domésticos, pero ahora uno empieza a leer Blowback: The Costs and Consequences of the American Empire de Chalmers Johnson, donde cuenta cómo cada acción terrorista es la respuesta a una acción del Imperio allende sus fronteras en este libro publicado en el año 2000 y por lo tanto, claro está, justo antes del 11-S. Pero, a pesar de todo, God bless America. Puro delirio de Nueva York.

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Boletín de Noticias

23 julio 2011

1 Justo después del salvaje atentado en Noruega, el periodista catalán de extrema derecha y director de e-Notícies, Xavier Rius, tuitea: Em sap greu, però ja ho va dir la Pilar Rahola: “L’Islam fa por. El colectivo de fascistoides sin complejos que abunda en estos lares ya hace suficiente el ridículo con su gala de prejuicios e ignorancia, que si atribuyes un atentado islamófobo a los islamistas ya ni te digo. Lo que da miedo en verdad son los fanáticos de cualquier ideología. ¿Qué ha causado más muertos en el mundo, la santa cruzada de Bush y Aznar o la de Bin Laden?

2 Literal: el Banco de España interviene la Caja de Ahorros del Mediterráneo para sanearla -inyectándole dinero público, nuestro dinero: la burrada de 5800 millones de euros- y después privatizarla -“venderla al mejor postor”, ya. Miguel Ángel Fernández Ordóñez, el director del Banco de España, se dedica a incumplir sistemáticamente el trabajo por el que lo pagamos entre todos -supervisar las cajas del sistema financiero más sólido del mundo– al mismo tiempo que insiste en hacer de lobby para los intereses macroempresariales, es decir, empobrecer al trabajador, despojarle de derechos y de paso reírse en su cara. Ah, la cúpula de la CAM se subió el sueldo un 7,2% en plena debacle de la caja, esto es supervisión según el buen hacer de este arquetípico funcionario incumplidor y vago que es MAFO: un puro cachondeo. Es claro que hace falta un sistema de cajas dedicado a su función original y legítima, dar crédito a las empresas del tejido social, sea público o basado en cooperativas de crédito. Al mismo tiempo, es totamente necesario que los clientes de la caja asuman el deber de informarse sobre dónde tienen sus ahorros: la sociedad no tiene por qué pagar su ignorancia de haber metido los ahorros en una caja fraudulenta y opaca que cae y tiene que ser rescatada para salvar su dinero. El cliente tiene que exigir una buena gestión, al igual que el ciudadano, y responsabilizarse por ella.

3 Duran Lleida, nombrado candidato de CiU al Congreso. Es en estos momentos que uno desearía que Rupert Murdoch no fuera australiano sino español y hubiera pinchado el teléfono de un tipo que “es un corrupto, cobra comisiones, vende enmiendas de ley a lobbies, premia con cargos públicos a sus amantes y ex-amantes, y dedica dinero público a financiar su vida sexual, variada y extensa“. Así la política española pudiera ser un poco más honesta y no enclavada en esta omertà donde yo te tapo las miserias con mi silencio y tú me tapas las mías con el tuyo. País.

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¿El derrumbe de la civilización occidental?

19 julio 2011

Sí, al final parece que puede petar todo. La prima de riesgo española sobre los 300 puntos, Defcon 1, que implica riesgo inminente de quiebra. Nuestro amigo que trabaja en el sector público quizá no cobra el próximo mes. Portugal de bono basura, y un tercio de su deuda está en manos españolas. Prima de riesgo italiana en 337 puntos; las inversiones francesas en su deuda equivalen en un tercio de su PIB. Es decir: la economía europea es una complejísima red de interdependencias donde todo el mundo le debe a pasta a su vecino y los últimos vecinos tienen tremendos problemas para devolver las deudas a unos bancos franceses y alemanes con tremendos agujeros que tapar. Y al otro lado del charco, los republicanos se cierran en banda y no le dejan a Obama ni subir los impuestos (los recortes de impuestos de Bush han causado un déficit enorme en su economía -¿pero los recortes de impuestos no creaban riqueza, señor Friedman?-, junto con las guerras de Irak y Afganistán) ni endeudarse, lo que implicaría que el Imperio se declarara en suspensión de pagos y no pudiera pagar las nóminas de sus funcionarios para agosto. Las piezas de dominó van cayendo y el efecto extendiéndose – ¿estamos delante el fin de la Europa tal como la conocemos, sumida en una larguísima recesión como si fuera una nueva Edad Medieval, estancada en miedos ultraconservadores, paranoica a lo nuevo y extraño, sin savia fresca con la que bombear al tejido productivo?

Si el crecimiento europeo sigue así de retrasado respecto al de sus competidores, a mitad de siglo su economía podría tener la misma dimensión que la de África.

Gordon Brown, ¿Por qué se durmió Europa?

Quizá el tiempo de Europa ya ha pasado. Los Estados, como las especies, nacen, se desarrollan y terminan muriendo. Es ley de vida – política. Ciertamente el camino al siguiente nivel pasa por cambios extensivos en la economía que revisen los modos de producción para humanizarlos y hacerlos más ecológicos y democráticos; precisamente Europa es un óptimo campo de experimentación para ello (decrecimiento en Francia, Takis Fotopoulos, etcétera). Pero introducir novedades que permanezcan -innovar, vaya- es extremadamente difícil.

Es evidente que cada una de estas tres preocupaciones –déficits, inestabilidad bancaria y bajo crecimiento– está entrelazada con las otras dos de tal manera que las políticas que se centran en una sola de ellas son mucho menos eficaces que una estrategia global que intente resolver las tres de forma simultánea. Y la estrategia paneuropea es aún más necesaria porque el euro se creó sin ningún mecanismo para evitar ni resolver crisis y sin ningún acuerdo sobre quién tiene la resposabilidad suprema de financiar los costes de las crisis.

Gordon Brown

En esta crisis, hay dos salidas del túnel distintas: la fácil, porque no es innovadora, que consiste en ir cada uno a la suya, petar el euro, volver a la peseta, endeudarse devaluándola y con esto creando inflación, decir adiós al 10-15% del PIB español fruto de inversiones extranjeras y ponerse a trabajar duro-duro. Esto es retroceder décadas de integración y progreso económico. La otra opción es la chunga, porque significa entrar en un terreno nuevo: los Estados Unidos de Europa, frutos de una verdadera integración económica en materia presupuestaria (impuestos alemanes para servicios sociales alemanes también en España, y no impuestos africanos para servicios europeos) y así con el permiso para endeudarse con eurobonos pagados quizá tan sólo a un 0,25% más que los alemanes, porque la avalaría una disciplina en los ingresos y los gastos mucho más responsable que dedicarse a montar juegos olímpicos en Atenas con un fraude fiscal generalizado.

Porque aquí está la clave: para una verdadera estrategia paneuropea, hace falta una revolución en la cultura cívica de los países del sur. Evadiendo nuestros impuestos a pequeña escala justificamos los desmanes más grandes de Botín y compañía, un modo bastante tonto de dispararse en el pie, porque resulta más económico pagar la porción de impuestos que toca que tolerar ese fraude fiscal a grande escala no habiendo pagado. En Gran Bretaña, el abuso de los gastos parlamentarios -las MP’s expenses– no era en absoluto ilegal, pero sí poco ético. Hubo dimisiones. En el caso Murdoch, ya han dimitido la número 3 del imperio mediático, el jefe y subjefe de Scotland Yard, el jefe del gabinete de comunicación del primer ministro y otros ¡sin que tan siquiera haya juicios!, no sólo en el sector público, sino también privado, porque allí al norte existe la idea de rendición de cuentas de los poderosos – la sociedad civil tiene conciencia de su poder cuando se indigna, un poder siempre tan necesario.

Éstas son las cosas maravillosas que hemos podido ver este año: la sociedad egipcia echando a Mubarak y con ello poniendo en jaque a todo el imperio americano, la sociedad británica rebelándose contra Murdoch, son casos de muchos David haciendo frente a Goliat. Es la afirmación de un poder muy real que olvidamos demasiadas veces, y que aquí brotó en forma de 15-M, y todavía permanece vivo. Si nos olvidamos de este poder, que conlleva una gran responsabilidad, pasa lo que pasa: aquí un presidente de comunidad autónoma será juzgado por sobornos y tenemos que tolerarlo porque lo han votado 1.200.000 valencianos. En Italia tienen a Berlusconi. No hase falta decir nada más. La integración europea, única solución de facto, pasa por una mayor cultura cívica, que eche a este tipo de políticos a la calle.

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Izquierda Hundida

5 julio 2011

Entonces el PSOE y sus adláteres mediáticos comienzan un machacón discurso que parte de la base de que un partido que se dice de izquierdas en la vida osaría permitir que el PP, la derechona, llegase al poder. Normalmente es a IU a quien se dirige el mensajito, que viene a ser: es hora de madurar. Los votantes de IU nunca entenderían que, por la cerrazón de sus dirigentes, la derecha llegue al poder. Si nos apoyáis, algo os tocará. Haremos un par de declaraciones solemnes condenando el franquismo.

Los siguientes cuatro años, el PSOE hace de su capa un sayo. Gobernar es hacer un ejercicio de responsabilidad. Si hay que garantizar el sistema financiero, se garantiza. Si hay que permitir las SICAV, se permiten. Si hay que pactar con CC en Canarias, con UPN en Navarra, con el PP en el País Vasco y en Asturias, con el PNV en los Presupuestos, pues se pacta. Si hay que reformar el mercado laboral, seguir el dictado de Querido Emilio y Telefónica, congelar las pensiones, dejar todo bien allanadito para que el mileurismo se convierta en un privilegio y España entre, por la puerta grande, en el Tercer Mundo de los derechos sociales, pues se hace, joder. Bajar impuestos es de izquierdas, y regalarle a la banca española el dinero de los ciudadanos y los cuerpos esclavos de los trabajadores, todavía más.

La Página Definitiva, Cayo Lara: del voto útil al tonto útil

A medida que va pasando el tiempo y el PSOE aprovecha para ir contra cada punto de su programa electoral y lo que es más suicida, su propio electorado, es más difícil colocarle la manoseada etiqueta “de izquierdas”, a ese partido que ahora actúa como brazo político del Fondo Monetario Internacional y demás bancos alemanes y franceses, que constituye elemento intrínseco del estancadísimo establishment político -la PPSOEvergencia- basado en tupidas redes clientelares que lo único que hacen es sangrar el país en beneficio de oligarquías que nunca se merecieron estar en este sitio. Que sí, que algunas medidas suyas son vagamente de izquierdas, pero eso, sólo vagamente: pura cosmética electoral mientras se rechaza la dación en pago en el Congreso. Lo importante, lo estructural, sigue igual. Éste es el consenso cargado de hormigón con el que tenemos que tragar en este país. Pero cuando el establishment en forma de PSOE necesita a la cada vez más minoritaria IU para gobernar, como ha pasado en Extremadura, va y entonces se acuerdan de ellos.

En este contexto, es absurdo que IU pacte con el PSOE “porque yo lo valgo, con las habituales y vagas apelaciones de los segundos a la “unidad de la izquierda” -como si ellos lo fueran y nosotros fuéramos estúpidos que olvidamos sus propias actuaciones. Como hizo IU de Extremadura, para pactar tendrían que exigírseles, como mínimo, reformas importantes y extensivas como la reforma de la ley electoral o la misma presidencia del gobierno extremeño. Lo importante no es pillar cacho, sino la posibilidad de introducir reformas “de izquierdas” y si el PSOE no acepta, pues ajo y agua.

Pero la cuestión más curiosa es la siguiente: un 64% de los españoles apoya el movimiento 15-M y resulta que las exigencias de mínimos de este movimiento coinciden en cada punto con los planteamientos de Izquierda Unida. ¿Entonces, por qué IU no gana las elecciones de modo aplastante? La dación en pago -que la hipoteca se salde con la devolución del piso- es una medida apoyada masivamente por la población, y además de modo muy transversal; el PPSOE la rechaza, pero IU no. ¿Por qué entonces este panorama electoral? ¿Por qué no hay ningún clic en el cerebro de la gente y ésa se pone a votar masivamente a IU? En parte, es obvio que hay mucho desconocimiento de la cosa política por parte de los electores, que en España votan por criterios más tribales que racionales. En Madrid, el 15-M pedía que los electores se informaran de “que existen otras opciones”, precisamente en este mismo sentido contra el bipartidismo de hormigón: el tan cacareado voto útil al PSOE equivalía a tirar el voto a la basura. Pero igualmente, la cuestión sigue ahí, como el dinosaurio de Monterroso: el electorado potencial de IU -lo que sería la izquierda sociológica- es muy mayoritaria, pero su presencia en instituciones y en la población es totalmente minoritaria. ¿Por qué? ¿Por qué?

La clave esencial está en el discurso: a diferencia de los ahora “ecosocialistas” de Iniciativa per Catalunya en Catalunya, IU no puede sacudirse del Partido Comunista (PCE), que mantiene un discurso arcaico y anticuado fundamentado en lucha de clases, dictadura del proletariado y otros conceptos que suenan a chino a la izquierda sociológica de hoy, que es su base social potencial. Actualmente, hasta las mismas recetas tradicionales de la socialdemocracia están totalmente obsoletas, pues entonces imaginemos las comunistas del siglo 19. Precisamente, este divorcio se percibe de modo muy claro en el País Valencià, donde están electores muy ideologizados y militantes de Esquerra Unida del País Valencià, que toleran el habitual sectarismo de la izquierda tradicional tan propensa a escisiones y escisiones de escisiones, mientras que en cambio el perfil de votante de Compromís, que irrumpió con fuerza en las elecciones, consiste en

“gente joven, mucho universitario, con ideario de izquierdas mucho menos clásico que el que caracteriza a EU y más preocupado por cuestiones transversales; un votante que tendía a monopolizar el PSPV. Con capacidad para llegar al público a través de las redes sociales y de los medios de comunicación.” La Paella Rusa

Pero ni ICV ni Compromís son muy mayoritarios, tampoco. De momento, la izquierda política es incapaz de actualizar su discurso en el contexto económico de la globalización; tiene que darse cuenta de que no puede limitarse al no-a-todo y con ésas darle la iniciativa a la derecha neoliberal ahora libre de imponer su programa político, redirigiéndolo a un público que ya no es proletario, sino mileuristas con carrera y máster, asalariados pero también autónomos y pequeños empresarios, todo aquél que resulta perjudicado (y van muchos) por el actual orden de las cosas.  El recurso fácil es obvio, apelar a la gallina de huevos de oro -los impuestos- para financiar los servicios públicos; pero resulta que ahora, con la globalización, evadir es mucho más fácil. No se trata de si el dinero está disponible, sino de si se puede recaudar -y ahora no se puede. Hay que buscar otras fórmulas viables económicamente: el cooperativismo.

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Crónicas de un enfermo

26 junio 2011

Las cosas terrenales que le rompen a uno la periodicidad en el blog, primero el sónar y después la resaca más larga y dura de mi vida, tanto que casi me recordaba a otra cosa. En todo caso, en la enfermedad gastroenterítica -mi cuerpo sólo pide una cosa y no es zumo de naranja- a uno le golpean severos momentos de agrietada lucidez, y es que la semana ha dado de sí. Aquí unos apuntes.

Primero, que el descerebrado de Puig, el ahora claro fabricador de la supuesta violencia de indignados contra políticos (porque las pruebas en el otro sentido casi sobran) sigue sin dimitir, humillando la institución de Claris, Macià, Companys, Maragall y mía y tuya. Que el gobierno de CiU, debidamente masajeado por la muy crítica (risas enlatadas) prensa del régimen (que le pone un seis a un gobierno fascistoide y corrupto), y del brazo armado del FMI –oséase, el PSOE- siguen aplicando a rajatabla las recetas económicas de un acusado de violación e insigne socialisto, es decir, recortar, recortar y recortar hasta que del jardín epicureísta del placer que antes confundíamos con Estado del bienestar sólo quede un mísero bonsai raquítico en rigurosa aplicación de los preceptos de Friedman, escuela de Chicago (donde también se formó el recién preso gángster “Whitey” Bulger, por cierto). Los preceptos de Friedman son claramente y honesta anti-inflacionistas y para eso apoya una política monetaria conservadora, que no tire del déficit presupuestario alegremente que a la larga esto no se ajusta solo. Cuando haya crisis, recortar de lo habitualmente poco competitivo (sector público), poca fiscalidad y que el esfuerzo de los emprendedores haga girar de nuevo la rueda de la fortuna.

Comenzamos la semana con la intolerable insubordinación de esa agencia de rating llamada S&P al advertir sobre la posibilidad de arrebatarle la triple A al Gobierno estadounidense: ya saben, una parte del oligopolio privado de las agencias de calificación amenazando a quien ha creado y sustenta ese oligopolio privado. Enternecedor.

Juan Ramón Rallo, jefe de Opinión de Libertad Digital

El problema de fondo es que las medidas no van dirigidas a estos propósitos.

Las prioridades son otras: una y principal, el dedicar recursos al pago de la deuda (o más bien de sus intereses). Los grandes bancos europeos – alemanes, franceses, holandeses, hasta españoles- constituyen los acreedores principales de estos países periféricos y quieren cobrar sus préstamos y a ell se subordinan las otras finalidades posibles y deseables.

Miren Etxezarreta, No puede ser de otra manera. ¿Economistas de sesgos opuestos de acuerdo? ¿En qué mundo vivimos?

No estamos delante de “preceptos neoliberales de la escuela de Chicago” que consisten en dolorosos recortes que se tienen que aplicar por una supuesta responsabilidad política. No nos engañemos: es la ley al servicio del privilegio. Al mismo tiempo, Zapatero y Mas han reducido ingresos a las arcas del Estado mediante la supresión de impuestos (sucesiones, sociedades, patrimonio, etcétera) y han hecho caso omiso de los diez puntos que le sacamos a la media europea en fraude fiscal. Han situado a España en el segundo puesto de presión fiscal sobre los salarios. A nivel psicológico, para ellos, estas medidas -que unos dirán draconianas y obligadas y yo llamo a secas estafa monumental- son la única opción viable, consistentes a nivel ideológico y debidamente indicadas por los lobbies de turno. Son los de arriba contra los de abajo, pura lucha de clases.

Los griegos, que salían de décadas de pobreza, se lanzaron encantados a la fiesta y compraron coches y electrodomésticos alemanes con créditos alemanes. Y a los franceses les compraron, entre otros muchos juguetes militares, submarinos carísimos. Y todo ese cambalache fue engrasado con abundantes comisiones para los partidos.

Costa-Gavras, lúcido: Ha habido griegos corruptos y alemanes corruptores. Sustituya griego por español a ver qué pasa.

La cuestión es que estamos repitiendo de modo horrible el escenario que dio paso a la Gran Depresión en Europa: todo el mundo quiere cobrar hasta el último céntimo de sus deudas – ¿acaso romperá la avaricia el saco? Los bancos, origen de la crisis, quieren cobrar la deuda sí o sí, ni oír hablar de reestructuración, como indican los economistas sensatos; Obama, Sarkozy y Merkel les cubren, porque los bancos habitan en el mismo núcleo del sistema económico del país -son sus hiperhubs y  el mismo petróleo del sistema. Pero en esta avariciosa insistencia, se insiste en la paradoja que señala Etxezarreta: se coloca a los PIGS (Portugal, Irlanda, Grecia, España) al borde de la estancación económica total (paro, miseria, pesimismo) con el único fin de que devuelvan los intereses de la deuda y cuadren las cuentas a los bancos americanos, franceses y alemanes. Ésa es la vía para sanear el sistema que han encontrado las luminarias de Princeton y la London School of Economics.

P: ¿Se le ocurre cómo pasará Zapatero a la historia? ¿Como Alexander Dubcek, el soñador de la Primavera de Praga, o como Juan Negrín, odiado incluso dentro de su partido?

R. Será recordado como Gorbachov, rechazado en su país y admirado fuera. Yo suscribo toda su primera legislatura, en materia de avances sociales y libertades personales. En la segunda no dio pie con bola.

Joaquín Sabina, visionario si uno sabe bien lo que hizo Gorbachov con la URSS

Con la venia de las oligarquías locales, claro está, porque ya van a sacarle el jugo. ¿De qué cojones sirve una reforma laboral, señor Zapatero, tan necesaria que hizo aumentar el paro? ¡El País Vasco, con la misma legislación laboral, tenía el paro en la media europea! Quizá valdrán soluciones más o menos coyunturales como la del muy radical (risas enlatadas) Arcadi Oliveres -reducir la jornada laboral- que ya ha apadrinado el degano del Colegio de Economistas de Catalunya (redujo en dos millones los parados franceses en el año que se aplicó). Pero si uno tiene cabeza, la ley importa poco, porque es papel: al final lo que importa es lo que hay, que es el tejido productivo: una economía basada en el conocimiento y la participación democrática, puros generadores de valor añadido, valorará a sus asalariados, dará crédito a los emprendedores, y no dedicará a empobrecerlos como se explica tan bien aquí, siguiendo un modelo bastante perspicaz basado en turismo -sin valor añadido- y ladrillo -corruptor.

Pero es que nosotros seguimos aquí, con unos medios de comunicación entregados a las élites de este país, que no dudan en decir Diego donde dijeron digo en espectaculares mourinhismos discursivos de carácter tribal –yo soy de KAS naranja y tú de KAS limón, y tan cómodamente están en su sillón que no dudan en calumniar y ridiculizar los pocos soplos de aire fresco que brotan en este país (quedando ellos como soberanos gilipollas, dicho de paso), sí, amigos, el 15-M, cuna de la creatividad y la iniciativa política del ecuador de este año.

Entre los tres días de sónar y los seis de resaca pude asistir a la muy masiva manifestación de Barcelona del 19 de junio, declarando con mi presencia (y sin voz) que ya no quiero que me traten como el idiota que La Vanguardia insiste que soy, que no aprueben reformas de instituciones anticuadas como es el matrimonio en Nueva York mientras la deuda pública americana se amontona, gigante, que el debate no sea si unos estúpidos diez kilómetros por hora mientras legalizan la mayor estafa jamás montada: idiota, etimológicamente, es aquel ciudadano que ignora su responsabilidad cívica, que decide no meterse en el ágora y debatir los asuntos públicos, aquél que delega su deber político en otros. El 15-M, apoyado por la mayoría social, es la respuesta espontánea del que se sacude la etiqueta de idiota, del que se reapropía de la política, contra la pérdida de legitimidad de la democracia capitalista, un sistema obsoleto basado en instituciones del siglo XIX, dedicadas ahora como antes en la Revolución Francesa a consagrar privilegios de castas que no se lo merecen.

[…] (es) la crisis de un modelo socioeconómico agotado. El que combinaba liberalismo económico con una democracia de ambiciones igualitarias. […] Hoy tenemos suficientes indicios para afirmar que el capitalismo financiero globalizado en sus mercados es incompatible con el grado de democracia política y de bienestar social que habían tolerado hasta ahora. Esto obliga a optar: menos democracia para asegurar la continuidad de este modelo económico o corregir el modelo económico para preservar el máximo de democracia y de justicia social.

Josep Maria Vallès, catedrático de Políticas, ex conseller y muchas cosas más: Por qué voy a la manifestación

¿En qué lado estás tú, en esta crónica de un -sistema- enfermo?