Posts Tagged ‘Babilonia’

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¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo?

8 septiembre 2011

Me siento como si me hubieran entrado a robar en casa.

Marta Ferrusola, mujer de Jordi Pujol, después del cambio de gobierno (2003)

En su particular y oligofrénica visión de la política de un país, la derecha nacionalista (PP, CiU) concibe el poder como su patrimonio personal y privado, como algo legítimamente propio que les pertenece y del que pueden disponer tranquilamente sin rendir cuentas a nadie. Por eso no aceptan la normal alternancia democrática en el poder y los cambios de gobierno cuando se van ellos siempre son “un robo” y “una estafa”.

Por eso, cuando las urnas les echan, se histerizan hasta el punto de necesitar de pasar una temporada por un psiquiátrico y empiezan a delirar poetizando -”Catalunya se desnaturaliza” (como si fuera una proteína), “Catalunya se está deconstruyendo” (como si fuera una tortilla de patatas en el Bulli), decía Mas- o a dibujar conspiraciones en el aire donde los servicios secretos marroquíes, el PSOE, la policía nacional y ETA colaboran conjuntamente en un atentado en Madrid que mata a cien personas. En esa línea, no contentos con eso, en su reacción histérica se dedican a boicotear el gobierno elegido por las urnas con duras estrategias de acoso y derribo, filibusterismo parlamentario, continuas referencias al apocalipsis y manipuladora propaganda de los periódicos a su servicio (El Mundo, La Vanguardia).Particular concepción de amor por un país: “te pego porque te quiero”.

El equilibrio del orden cósmico, siempre tan delicado, cómo se va a sustentar sobre el nirvana del Buda, sino sobre el mero hecho de que ellos estén en el poder, en su querido sillón. Por algo van a ser los herederos políticos de los monarcas absolutos, que gobernaban por derecho divino. Al igual que ellos, PP y CiU “defienden el país”. Al igual que ellos, eran unos corruptos patológicos. Curioso. En el gobierno, se dedican a establecer tupidas redes clientelares que, dado el carácter servil y poco meritocrático del ibérico, tardarán décadas en desaparecer y con las que cimentan su poder megalítico y monolítico in saecula saeculorum. Ya lo decía el Bigotes, que estaban jodidos porque “ahora estaba el PSOE en Hacienda”. ¿A qué se refería con eso? A la connivencia de la derecha con el fraude fiscal a cambio de votos y apoyo político –vótame que haré la vista gorda con tu declaración a Hacienda y te licitaré obras. Por eso el PP arrasa en Valencia.

Curiosa concepción de amor por un país: tanto PP como CiU tienen a sus tesoreros acusados de corrupción, eso es, de vaciar las arcas públicas con criterios dudosos. Es que es algo patológico en ellos, pobres yonkis del poder y la pasta. El PP, con la mitad de los vocales del CGPJ, del Supremo y el Constitucional en su talonario, obliga al archivo de la causa contra Bárcenas y CiU ofrece subidas en el escalafón al juez del Palau, mientras obliga a desviar la vista hacia Fèlix Millet, tan sólo un mero intermediario de los sobornos de Ferrovial a la conselleria de Obres Públiques, gobernada entonces por -¡sí, el mismo!- la apoteosis del nacionalismo te pego porque te quiero, Felip Puig, este delincuente amoral que ordena masacres y palizas a los ciudadanos que le pagan el sueldo mientras cobra suculentas comisiones para obras de dudosa necesidad.

“Estamos viviendo un tira y afloja para ver con cuánto es capaz de conformarse la gente, hasta qué punto acepta una reducción de su nivel de vida para que las élites puedan mantener el suyo”.

Erick McCormack, economista británico

Ahora bien, después de 23 años de gobierno convergente, Catalunya tenía el privilegio de ser la región europea con menor gasto de PIB en educación. Es que son un peligro total en el ministerio de Economía – sólo hay que ver a Osborne en el UKObsesionados con una pretendida austeridad (cuando antes corrían a encargar superfluas obras públicas monumentales a sus amigos del alma), se dedican ahora a perder el dinero ahorrado con los recortes sociales reduciendo los impuestos a las clases altas. El dinero ahorrado por los recortes a las universidades catalanas es igual al perdido por la abolición del impuesto de sucesiones. El dinero ahorrado por el despido del 12% de los profesores madrileños es igual al perdido por las deducciones por escolaridad a los colegios privados. Al mismo tiempo, Castilla está envejeciendo a ritmos espectaculares debido a la artificial política de infraestructuras de meter dinero a Madrid a espuertas, ignorando cualquier criterio de rentabilidad económica o cohesión territorial que no sea el de cebar a la ciudad para construir la megalópolis del sur de Europa.

Entonces, visto todo el cotarro, a uno le entran ganas de abordar a estos cleptómanos mentirosos que cansinamente no se cansan de hablar de un supuesto gran amor por el país y preguntarles de una vez: “por qué le llamáis amor, cuando sólo queréis decir sexo?”

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Los fundamentos del Empire State

6 septiembre 2011

Disculpen la larga ausencia, pero entre las estupendas vacaciones a Berlín y el huracanado salto del charco hasta la Big Apple, uno se desconcentra, al mismo tiempo que aprovecha para inspirarse con los nuevos y alucinógenos calideoscopios que le pasan a uno delante de las narices. Y es que Estados Unidos no deja de ser una gigantesca operación de márketing, las alcantarillas echan humo blanco y los taxis son amarillos como en las películas y el Empire State hunde sus raíces en el fango que es la miseria humana del homeless, que no es más que el prototípico ciudadano americano que disfruta de la verdadera American way of life, oséase, la puta calle. Si no les molan los tópicos, el auténtico americano se esconde detrás de las caras del nuevo lumpenproletariat emergente que son los trabajadores de Wal-mart, IKEA, Zara, Nike, Starbucks -el complejo de nuevo infra-Estado de bienestar, esta vez de capital privado- y un largo etcétera, todos al servicio de la élite del país y del mundo que siempre los mirará por encima del hombro porque ellos sí pudieron estudiar en Yale o Harvard.

¡No es lo que piensas, cariño!

Ahora las películas clásicas al uso ya no son rentables, y sólo Transformers 3 tiene sentido, por el margen de beneficio que da a la inversión dada. Por presión de los accionistas, HP tiene que abandonar tiene sus fábricas de ordenadores y concentrarse en software. Es la transición de la economía real y productiva a la virtual en forma de moai de Isla de Pascua o de tecnología financiera de alta gama. O, ya no tan demagógicamente, es la especialización de la élite de la first nation in the world en la logística de una economía global que produce en China y consume en Occidente mientras el resto del mundo ejerce de público pasivo y/o se muere de hambre. EL centro de este mundo es Nueva York, la apoteosis del capitalismo americano, el pato cebado a más no poder, la nueva Babilonia obsesionada en demostrar al mundo que le sobra el dinero en su irracional celebración catártica del hiperconsumo. Así se sentirían los ciudadanos del Imperio Romano en visitar Roma por primera vez y ver al Coloseo al fondo del Foro a la izquierda. Así me he sentido yo, vaya.

Un espectáculo que se le recuerda a uno en cada paseo por Manhattan y es que Estados Unidos tiene una desigualdad económica de carácter africano o chino: el 40% más pobre tiene un 0.4% de la riqueza del país, mientras que el 20% más rico acapara el 83%. En Suecia, los números son un 11% para el 20% más pobre y un 36% para el 20% más rico. Pero, claro, la progresividad fiscal es anti-económica porque desincentiva el afán de lucro y por lo tanto la creación de riqueza. No importa que la desigualdad económica correlacione de modo espectacular con la delincuencia o la incidencia de enfermedades mentales, como señalaba Judt en su ensayo póstumo, Algo va mal. Eso es el sueño americano. Pero es que uno tiene ahí la torre Sears de Chicago mientras la contempla desde un bus de estándares infra-europeos con los que viaja hasta Nueva York durante 20 horas a través de la dura cara B de América, el lado oscuro del American dream. O los anuncios en el metro de New York State-sponsored student loans, el gigantesco endeudamiento a largo plazo de la nueva generación de profesionales liberales del país. Qué social fabric se va a sostener con eso. Pero la vida sigue fluyendo por Times Square en la ciudad que nunca duerme – una orgía capitalista de carteles luminosos, un enorme bukkake publicitario sobre el espectador que termina por sentirse violado en el sentido más íntimo.

Y eso que sólo hablamos de temas domésticos, pero ahora uno empieza a leer Blowback: The Costs and Consequences of the American Empire de Chalmers Johnson, donde cuenta cómo cada acción terrorista es la respuesta a una acción del Imperio allende sus fronteras en este libro publicado en el año 2000 y por lo tanto, claro está, justo antes del 11-S. Pero, a pesar de todo, God bless America. Puro delirio de Nueva York.