Posts Tagged ‘Dios’

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Quemen más contenedores, ¡por favor!

3 marzo 2012

En este artículo, Badiou habla del drama social que ocurre en estos mismos momentos en Atenas. Cierto, es un drama social cataclísmico, donde los griegos son el “precio a pagar” para la sostenibilidad del sistema. 25.000 sin techo deambulan por Atenas, un 0,61% de su población. Entonces, uno mira a la capital del mundo libre, Nueva York, y lee que hace poco se batió el récord de sin techo, 113.000, un 1,4%, más del doble que en la dramática Atenas. Es más: la deuda externa de Estados Unidos llegó al 100% de su PIB, igual que en España en 2009 (la de Grecia era del 120%). Seis millones de personas viven en sus cárceles: más que en los gulags de Stalin. Su índice de desigualdad (Gini) es el mismo que China, “ese inestable país con grandes desequilibrios internos de riqueza”, según el director de Stratfor.

La deudocracia tomó el poder primero en el Tercer Mundo, ahora en el sur de Europa, pero amenaza el mismo corazón de Occidente. Un default descontrolado de Grecia desencadenaría una reacción en cadena que podría tumbar a Europa y Estados Unidos con ella. El colapso de MF Global es paradigmático, porque expone la vulnerabilidad de Wall Street y por la perversa gestión política de su caída por parte del Zapatero americano, Barack Obama:

It means that nobody’s money is safe. It means that regulators care more about protecting the so-called “Systemically Important Financial Institutions” than about protecting Ordinary Joe investors. It means that, when crunchtime comes, central banks and government regulators will allow SIFI’s to get better, and let the Ordinary Joes get fucked.

“The MF Global scandal has made it clear that the integrity of the system has disappeared.”

Deudocracia significa gobierno plutocrático a través de la deuda. ¿Deuda de quién a quién? De nosotros mismos, porque utilizamos los servicios públicos del Estado endeudado, a nosotros mismos, porque los bonos soberanos los compran los bancos con el dinero de nuestros mismos ahorros. Entre estos dos puntos –nosotros–, una gigantesca telaraña de interdependencias económicas en los privilegiados puestos clave de la cual se han colocado banqueros y políticos que, dicen, “gestionan nuestro dinero por nuestro bien”, eso es, para la sostenibilidad del sistema. En cambio, yo lo llamo atraco a mano armada; esta vez con porras y escopetas de balas de goma.

En este sistema, el capital es tremendamente escaso (está en muy pocas manos) y por lo tanto su principal fundamento. A nivel global, múltiples ciudades compiten salvajemente entre ellas para atraerlo (Mumbai, Dubai, , Shanghai, Nueva York… Barcelona?) y convertirse en nodos de la economía global. El suelo de estas ciudades se encarece vertiginosamente, se contratan a arquitectos de renombre para aún subirle el precio construyendo macroproyectos y etcétera. Debajo de este ecosistema del capital, indiferente, una gran masa de trabajadores compite por el empleo precario y temporal que se les filtra des de arriba y, si les llega, da las gracias al empleador. Por eso la definición más ajustada de este sistema tremendamente dual no es otra que puro neofeudalismo.

Lo hace Léon Blum, presidente del Gobierno y padre de la no-intervención, que sin ser invitado y con un par, se sube a la tribuna. Y explica la razón de su decisión. Llora, realiza un silencio y dice: “No puedo hacer nada. Tengo las manos atadas”

Guillem Martínez, De cómo nunca gobiernan las izquierdas

Dualidad: capital y trabajo van por caminos distintos; es la anomalía antidemocrática del empleo asalariado, que permite la extracción de riqueza desde abajo hacia arriba. Así se consolidan los oligopolios y su poder político, se gestan los sectores estratégicos, con carta blanca para la irresponsabilidad criminal, porque “si caen, caemos todos”: su irresponsabilidad se convierte en un asunto de bien público. Si los rescatamos, la carta blanca sigue. Este chantaje político a la sociedad es totalmente estructural, nada casual. El político, por lo tanto, tiene las manos atadas. A ese nivel, nadie ni tan sólo piensa en una alternativa a los rescates trillonarios y como máximo llora cuando anuncia los recortes, mientras desahuciados se suicidan en su desespero. A ese nivel, nadie llega con una alternativa: los sindicatos verticales, comprados; los partidos, con sus mecanismos de selección de personal soviéticos, nada. Estamos como en la URSS a principios de los ochenta. En las elecciones francesas, Hollande ha prometido regular las altas finanzas. Pero el impacto de estas iniciativas es idéntico al de un default griego: el colapso del sistema. Obama también podría hacer lo que Roosevelt en su momento, trocear los bancos, pero es que es inconstitucional. A ese nivel, las manos están atadas, estructuralmente, y el combate es dicotómico: a un lado del ring, los servicios públicos; al otro, la sostenibilidad del sistema. Si a ese nivel las manos están atadas, sólo queda otro: el local.

It is hugely important and worth mentioning that ‘mistakes’ have been done in the beginning of the crises because we did not have a well-organized ‘police force.’ American psyche can be easily manipulated when they hear that there are ‘mistakes’ done and now we are ‘fixing it.’ It’s worth mentioning also what is happening now in Wall Street and the way the demonstrations are been suppressed by policemen, police dogs and beatings.”

Asesor de Bashar el-Assad

Hay que descolonizar nuestras mentes, liberarnos del síndrome de Estocolmo y darnos cuenta de esta cruel dicotomía; tomar conciencia de que el Estado de bienestar tan sólo existe porque se fundamenta en la economía de escala a partir del trabajo, de la que los gestores se quedan su parte –un robo.  Los rescates a bancos, un robo; las infraestructuras poco rentables, un robo; la existencia de directivos en TMB, un robo; los impuestos mal gestionados, un robo. Las palizas de los salvajes maníacos con placa no son desproporcionadas, ni un error, como dicen algunos, en la línea discursiva de Assad, desde siempre se ha hablado de “errores”, “daños colaterales”, etcétera, pero esto es puro monopolio informativo de la violencia, pura CT, que insiste en eliminar la carga simbólica política a la violencia sistemática de unos y el “vandalismo” de otros: en absoluto, es represión estructural a quién se atreve a descolonizarse y a replicar al atraco a mano armada.

Sería “un error” si los mecanismos de selección y el entrenamiento de los cuerpos de seguridad fueran democráticos y transparentes, si después de las palizas hubieran expedientes y cárcel y no absoluciones ni indultos, pero es que no es así. Es violencia estructural contra los que se quejan del atraco y, cuando alguno se pasa y quema algún contenedor, aún existen colonizados por el síndrome de Estocolmo que dicen “¡así no!” y otros que lamentan la mala imagen que da Barcelona, “la marca BCN”, que precisamente ve obstaculizada su frenética carrera global en la captación de capital y, por lo tanto, en la supervivencia del relato del neofeudalismo. Visto como está la cosa, entonces, quemen más contenedores, ¡por favor!

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Carl Jung y por qué parece que no escucho cuando me habláis, justificación filosófica [Second round]

10 enero 2011

Podríamos ponernos intelectualoides, gafas de pasta mediante, adoptar un tono snob y analizar literatura en mano las consecuencias chungas de la adoración de la razón técnica (de Apolo en detrimento de Dioniso): los sueños de la razón producen monstruos, los hijos totalitarios de la razón ilustrada, escuela de Frankfurt, Dialéctica de la Ilustración (de Horkheimer y Adorno), las distintas versiones que cada cultura ofrece de la inteligencia como instrumento, allí más técnica, allí más dionisíaca, allí más estilizada, de la inteligencia técnica como formidable instrumento evolutivo y su consiguiente adoración, etcétera. Pero no es lo que haremos, porque consistiría en hablar sobre la necesidad del pensamiento simbólico con un lenguaje lógico… Así que hablaremos de Tarot y Astrología.

Leer el Horóscopo en plan quémevaapasarhoy sería cometer el error de aproximarse a un contexto simbólico desde una mentalidad lógica. Ahora bien, lo mítico no tiene pretensiones predictivas ni de completitud – es muy fácil también producir explicaciones a posteriori siempre consistentes con el paradigma, nunca contradiciéndole, igual de fácil que predecir el tiempo que hizo ayer, por lo tanto no es científico porque en su esencia no puede pasar tests de falsación. El lenguaje simbólico es capaz de ir modelando el paradigma de un modo a veces demasiado plástico, cambiando según las circunstancias, para adaptarse a la realidad que intenta explicar. Pueden pasar esas cosas como aquella anécdota donde unos investigadores colgaron en el periódico la carta astral de un asesino en serie y pidieron que la gente que se identificar con ella contactara con ellos, llegando a las mil cartas… O que el Sol ya no pasa por Escorpio con la diligencia que lo hacía hace 2500 años… Cosas de la mecánica celeste. En todo caso, la principal potencia de lo simbólico es que despliega toda una serie de conceptos a nuestra disposición para profundizar en el autoconocimiento psicológico, tanto de nuestro individuo como de nuestro colectivo.

Carl Jung modernizó los arcaicos conceptos de los cuatro elementos en los que se agrupaban los doce símbolos del Zodiaco convirtiéndolos en las cuatro actividades esenciales del espíritu, definidas en oposiciones:

  • pensar (aire): Géminis, Libra, Acuario – el intelecto, cerebro, Apolo/Mercurio, la luz
  • sentir (agua): Cáncer, Escorpio, Piscis – empatía, sentimiento, corazón, Venus, el amor
  • intuir (fuego): Aries, Leo, Sagitario – el impulso, la pasión, estómago, Marte/Dioniso, la guerra
  • percibir (tierra): Tauro, Virgo, Capricornio – lo práctico y pragmático, las manos, la Tierra, el sentido común

que se pueden colocar en un círculo de cuatro cuartos, con las oposiciones (pensar/sentir y percibir/intuir) en diagonal. Así, cada uno tiene estas actividades más o menos activadas (desarrolladas) o bloqueadas según su lucidez y las circunstancias del momento. La Astrología, griega, maya, hindú o la que sea, intenta relacionar estos aspectos con la fecha de nacimiento del individuo, es decir, con la situación específica de los astros en el firmamento. Es totalmente lógico que se intentara establecer una relación con esto, ya que la esfera celeste es de los primeros objetos de la naturaleza que se pueden observar que ofrecen regularidades cíclicas. En todo caso, mejor ignorar el aspecto más “científico” del tema y centrarse en la interpretación psicológica de los resultados de una carta astral: pensar e intuir pertenecen a elementos más ligeros y corresponden a actividades más espirituales, mientras que sentir y percibir, de elementos más pesantes, corresponden a la relación que podamos tener con lo material… En los que tienen el aire dominante, el cerebro ejerce de filtro de la realidad al individuo. Los dominados por el sentimiento se lamentan de la dureza, la frialdad y el color gris de la realidad, demasiado cruel. La gente de tierra es pragmática, saben disfrutar de los placeres de la vida, son unos gourmets, tocan de pies al suelo. Disfrutan tan sólo con ir desarrollando las posibilidades de una parcela de la realidad ya dada y cerrada. Saben centrarse en lo que hay dentro de cuatro paredes bien definidas. Pero temen lo abierto.

En El inconsciente y sus complejos, Jung describe la personalidad intuitiva, el fuego, como esencialmente patológica: como un hombre que va sembrando semillas en la tierra pero, impaciente como es, va saltando a otras partes, a otras posibilidades, para seguir sembrando, pero nunca recoge los frutos que le va ofreciendo la vida. Así me sentía yo, que precisamente soy Aries y mi ascendente es Leo, fuego-fuego: nunca conseguía dejar huella en la arena mojada de la playa, hundir las manos en la tierra fértil, mi impaciencia me comía por dentro y me alejaba de la realidad, confinándome en una burbuja de gruesas paredes de chicle rosa… Pero cuatro paredes siempre fueron una cárcel para mi espíritu, que se perdía en las marañas de lo intelectual, eso sí, un mundo sin límites… La combinación de fuego, original, y aire, por influencia paterna, me lanzaba dentro de la cáscara de nuez donde Hamlet es rey… prisionero pero feliz con sus juegos de humo, alejándome de lo terrenal como un globo aerostático. De algún modo, conseguí liberarme, pero ahora, jugando justo sobre el límite del abismo, vivo siempre en estado crítico y a la vez siempre feliz.

El fuego es salvaje y puro impulso y total intensidad y frenético y sin control. Mientras que el agua rodea las cosas y las abraza, el fuego vive de consumir pedazos de realidad para convertirlos en cenizas y después saltar al siguiente y al siguiente y al siguiente. Es consumir por consumir, para poder seguir viviendo, vivir por vivir, atenazado por el miedo increíble a que un día se termine la madera que quema, el terror a una realidad cerrada, conquistar por conquistar, pura dinámica de poder. Cuando está metido en algo, ya está pensando en lo siguiente que puede hacer. ¿Dónde apuntar? Ése es el pathos de la intuición – Prometeo con las entrañas devoradas por el buitre.

No te afanes, alma mía, por una vida inmortal, sino apura el recurso hacedero. Píndaro

Camus pinta bien el retrato del espíritu de fuego, el hombre absurdo, en El mito de Sísifo: para él, no hay mañana. Todo es pasión. Vive con todas las consecuencias. Pero corre sobre el abismo sin nunca profundizar. Vivir en la superficie es su condena. Para escapar de eso, tiene que aprender a activar su parte de tierra.

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¡A su izquierda, el mythos! ¡A su derecha, el logos! [First round]

7 enero 2011

En el cole, la primera lección de filosofía iba con el título: el paso del mito al logos. Y te explicaban cómo la Ilustración griega (Heráclito, Sócrates) había conseguido, muy felizmente, sustituir el concepto central del pensamiento griego hasta entonces, el mito, relato tradicional de acontecimientos prodigiosos, protagonizados por seres sobrenaturales o extraordinarios, tales como dioses, semidioses, héroes o monstruos (Wikipedia), elemento básico de la narrativa de un sistema religioso, por el de logos, pensamiento racional, crítico y ordenado. El paso del mito al logos sería, así, una beneficiosa transición del conocimiento análoga a la del Renacimiento, donde el espíritu científico se impuso a una visión religiosa, “oscurantista y supersticiosa”. Ahora, una de las acepciones de mito es la de creencia popular extendida pero falsa.

Si Stavroguin cree, no cree que cree. Si Stavroguin no cree, no cree que no cree. Dostojevsky, Los demonios

El logos dio paso al pensamiento lógico, secuencial, binario sí/no, blanco/negro, sobre el cual se ha cimentado la civilización occidental y la Ilustración griegofrancesa que la ha engendrado. Se plantea como esencialmente superior al mito, clara, potente, una apisonadora cerebral y lingüística. Y todo lo que está fuera del lenguaje no existe. Pero entonces, el trágico personaje de Stavroguin, mentalmente encarcelado en su definición de su fe religiosa, si cree o si no cree, es que no es sólo eso, creo y a la vez no creo, sí y no y además todo lo contrario, ¿cómo puedo escapar de una simplista dialéctica ateísmo/creencia que es abiertamente insuficiente para mi espíritu? Mi misticismo va mucho más allá de definiciones verbales excluyentes. El pensamiento lógico, en su simpleza, lo reduce todo a oposiciones binarias que muchas veces son insuficientes para describir con toda potencia la realidad interna y externa en la que estamos sumergidos. ¡Todos somos Stavroguin!, aprisionados en peculiares sistemas de dos cajas o-estás-en-una-o-estás-en-la-otra. Fuera, está el océano simbólico.

El pensamiento simbólico no funciona para edificar formidables sistemas científicos de función descriptiva-predictiva, pero entraña la idea, esencial, de que la traducción de la realidad pura e infinita a cualquier lenguaje siempre conllevará pérdida de información. El lenguaje simbólico, por lo tanto, juega constantemente con aquello que no puede ser descrito verbalmente, que quizá conocemos pero que escapa de nuestra comprensión. El pensamiento simbólico, por lo tanto, se basa en aquello que aún no ha sido verbalizado y describe el amorfo vapor de ideas aún borrosas que todavía no se ha condensado en conceptos claros y bien definidos. Lo simbólico es juguetón, oscuro, evasivo, dinámico. Existe una profunda sabiduría sobre la naturaleza humana, insertada en los milenarios mitos y que nunca caducará: los mitos no son producto de mentes infantiloides incapaces de razonar. Sólo lo parecen cuando la mente que los juzga no sabe cómo interpretar el pensamiento simbólico.

Vaya, que es otra vez la nietzschiana lucha de Apolo contra Dioniso. Y tenemos a la civilización occidental fundamentada sobre valores apolíneos, que si bien molan, son totalmente insuficientes porque entrañan carencias esenciales del espíritu que aspira a la completitud. Es Ícaro que cae sobre el mar cuando se le funden las alas de cera quemadas por el Sol. Lo occidental es por lo tanto fundamentalmente cojo, y de esta cojera le ha venido su principal virtud, el insoportable carácter putero que le ha llevado a sodomizar culturas enteras, pero es que no sólo a culturas enteras, sino a elementos de nuestro propio espíritu. Las patológicas obsesiones por el crecimiento, el progreso y la técnica en general son sus consecuencias naturales. Asumir una asimetría entre logos y mythos fue nuestra particular expulsión del harmónico Paraíso, sí, qué cabronada, empecemos ya esta travesía del desierto, para después volver y esclavizar a los felices que quedaban desnudos correteando, maravillados por la belleza del mundo. La civilización occidental no tiene que experimentar tan sólo una reconversión energética, política y económica, sino también espiritual. Todo va en el pack.

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De la calma que precede a la tormenta a la tormenta, en cinco pasos

31 diciembre 2010

Post un poco ecléctico.

#1 Estado de derecho

Hubo una detención con fuerza porque eran dos presuntos etarras que querían huir (…) no tiene lógica que los detenidos hubieran recibido malos tratos por parte de la Guardia Civil, ya que los propios padres del etarra han declarado que se encontraba bien, cuando se practicó un registro en su domicilio, lo que avala lo dicho por la Guardia Civil (…) Los miembros de ETA aducen siempre que son torturados: son instrucciones que están en el manual.(…) Si algo tiene la democracia es que somos moralmente superiores a los terroristas.

Alfredo Pérez Rubalcaba, ministro de Interior

Ayer cuatro guardias civiles fueron condenados por la Audiencia Provincial de Gipuzkoa por estos mismos malos tratos “de manual”. El MP3 con las declaraciones de Rubalcaba somosmoralmentesuperioresalosterroristas ha desaparecido de la web de Interior.

#2 Estado de bienestar

Ayer (por el jueves) me lo decía Angela Merkel, que le daba envidia porque ellos están peleando para no pasarse del 2% de déficit.”

“P. ¿Vamos a superar a Alemania en renta per cápita?

R. Sí. Claro que sí. Sí.

P. ¿En sólo dos o tres años?

R. Sí, sí. De aquí al 2010 les podemos superar perfectamente. Igualar y superar ligeramente.

Rodríguez Zapatero

No está mal de recordar aquellos buenos tiempos, cuando los que incumplían el Tratado de Maastricht eran Alemania y Francia. Ahora, es lo que tiene no haber diversificado el tejido productivo pasando del sólo ladrillo y turista, somos nosotros. Y mientras las empresas del Ibex 35 cierran el año con ganancias,

El sueldo medio de cada uno de los miembros de los consejos del Ibex fue el año pasado de 699.000 euros anuales; el de los altos ejecutivos, de 2,7 millones de euros.

el Gobierno aprueba, después de la ultra reforma laboral y los más duros recortes sociales desde la muerte de Franco, el retraso de edad de jubilación a los 67 años, todavía en estado de alarma, primero en democracia.

#3 ¿Dónde están las barricadas?

#4 Un agradable temazo para esta noche

Voy a pinchar de 3 a 4.30 en la Nochevieja Regeneradora 2011, il giovane Gondolero Pinchadisco Renato, que se planta en medio de la decadente ciudad de Barcelona para derrumbarla, tirar sal sobre las cenizas y después de la nada regenerarla tal ave fénix. En las Antiguas Cocheras de Autobuses, Magalhaes 2, esquina con Nou de la Rambla, un poco más arriba del Apolo. Venid disfrazados porque hará falta ir camuflado. Vamos a subvertirlo todo.

#5 La calma que precede a la tormenta

Más que vivir como si cada día fuera el último, que es de ansiosos, vivir cada día como si fuera el primero. Somos niños que caminamos por el mundo con la mente totalmente desnuda, tan vulnerables e ingenuos, una sonrisa cándida delante de las místicas maravillas de la realidad cuando nos fundimos con ella. Hoy empieza todo. Hoy, como todos los días, es el primero en el que nos abrimos el pecho con la katana y decidimos vivir.

Dejadme poner esto salvajemente en práctica por findeaño, unos días de resaca y ya vuelvo por aquí. Feliz 2011.

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Othello en Barcelona > dos cosas que se me olvidaron

30 diciembre 2010

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Será por mi provincianismo histérico, pero me parece que el teatro catalán adolece de un fuerte tradicionalismo, en esto también estamos atrasados, tanto desde la dirección, que monta escenas bastante convencionales, de ritmos lentos y demasiado sosegados obligando a los actores a simplemente recitar textos, como desde el público, que le va más el rollo Teatre Nacional, que no le salpique nada desde el escenario y estas cosas. Viviendo en Berlín fui al teatro un par de veces, a ver Las amistades peligrosas y Ansia de Sarah Kane, pero no me enteré de nada porque todo era en alemán así que tristemente tuve que dejarlo. Al principio de año vino la compañía de la Berliner Ensemble a interpretar La resistible ascensión de Arturo Ui, según la adaptación de Heiner Müller. Genial, a ritmo de The Night Chicago died, de Paperlace.

En todo caso, los montajes siempre eran atrevidos, porque escondían interesantes reflexiones sobre la obra. En vez de concebirse como un simple hábitat neutro donde colocar los actores, el montaje también era un modo de interpretar la obra a disposición del director, con sus decisiones subjetivas y los pros y contras consecuencia de éstas, allí había creación, allí había arte.

En Catalunya, he encontrado curioso, confundiéndola con complacencia, la tendencia del público a reír gracias ocasionales que resulta que a veces son sarcasmos crueles porque están en dramas y tragedias. No sé por qué ríen. ¿O es una risa nerviosa, acaso, una medida de autoprotección para no dejarse llevar por los duros y brutos canales de lo trágico? Al final de Othello, un silencio absoluto – el público finalmente comulgaba con la tensión dramática que palpitaba dentro de las venas de los actores.

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One more, one more. Be thus when thou art dead, and I will kill and love thee after.

En Shakespeare, Othello son los celos. Una de las pasiones más chungas, que se instala sobre debilidades, inseguridades y dudas humanas, demasiado humanas, lentamente creciendo y apoderándose de todo el individuo hasta corromperlo. Todo nace del miedo a perder tu ser amado, sobre todo porque en el fondo no nos consideramos digno de él, y en vez de creer que permanecerá con nosotros porque está a gusto y nos quiere y nos ama, nos persigue el miedo a ser abandonados y la sombra aparece y encadenamos al ser amado. Sólo somos capaces de amar aquello que somos capaces de dejar ir.

De hecho, el miedo es sólo una cascada de adrenalina como mecanismo biológico para resolver situaciones difíciles y tenemos que aprender a convivir con él. Pero cuando nos bloquea, se define por generar precisamente aquellos desenlaces que más tememos. Y es que Othello termina matando a Desdémona porque le aterroriza perderla.

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Othello en Barcelona > apaga la luz, y después apaga la luz

29 diciembre 2010

Son las ocho de la tarde. En el curro. El tercer amigo me acaba de decir que no, que no quiere venir al Lliure por si acaso quedan entradas libres para Othello, dirigido por Ostermeier, de la Schaubühne de Berlín. Nos ha puesto en lista una amiga de un amigo que trabaja de acomodadora allí, a la que justo conocimos este último findesemana de after con la cara pintada y un palique considerable, después de haber corrido disfrazados una maratón de ocho kilómetros ocho de obstáculos por allá Montjuic.

Dudo.

Anda ya. Que les den. Me voy solo a ver Othello. Tengo media hora para llegar allí volando en bici. Pillo el ascensor. Se cierran las puertas y justo entra una amiga. “Te apuntas al teatro?” “¿A ver qué?” “Othello. Molará.” “¡Vale!” Y así estábamos los dos a toda pastilla por Barcelona en bici, para llegar puntuales. Sólo quedaban dos entradas sueltas. Me toca la de primera fila. Justo entrando en el teatro y me dan un chubasquero. “Para la obra.”, me dice la acomodadora. Esto va a ser fuerte.


El Othello de Ostermeier es justo lo que busco en el teatro. Tocar el cielo. Devenir inmortal y, después, morir. Que los rayos solares de lo sublime te atraviesen el tórax desnudo y gritar de placer, sin palabras. Una puesta en escena moderna, pero no estridente, sino elegante, que canalice las pasiones que se desatan salvajes en el escenario. Actuaciones sinceras y potentes. Una playa llena de agua. Es Venecia. Los actores empiezan a tocar música que recuerda al ethno-jazz del etíope Mulatu Astatké y lentamente te sumerge en lo profundo de las sombras del espíritu humano. Othello, corpulento, un castillo humano, robusto y desnudo delante del público, es pintado de negro por Desdémona. La última mano de pintura la pasa Iago, delgado, un palo de carne blanda y blanca, una serpiente, que de repente lo coge de los cojones. Esta noche lo va a castrar.

Qué contraste entre Iago y Othello, cómo el primero va derrumbando la solidez del segundo gradualmente, cómo lo corroe por dentro lentamente, y cómo esto se plasma a nivel físico, metáfora visceral. Es espantoso. Y maravilloso al mismo tiempo, porque lleva la tensión dramática al máximo, que es lo que cuenta en esta vida. Sólo viven a fondo aquellos que se entregan.

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Contra la tolerancia

24 diciembre 2010

Si realmente creo que mi fe, la católica, apostólica y romana, es la verdadera, ¿cómo puedo aceptar que alguien sea budista o musulmán? No puedo aceptar la legitimidad de que alguien no crea en mi Dios auténtico y verdadero. Sólo pueden estar equivocados. Nunca he entendido lo que se llama tolerancia religiosa, porque o bien esconde unas creencias débiles y cobardes en el propio Dios o es profundamente hipócrita con los otros. A menos que (…)*

De modo parecido (pero esencialmente diferente), en democracia el debate no es entre dos meras opciones políticas que en el fondo son más o menos iguales pero con ciertos matices personales, como el tema de la reforma de la Diagonal entre bulevar y rambla. Actualmente en democracia hay ciertas posiciones políticas que, parafraseando a Songoku, sólo traen fuego, caos y destrucción: crisis, paro, atraso, cerrazón mental, corrupción, Robin Hood a la inversa, destrucción del tejido social, neofranquismo, dictadura económica y falta de libertades democráticas. ¿Cómo puede decirse que es legítimo y democrático que haya gente que apoye eso? En esta democracia liberal de pa sucat amb oli, tu libertad acaba donde empieza la mía; tu voto a la derecha o hipotecarse en exceso provocando burbujas económicas suponen un ataque frontal a mi libertad que no puedo ignorar, aunque sea de natural cándido.

Ya está bien de aceptar que el voto al PPSOE o a su sucursal catalana, la sociovergencia, es legítimo. Ya está bien de aceptar que era legítimo que alguien se hipotecara cuarenta años para comprar un piso. Ni PPSOE ni bancos tienen toda la culpa. También la tienen los ciudadanos. Estas actitudes son profundamente irresponsables, no sólo esto, sino un ataque criminal a los ciudadanos que estamos en el mismo barco pero intentamos hacer las cosas bien. Soy de izquierdas, pero no idiota: paso de seguir viendo atónito como alguien destroza a hachazos el barco en el que estamos todos y, además, me pide que lo respete por salud democrática. Es hora de pedir responsabilidades. A todos.

* a menos que, claro, las creencias religiosas sean mucho más que creencias en algo inmaterial, sino la profunda certeza mística de que no hay fronteras entre el Mundo y Yo. En este caso, hablar de tolerancia religiosa es quedarse corto: es en cambio la certeza de que cada uno traduce a su propio lenguaje en su propio contexto (budista, musulmán, cristiano) una experiencia que de por sí es universal y colectiva y por lo tanto, compartida. La creencia en Dios, débil y cobarde, es localista, provinciana, relativa, hipócrita. La gnosis -la certeza de que Dios existe- es universal.