Posts Tagged ‘la boina española’

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España son cenizas

11 octubre 2011

Ya me podéis decir qué tipo de democracia va a haber en este erial intelectual que llamamos España cuando todos los sondeos auguran una victoria aplastante de un partido endémicamente corrupto que ni tan siquiera presenta un programa político para tal efecto. Que sí, que ahora la gente no vota según el programa y se guía según la tribu a la que pertenece o la trademark de partido, pero al menos podríamos disimular que tampoco es tan difícil. Es que hasta su prensa adicta se dedica a publicar sondeos totalmente inventados. En cambio, la buena noticia está en el totalmente merecido histórico retroceso del PSOE, cosa que honra a sus ex-votantes e impide que podamos confirmar al cien por cien el hecho de que la gran masa de electores españoles esté compuesta por monos amaestrados de circo.

Esta dinámica es idéntica a la de las recientes elecciones catalanas (victoria aplastante de CiU) y sólo parece tener una lectura posible: la socialdemocracia carece de fuerza real para implementar su ideario político de modo que, al gobernar, se dedica a imitar el programa neoconservador, con consecuencias nefastas para su popularidad. Esta falta de fuerza es, a nivel económico, efecto directo del desequilibrio entre trabajo y capital producido por la globalización a partir de los setenta y, a nivel ideológico, de la asunción intelectual -errónea- de que no hay alternativa al modelo actual de capitalismo. De alternativas, haberlas, haylas. Pero no hay ni intención (por quién tiene el poder) ni valentía (por quién a veces lo tiene) para implementarlas.

El débil espíritu de la izquierda es flagrante en el actual patetismo de Izquierda Unida: en un panorama totalmente idóneo para un enorme crecimiento, con continuas protestas  en la calle, un empobrecimiento generalizado de la clase media en favor de la clase alta y el descrédito total de la «izquierda oficial», tan sólo consiguen 4 diputados, lejísimos de los 21 a los que llegó Anguita el 1996 con la misma ley electoral. Por culpa de un sectarismo endogámico y acrítico, no existe voluntad de renovarse adaptándose a los nuevos canales de información, ni de servir de canal abierto y amplificador para las protestas del 15M, occupywallstreet y etcétera. En vez de eso, estos movimientos se declaran huérfanos políticos porque son esencialmente de carácter anarquista, a diferencia del infame socialestatismo actual, ahora en proceso de desmantelación total.

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¡Franco!, ¡Franco!, ¡Franco!

9 septiembre 2011

En Francia se hablaban multitud de lenguas hasta que la dinastía borbónica se los cargó a todos menos uno, el francés, y siguen así. Cuando los borbones llegaron aquí en 1714 intentaron exportar el modelo, pero como aquí todo se hace con el culo, pues catalán, euskera y gallego siguen vivos. En el pasado, asesinar indígenas, eliminar lenguas o pasarse las garantías jurídicas de un individuo por el forro era algo normal, pero por suerte las sociedades van evolucionando con el tiempo y estas costumbres pasadas de rosca se terminan olvidando, aunque siempre tendremos un Felip Puig o un Tribunal Supremo para recordártelas. Ahora toca convivir con la diversidad cultural y lingüística, mal que nos pese, y construir estructuras políticas que se fundamenten en ella, que lo más probable es que sean de tipo federalista. 

Separar a los estudiantes castellanohablantes de los catalanohablantes sería separar el país.

Dorios Pack, presidenta de la Comisión de Cultura y Educación de la Eurocámara

A veces uno se pregunta si las instituciones centrales de Madrid son idiotas o franquistas. La respuesta, habitual en estos casos, seguramente es que es una combinación de las dos cosas. Porque por un lado estamos viviendo una terrorífica regresión del péndulo de la historia hacia el neofranquismo más negro (donde sin ir más lejos el alcalde de Barcelona se dedica a atentar contra libertad de expresión y aquí no ha pasado nada), pero al mismo tiempo uno se pregunta, como Mourinho: ¿por qué? ¿por qué? ¿Por qué estas sentencias ultranacionalistas y ultraconservadoras que lo único que hacen es decirte: «o a nuestra manera -¡Franco!, ¡Franco!, ¡Franco!- o te jodes«? ¿Pero cómo se va a llamar justicia a este modo flagrante de romper la cohesión social? Al igual que Aznar fue el principal promotor de ERC, el Supremo y el Constitucional son los principales promotores de la independencia de Catalunya.

Sólo cabe recordarles a estos jueces incompetentes la enorme utilidad del modelo educativo con segregación lingüística en el País Vasco o Bélgica. ¡Aquello sí son sociedades unidas y cohesionadas! Ah no, espera…

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¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo?

8 septiembre 2011

Me siento como si me hubieran entrado a robar en casa.

Marta Ferrusola, mujer de Jordi Pujol, después del cambio de gobierno (2003)

En su particular y oligofrénica visión de la política de un país, la derecha nacionalista (PP, CiU) concibe el poder como su patrimonio personal y privado, como algo legítimamente propio que les pertenece y del que pueden disponer tranquilamente sin rendir cuentas a nadie. Por eso no aceptan la normal alternancia democrática en el poder y los cambios de gobierno cuando se van ellos siempre son “un robo” y “una estafa”.

Por eso, cuando las urnas les echan, se histerizan hasta el punto de necesitar de pasar una temporada por un psiquiátrico y empiezan a delirar poetizando -”Catalunya se desnaturaliza” (como si fuera una proteína), “Catalunya se está deconstruyendo” (como si fuera una tortilla de patatas en el Bulli), decía Mas- o a dibujar conspiraciones en el aire donde los servicios secretos marroquíes, el PSOE, la policía nacional y ETA colaboran conjuntamente en un atentado en Madrid que mata a cien personas. En esa línea, no contentos con eso, en su reacción histérica se dedican a boicotear el gobierno elegido por las urnas con duras estrategias de acoso y derribo, filibusterismo parlamentario, continuas referencias al apocalipsis y manipuladora propaganda de los periódicos a su servicio (El Mundo, La Vanguardia).Particular concepción de amor por un país: “te pego porque te quiero”.

El equilibrio del orden cósmico, siempre tan delicado, cómo se va a sustentar sobre el nirvana del Buda, sino sobre el mero hecho de que ellos estén en el poder, en su querido sillón. Por algo van a ser los herederos políticos de los monarcas absolutos, que gobernaban por derecho divino. Al igual que ellos, PP y CiU “defienden el país”. Al igual que ellos, eran unos corruptos patológicos. Curioso. En el gobierno, se dedican a establecer tupidas redes clientelares que, dado el carácter servil y poco meritocrático del ibérico, tardarán décadas en desaparecer y con las que cimentan su poder megalítico y monolítico in saecula saeculorum. Ya lo decía el Bigotes, que estaban jodidos porque “ahora estaba el PSOE en Hacienda”. ¿A qué se refería con eso? A la connivencia de la derecha con el fraude fiscal a cambio de votos y apoyo político –vótame que haré la vista gorda con tu declaración a Hacienda y te licitaré obras. Por eso el PP arrasa en Valencia.

Curiosa concepción de amor por un país: tanto PP como CiU tienen a sus tesoreros acusados de corrupción, eso es, de vaciar las arcas públicas con criterios dudosos. Es que es algo patológico en ellos, pobres yonkis del poder y la pasta. El PP, con la mitad de los vocales del CGPJ, del Supremo y el Constitucional en su talonario, obliga al archivo de la causa contra Bárcenas y CiU ofrece subidas en el escalafón al juez del Palau, mientras obliga a desviar la vista hacia Fèlix Millet, tan sólo un mero intermediario de los sobornos de Ferrovial a la conselleria de Obres Públiques, gobernada entonces por -¡sí, el mismo!- la apoteosis del nacionalismo te pego porque te quiero, Felip Puig, este delincuente amoral que ordena masacres y palizas a los ciudadanos que le pagan el sueldo mientras cobra suculentas comisiones para obras de dudosa necesidad.

“Estamos viviendo un tira y afloja para ver con cuánto es capaz de conformarse la gente, hasta qué punto acepta una reducción de su nivel de vida para que las élites puedan mantener el suyo”.

Erick McCormack, economista británico

Ahora bien, después de 23 años de gobierno convergente, Catalunya tenía el privilegio de ser la región europea con menor gasto de PIB en educación. Es que son un peligro total en el ministerio de Economía – sólo hay que ver a Osborne en el UKObsesionados con una pretendida austeridad (cuando antes corrían a encargar superfluas obras públicas monumentales a sus amigos del alma), se dedican ahora a perder el dinero ahorrado con los recortes sociales reduciendo los impuestos a las clases altas. El dinero ahorrado por los recortes a las universidades catalanas es igual al perdido por la abolición del impuesto de sucesiones. El dinero ahorrado por el despido del 12% de los profesores madrileños es igual al perdido por las deducciones por escolaridad a los colegios privados. Al mismo tiempo, Castilla está envejeciendo a ritmos espectaculares debido a la artificial política de infraestructuras de meter dinero a Madrid a espuertas, ignorando cualquier criterio de rentabilidad económica o cohesión territorial que no sea el de cebar a la ciudad para construir la megalópolis del sur de Europa.

Entonces, visto todo el cotarro, a uno le entran ganas de abordar a estos cleptómanos mentirosos que cansinamente no se cansan de hablar de un supuesto gran amor por el país y preguntarles de una vez: “por qué le llamáis amor, cuando sólo queréis decir sexo?”

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Boletín de Noticias

23 julio 2011

1 Justo después del salvaje atentado en Noruega, el periodista catalán de extrema derecha y director de e-Notícies, Xavier Rius, tuitea: Em sap greu, però ja ho va dir la Pilar Rahola: «L’Islam fa por«. El colectivo de fascistoides sin complejos que abunda en estos lares ya hace suficiente el ridículo con su gala de prejuicios e ignorancia, que si atribuyes un atentado islamófobo a los islamistas ya ni te digo. Lo que da miedo en verdad son los fanáticos de cualquier ideología. ¿Qué ha causado más muertos en el mundo, la santa cruzada de Bush y Aznar o la de Bin Laden?

2 Literal: el Banco de España interviene la Caja de Ahorros del Mediterráneo para sanearla -inyectándole dinero público, nuestro dinero: la burrada de 5800 millones de euros- y después privatizarla -«venderla al mejor postor», ya. Miguel Ángel Fernández Ordóñez, el director del Banco de España, se dedica a incumplir sistemáticamente el trabajo por el que lo pagamos entre todos -supervisar las cajas del sistema financiero más sólido del mundo– al mismo tiempo que insiste en hacer de lobby para los intereses macroempresariales, es decir, empobrecer al trabajador, despojarle de derechos y de paso reírse en su cara. Ah, la cúpula de la CAM se subió el sueldo un 7,2% en plena debacle de la caja, esto es supervisión según el buen hacer de este arquetípico funcionario incumplidor y vago que es MAFO: un puro cachondeo. Es claro que hace falta un sistema de cajas dedicado a su función original y legítima, dar crédito a las empresas del tejido social, sea público o basado en cooperativas de crédito. Al mismo tiempo, es totamente necesario que los clientes de la caja asuman el deber de informarse sobre dónde tienen sus ahorros: la sociedad no tiene por qué pagar su ignorancia de haber metido los ahorros en una caja fraudulenta y opaca que cae y tiene que ser rescatada para salvar su dinero. El cliente tiene que exigir una buena gestión, al igual que el ciudadano, y responsabilizarse por ella.

3 Duran Lleida, nombrado candidato de CiU al Congreso. Es en estos momentos que uno desearía que Rupert Murdoch no fuera australiano sino español y hubiera pinchado el teléfono de un tipo que «es un corrupto, cobra comisiones, vende enmiendas de ley a lobbies, premia con cargos públicos a sus amantes y ex-amantes, y dedica dinero público a financiar su vida sexual, variada y extensa«. Así la política española pudiera ser un poco más honesta y no enclavada en esta omertà donde yo te tapo las miserias con mi silencio y tú me tapas las mías con el tuyo. País.

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¿El derrumbe de la civilización occidental?

19 julio 2011

Sí, al final parece que puede petar todo. La prima de riesgo española sobre los 300 puntos, Defcon 1, que implica riesgo inminente de quiebra. Nuestro amigo que trabaja en el sector público quizá no cobra el próximo mes. Portugal de bono basura, y un tercio de su deuda está en manos españolas. Prima de riesgo italiana en 337 puntos; las inversiones francesas en su deuda equivalen en un tercio de su PIB. Es decir: la economía europea es una complejísima red de interdependencias donde todo el mundo le debe a pasta a su vecino y los últimos vecinos tienen tremendos problemas para devolver las deudas a unos bancos franceses y alemanes con tremendos agujeros que tapar. Y al otro lado del charco, los republicanos se cierran en banda y no le dejan a Obama ni subir los impuestos (los recortes de impuestos de Bush han causado un déficit enorme en su economía -¿pero los recortes de impuestos no creaban riqueza, señor Friedman?-, junto con las guerras de Irak y Afganistán) ni endeudarse, lo que implicaría que el Imperio se declarara en suspensión de pagos y no pudiera pagar las nóminas de sus funcionarios para agosto. Las piezas de dominó van cayendo y el efecto extendiéndose – ¿estamos delante el fin de la Europa tal como la conocemos, sumida en una larguísima recesión como si fuera una nueva Edad Medieval, estancada en miedos ultraconservadores, paranoica a lo nuevo y extraño, sin savia fresca con la que bombear al tejido productivo?

Si el crecimiento europeo sigue así de retrasado respecto al de sus competidores, a mitad de siglo su economía podría tener la misma dimensión que la de África.

Gordon Brown, ¿Por qué se durmió Europa?

Quizá el tiempo de Europa ya ha pasado. Los Estados, como las especies, nacen, se desarrollan y terminan muriendo. Es ley de vida – política. Ciertamente el camino al siguiente nivel pasa por cambios extensivos en la economía que revisen los modos de producción para humanizarlos y hacerlos más ecológicos y democráticos; precisamente Europa es un óptimo campo de experimentación para ello (decrecimiento en Francia, Takis Fotopoulos, etcétera). Pero introducir novedades que permanezcan -innovar, vaya- es extremadamente difícil.

Es evidente que cada una de estas tres preocupaciones –déficits, inestabilidad bancaria y bajo crecimiento– está entrelazada con las otras dos de tal manera que las políticas que se centran en una sola de ellas son mucho menos eficaces que una estrategia global que intente resolver las tres de forma simultánea. Y la estrategia paneuropea es aún más necesaria porque el euro se creó sin ningún mecanismo para evitar ni resolver crisis y sin ningún acuerdo sobre quién tiene la resposabilidad suprema de financiar los costes de las crisis.

Gordon Brown

En esta crisis, hay dos salidas del túnel distintas: la fácil, porque no es innovadora, que consiste en ir cada uno a la suya, petar el euro, volver a la peseta, endeudarse devaluándola y con esto creando inflación, decir adiós al 10-15% del PIB español fruto de inversiones extranjeras y ponerse a trabajar duro-duro. Esto es retroceder décadas de integración y progreso económico. La otra opción es la chunga, porque significa entrar en un terreno nuevo: los Estados Unidos de Europa, frutos de una verdadera integración económica en materia presupuestaria (impuestos alemanes para servicios sociales alemanes también en España, y no impuestos africanos para servicios europeos) y así con el permiso para endeudarse con eurobonos pagados quizá tan sólo a un 0,25% más que los alemanes, porque la avalaría una disciplina en los ingresos y los gastos mucho más responsable que dedicarse a montar juegos olímpicos en Atenas con un fraude fiscal generalizado.

Porque aquí está la clave: para una verdadera estrategia paneuropea, hace falta una revolución en la cultura cívica de los países del sur. Evadiendo nuestros impuestos a pequeña escala justificamos los desmanes más grandes de Botín y compañía, un modo bastante tonto de dispararse en el pie, porque resulta más económico pagar la porción de impuestos que toca que tolerar ese fraude fiscal a grande escala no habiendo pagado. En Gran Bretaña, el abuso de los gastos parlamentarios -las MP’s expenses– no era en absoluto ilegal, pero sí poco ético. Hubo dimisiones. En el caso Murdoch, ya han dimitido la número 3 del imperio mediático, el jefe y subjefe de Scotland Yard, el jefe del gabinete de comunicación del primer ministro y otros ¡sin que tan siquiera haya juicios!, no sólo en el sector público, sino también privado, porque allí al norte existe la idea de rendición de cuentas de los poderosos – la sociedad civil tiene conciencia de su poder cuando se indigna, un poder siempre tan necesario.

Éstas son las cosas maravillosas que hemos podido ver este año: la sociedad egipcia echando a Mubarak y con ello poniendo en jaque a todo el imperio americano, la sociedad británica rebelándose contra Murdoch, son casos de muchos David haciendo frente a Goliat. Es la afirmación de un poder muy real que olvidamos demasiadas veces, y que aquí brotó en forma de 15-M, y todavía permanece vivo. Si nos olvidamos de este poder, que conlleva una gran responsabilidad, pasa lo que pasa: aquí un presidente de comunidad autónoma será juzgado por sobornos y tenemos que tolerarlo porque lo han votado 1.200.000 valencianos. En Italia tienen a Berlusconi. No hase falta decir nada más. La integración europea, única solución de facto, pasa por una mayor cultura cívica, que eche a este tipo de políticos a la calle.

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Curiosos resortes mentales en la acampada

31 mayo 2011

Ladrillo. Desde que Felip Puig es conseller de Interior que la inseguridad en nuestras ciudades ha aumentado muchísimo y de modo preocupante. Vivo aterrorizado. Uno ya no puede andar solo por la calle a plena luz del día sin el miedo del cuerpo de que de repente se te crucen trabajadores de BCNeta acompañados por siniestros individuos de armadura azul sin ningún tipo de identificación y te den una paliza sin venir a cuento, aduciendo cínicamente de que «están limpiando la zona», mientras uno yace inconsciente con el oído chorreando sangre o con el pulmón reventado.

Bromas aparte, es terrorífica la total impunidad con la que se violan flagrantemente derechos que ya en 1789 se consideraron fundamentales y considerados como tales en la Constitución Española: el derecho a la reunión pacífica y sin armas, que la policía no puede regular de ningún modo, sino sólo el TC. Precisamente estos derechos se documentaron para delimitar bien claras las fronteras a las que puede llegar un gobierno y, entre otras cosas, es precisamente el respeto a estos derechos fundamentales lo que distingue una democracia de una dictadura. Aquí no hay blanco y negro, una separación meridiana entre los dos modelos políticos, sino una línea continua que va de la Alemania nazi a la Islandia moderna con múltiples escalones, en función de los diversos grados en transparencia de la administración, la participación ciudadana en la agenda política, elecciones libres con ley electoral justa y basada en el sufragio universal, el respeto a a los derechos fundamentales, la libertad de información, etcétera. Por ejemplo, en Italia hay poca libertad de información. En España hay una ley electoral no muy justa que fomenta la estabilidad en detrimento del progreso. En cambio en Islandia sí hay mucha participación ciudadana y transparencia. Estas cosas ya las sabemos. Pero es que el viernes retrocedimos a niveles de dictadura africana. ¿Cuándo nos creímos de que esta cosa era el sistema donde el pueblo era soberano sólo porque votábamos cada cuatro años?

Tenemos que ser contundentes con esto, porque una ciudadanía vigilante es clave contra la impunidad del gobierno, siempre tentado de abusar de su poder. Esto ya lo conocían perfectamente los pensadores liberales desde Locke y Montesquieu. ¿Es que por qué uno cree que se inventó la separación de poderes, las declaraciones de derechos fundamentales, los Tribunales Constitucionales? Precisamente, los manifestantes reclamaban pacíficamente democracia real y el viernes estas reivindicaciones se revelaron más necesarias que nunca, delante de las órdenes de un psicópata descerebrado como es el futuro ex conseller de Interior (cada día que sigue en el cargo, es una vergüenza total para un país que se enorgullecía hasta hace poco de su tradición política pactista y de su carácter europeísta), que recordemos fue conseller de Obres Públiques cuando el cobro de comisiones de Ferrovial por parte de CiU a través del Palau más otras corruptelas, autor del hit «el concierto fiscal no es viable» tan sólo dos días dos después de ganar las elecciones con esta zanahoria y derogador del probadamente necesario Código Ético de los Mossos. Un personaje indigno de una sociedad democrática, que ordena dar palizas a los mismos ciudadanos que le pagan el sueldo.

Hay quiénes aducen que los acampados no se pueden quedar para siempre en la plaza. Lo bueno es que según la CE sí pueden; es más, están protestando con unos objetivos concretos, así que es fácil darse cuenta de que la protesta durará hasta cuándo éstos se cumplan y no más; es más, la función de ágora ciudadana, abierta y participativa, le va perfecta a plaza Catalunya, hasta ahora hábitat de guiris y ratas con alas, así que como ciudadano pido que siga la cosa, por favor. Dicen que se han apropiado del espacio público, cuando lo que se ha hecho ha sido construir un espacio donde cualquier opinión es bienvenida. La ley del Suelo de 1998 sí era apropiación privada del espacio público, no jodamos.

Un conocido de BCNeta que participó en el desalojo-limpieza de plaza Catalunya comentó que fueron engañados para ir allí, al igual que la Guardia Urbana. Sólo se les dijo que tocaría pasar escoba y manguera (a lo que se va con un tipo específico de camiones) y, de repente, aparecen cien mossos vestidos de Navy Seals, sin identificación y armados con pistolas de balas de goma y entonces se les ordena desmantelar la acampada delante de los ojos de sus jefes, vestidos de paisano, controlándolos y con los camiones cambiados. En esta captura de pantalla, al final un mosso declara que «falta poco para que todos vuelvan a casa». No quiero ponerme conspiranoico, pero ¿no venían a limpiar? Estos comportamientos indican planificación de antemano de las cargas policiales, contradiciendo una vez más («lapsus linguae» incluidos) la endeble versión oficial. Así es probable de que se buscara provocar un incidente violento por parte de los manifestantes, un coche de la BCNeta quemándose por ejemplo, para que fuera portada de todos los periódicos y así poder desacreditar el movimiento. ¿Es ésa la respuesta del poder a un movimiento que siempre se ha caracterizado por su civismo y no-violencia que reclama más democracia? ¿Son los gases lacrimógenos y apagón informativo la única respuesta de Sarkozy a las reivindicaciones francesas? ¿Es que no ven que se están metiendo en el mismo saco que Mubarak o Bahrein? Salvando las distancias, el esquema mental es el mismo. Para terminar de certificar el enorme respeto de la autoridad al siempre tan sano ejercicio de derechos constitucionales, se tiene que presentar la factura de compra para recuperar los peligrosos portátiles requisados y guardados al aire libre en un vertedero. ¿Qué tipo de ciudadanía quieren? ¿Una bien dócil que les tolere sus prontos autoritarios con una policía antidisturbios que selecciona el personal entre maltratadores y psicópatas? ¿Una ciudadanía sumida en la ignorancia política, que no exija investigar sus múltiples corruptelas y abusos? Las manifestaciones se revelan más necesarias que nunca.

Intolerable la impunidad de la autoridad en la violación de derechos fundamentales. Pero lo que roza lo absurdo es el tema al que iba, el preocupante síndrome de Estocolmo desarrollado por gente, más bien de derechas, que delante de las imágenes del viernes de brutalidad policial (recordando otros casos históricos), se pone del mismo bando de los agresores, incapaces de salirse de limitados marcos mentales, sin ningún tipo de empatía por gente pacífica siendo agredida brutalmente. ¿Qué tipo de resortes mentales, de psicopatía mental, pueden llevar a uno a justificar la violencia gratuita y arbitraria no ya contra su misma especie, sino con gente de su misma ciudad? Hay vagas apelaciones al orden, al autoritarismo – habitualmente, su propio orden, su propia autoridad. Hay miedo, al más puro estilo más vale malo conocido que bien por conocer: una gran falta de espíritu pionero, casi cierta cobardía. Por eso habría también cierto complejo de inferioridad, desarrollado como resentimiento hacia gente que sí se arriesga a movilizarse por unos valores considerados socialmente como más elevados. Si no, no se entienden las habituales frases de la derecha como la pretendida superioridad moral de la izquierda, la aznarista sacarse los complejos de encima o el buenismo. Si no, no se entienden las habituales descalificaciones gratuitas de movimientos cívicos caracterizados por su buen hacer, cuando a un complejo fenómeno social, donde coinciden prestigiosos intelectuales con jóvenes estudiantes de primero de carrera, lo reducen a «cuatro perroflautas» o critican precisamente aquello de lo que habitualmente pecanpiensa el ladrón que todos son de su condición-, algo muy usual en los humanos (lo que nos molesta más de los demás son nuestros propios defectos proyectados en ellos) . ¿A qué viene ese rencor gratuito, que consiste en desacreditar un colectivo que plantea su mejor voluntad para reformar las cosas hacia mejor? ¿Qué curiosos resortes mentales alientan ese irredentismo cínico hacia gente (¡vecinos!) que trabaja de buena fe contra la que llegan a justificar violencia brutal y gratuita? Uno recuerda el movimiento en positivo al revés, cuando un chico de dieciséis años vecino del pueblo de Mauthausen, viendo la situación de los presos del campo de concentración, pensó que «aunque sean muy malas personas y peligrosos delincuentes, nadie se merece este trato inhumano» y decidió meterse en la resistencia. Al final, la ideología no es más que la prolongación de un perfil psicológico.

Visualizando el problema desde el marco de la tragedia de los comunes, las izquierdas serían más cooperadoras (valores sociales mejor considerados por el grupo) y las derechas, free-riders que van por libre. Los primeros serían más utópicos y entregados; los segundos, más realistas y conscientes de sus propios defectos. Los primeros desarrollarían incoherencias entre sus ideales, mucho más ambiciosos, y sus prácticas, que los segundos casi gozarían en señalar, cansados de las exigencias éticas del primer bando. Son curiosos estos resortes mentales, que se distribuyen de modo no arbitrario por toda una sociedad, al igual que el parroquialismo altruista (compartido por izquierda y derecha), ese espíritu tribal tan español, que fundamenta el nacionalismo, el fútbol y la política bipartidista del ytumasismo y si tú no fueras tan americano, yo no sería tan ruso. He aquí el hombre, dijo Poncio Pilato y, después, Nietzsche. Ecce homo – éste es el hombre; sólo profundizando en nuestro autoconocimiento podremos ganar en lucidez mental y honestidad espiritual, no sólo para con nosotros mismos sino con nuestros compañeros y teóricos rivales. Y es que estamos todos en el mismo barco.

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Nuestro propio Inside Job

12 abril 2011

[Os podéis bajar Inside Job subtitulada clicando aquí o verla en el Verdi Park o Renoir con alta definición. Horarios Verdi y Horarios Renoir]

Inside Job te relata exactamente cómo se gestó la crisis en Wall Street, de factura estéticamente interesante y éticamente contundente y con datos muy completos y bien documentados. Si alguien no los conoce, vale la pena que vaya al cine y además con libreta y boli. Pero si ya los conoce, el documental es un poco más de lo mismo. Me apeteció ver una parte VI: muy bien, esto es así, ¿pero ahora, qué hacemos?

A mí, a pesar de todo, el comportamiento de los islandeses me parece extraordinariamente irresponsable y egoísta. Durante una década votaron a un gobierno neoliberal que decidió apoyar a la banca islandesa, que recababa fondos de fuera para potenciar el PIB general del país. Ahora que se les ha acabado el chollo, se niegan a cumplir con los compromisos del gobierno neoliberal al que tanto apoyaron. (…)

En tres palabras: que se jodan. Porque si se salieran con la suya, Islandia no sería como país más que un ejemplo de privatizar los beneficios y socializar las pérdidas.

Antonio, comentario en Guerra Eterna

Es cierto. Aparte de consideraciones de que no todos los islandeses votaron neoliberal y pagar la deuda contraída por los banqueros sería una forma de castigo colectivo, tenemos que asumir que, en general, los de abajo también tuvimos responsabilidad, sobre todo en el hecho de hacernos dependientes de gente irresponsable y codiciosa, a la que sustentábamos con nuestro propio trabajo diario. El documental omite sistemáticamente que en Estados Unidos toda esa gigantesca pirámide de estafa financiera estaba fundamentada sobre una gran demanda para la compra de casas por parte de gente trabajadora que no tenía problemas para endeudarse hipotecándose. No hubiera habido pirámide sin esta gente, igual como no hubiera habido burbuja inmobiliaria ni crisis española si los españoles no hubieran votado a PP, PSOE y CiU ni participado en la compra de casas masiva que sostuvo el boom de la construcción. Es muy fácil subirse al tren que genera riqueza y sólo criticar que lo hace de modo fraudulento cuando ya ha descarrilado.

La enfermedad de nuestro tiempo es la evasión de la responsabilidad individual: en el sector financiero, el inversor -también el pequeño- sólo quiere la rentabilidad de sus inversiones y le da igual que éstas sean en armamento mata-niños-africanos o investigación biomédica contra la malaria. Los bancos se han crecido en este no-pedir-cuentas de sus clientes, en esta opacidad permisiva, y crearon una masiva cantidad de dinero virtual, producto de la especulación y no del trabajo realmente productivo, que volvieron a meter en la economía real, dándole los pies de barro que en 2008 se fundieron y cayeron. Pero la economía española no está en crisis por la codicia de Wall Street y la Casa Blanca, sino por haberse fundamentado demasiado sobre el ladrillo y el turista y no diversificarse en cosas más productivas en época de vacas gordas. Y ahora se nos cae todo encima.

Los ciudadanos de a pie participamos en esta espiral-estafa, comprando casas (y no alquilándolas), pidiendo hipotecas, votando a determinados partidos políticos, no exigiendo transparencia en nuestras inversiones, no buscando alternativas como las cooperativas de vivienda y la banca ética. Con estas acciones, no culpables per se, nos hacíamos dependientes -y al final cómplices- de gente abiertamente codiciosa y sin escrúpulos. Con nuestro trabajo les dimos el poder. Sin ir más lejos, hace unos meses los catalanes votaron masivamente a Artur Mas, que proponía idénticas medidas de recortes fiscales como las de Bush, como la eliminación del famoso impuesto de sucesiones, que beneficia de modo muy importante tan sólo al 1% más rico de la sociedad. Asi que los catalanes votaron crisis. Lo peor es que no lo saben. Y si no te informas, te la meten doblada.

Se trata de ir un paso más allá y apelar a la responsabilidad individual. Vale, tenemos un asesino en serie (o un banquero americano movido por la codicia sin límites o un constructor inmobiliario ibérico) que nos han dicho que podíamos meter en casa, primero disfrutamos de sus sonrisas y sus regalos, qué tío tan guay, pero empieza a cargarse gente, primero no los conocemos, pero ahora también va a por nosotros. Obviamente el primer paso (Inside Job) es identificar al asesino en serie, pero limitarse a describir la culpa que tiene en los asesinatos mientras el tío sigue libre por casa no es muy inteligente. El próximo paso es informarse y organizarse y una vez con fuerza, pararle los pies. Las cosas siempre han funcionado así. ¿Que es difícil y será lento? Seguro. Pero la alternativa es dejarse matar por el asesino en serie.

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No todos son iguales

30 marzo 2011

Una respuesta de un ciudadano comprensivo a los múltiples desmanes de Mas y Duran Lleida (o a los escándalos de los eurodiputados del PPSOE Gardiazábal y Zalba) es el habitual: «ya, pero todos lo hacen – todos son iguales». ¿Disculpe? Entonces metámoslos a todos en la cárcel, pero en ningún caso esto es una excusa, sino más bien el típico piensa el ladrón que todos son de su condición. Y perdónenme mi profundo sectarismo rojoseparatista, pero sólo hay que echar un vistazo a las tendencias electorales para darse cuenta de que el electorado de izquierdas es mucho más exigente con sus representantes que el de derechas.

El votante de derechas vota siempre; el de izquierdas tiene el impulso abstencionista del «no voto porque las políticas del partido no son lo suficientemente de izquierdas». La intención de voto a PP en Valencia y Madrid no se ve afectada por los graves escándalos de corrupción de sus máximos líderes; los votos a CiU a finales de 2010 parecieron ignorar soberanamente el cas Palau de financiación irregular y otros casos y mentiras electorales; en cambio, el PSOE con sus políticas neoliberales va muy bien encaminado a conseguir su suelo electoral, inédito hasta ahora, un mínimo récord; Obama también se ha zapaterizado y entonces los demócratas pierden la mayoría del Congreso en las elecciones de 2010. Hasta en la cuestión nacionalista: ni ERC ni CiU supieron responder a la sentencia del TC sobre el Estatut, pero los primeros se descalabraron y los segundos, que hasta habían participado activamente en su recorte, ganaron las elecciones.

Estas tendencias terminan por generar perfiles políticos bien diferentes en el espectro ideológico, aunque de manera continua, eso sí: sólo hay que ver el PSOE en Andalucía o el PSC en Barcelona. Ahora bien, sí, hay mucha corrupción, pero no está distribuida homogéneamente entre todos los partidos. Hay políticos mejores y hay otros de peores. Y con el simplismo del todos son iguales, los electores confundimos a unos con los otros; y los primeros terminan sin premio y los segundos sin castigo.