Posts Tagged ‘arte callejero’

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Contra los guiris

14 septiembre 2011

Los turistas, aquí en casa, tendrían que ser sagrados. Sobre todo, con la crisis económica.

Xavier Rius, lumbrera nacional, aprovechando además para pedir un endurecimiento del Código Penal en el país europeo con menor tasa de delincuencia y mayor duración media de las penas. Es lo que necesitamos, exacto.

Transparency International señala la construcción como el sector económico más ligado a la corrupción política – su exceso destruye el paisaje y el tejido social. No contentos con hacer de ésa la principal actividad económica en España, también hemos fundamentado nuestro modelo productivo en el turismo de sol y playa. El turista trae dinero, trae prestigio, trae actividad económica, nos dicen. Y nosotros nos lo creemos a pies juntillas.

La actividad económica no es neutral. No se desarrolla mediante mecanismos automáticos, involuntarios o inintencionales. Toda decisión económica es, en último término, una decisión ética, asumida desde un marco determinado de convicciones y cuyas consecuencias favorecen a unos y perjudican a otros.

Proyecto Fiare

La actividad económica no es neutral, efectivamente. ¿Qué tipo de personajes aparecerán en una ciudad donde la construcción emplea a la mayor parte de sus habitantes? Generará peones de obra, puestos de trabajo precarios, inseguros y mal pagados; generará especuladores inmobiliarios, constructores y promotores; generará concejales de urbanismo necesitados de dinero para el Ayuntamiento (dado el sistema de financiación español) pero con gran poder. Ésta será la sociedad de la ciudad, basada en un sector que no genera valor añadido alguno y nada más que puestos de trabajo precarios y poco dignos.

¿El turismo? El turismo genera borrachos y ruidosos que atraen a prostitutas contra su voluntad y carteristas, jóvenes camareros mal pagados y sin contrato, constructores de urbanizaciones, alcaldes nazis, gerentes de hoteles que sobornan a funcionarios corruptos para conseguir licencias y propietarios de pensiones de días ilegales. Dado la capacidad adquisitiva del turista, los precios no hacen más que subir, al mismo tiempo que la ciudad, Barcelona, se masifica hasta sobrepasar cualquier límite y ponerse en peligro la convivencia ciudadana. El turismo degrada, porque consume la ciudad como si fuera de usar-y-tirar – sólo recibe de ella pero no da nada a cambio. El auténtico viajero, que no guiri, no se presta al hiperconsumo, también de lugares, sino que interactúa con ellos – el turista va a Barcelona como va al H&M de rebajas.

¿Es ésta la ciudad que queremos? Una que nos pregunta, casi escupiendo a la cara, ¿consumes? y si la respuesta es NO corre a echarte? La degradación de la ciudad por el turismo ha encerrado Barcelona, antaño vital y creativa, en sí misma, presa del neofranquismo más rancio, que se mete donde no se tendría que meter. Fundamentar nuestra economía en el ladrillo y el turista, sectores sin ningún tipo de valor añadido y totalmente incapaces de competir en precios con Croacia o Turquía (porque, claro, lo nuestro es ofrecer productos baratos, no de calidad como Alemania), no sólo ha sido una causa principal de que ahora España esté al borde de la bancarrota – sino que se ha cargado nuestras ciudades, ha generado todo un séquito de personajes indeseables que no aportan absolutamente nada a la comunidad y las ha degradado hasta el límite. Promover un sector económico determinado es promover un tipo de sociedad determinado – y la mía claramente no es la de promotores inmobiliarios «creadores de empleo» –¿pero qué tipo de empleo?– realmente esclavizado gracias a la reforma laboral, sino la de gente dinámica y creativa, que aporta valor añadido y por lo tanto es valorada y cuidada -y no explotada- por su propio trabajo original.

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#nolesvotes [otro cine y otra música, please]

23 febrero 2011

No te pedimos el voto para ningún partido concreto, ni que votes en blanco, ni que te abstengas, sino que te informes para comprobar que existen alternativas.

Iniciativa #nolesvotes

Pues eso, no votes a PSOE, PP y CiU en las próximas elecciones municipales por haber aprobado la ley Sinde-Biden [Biden por el vice americano que impuso esa ley según el Cablegate]. Y es que esto de saltarse las garantías democráticas para establecer una censura a la china (es decir, sin aval judicial, sólo administrativo) de Internet está pero que muy feo, pero es que si además la razón esgrimida no es algo loable como la estabilidad del país (en plan Mubarak), sino el afán de lucro de unos pocos el tema ya es de traca.

Me apetecía ir a ver Chico y Rita de Fernando Trueba, pero después de sus muy acertadas declaraciones donde lamenta vivir «en el único país donde te roban y además te insultan» en las que como es habitual en ese sector es muy probable que confundiera víctimas y ladrones, pues le haré boicot, igual que Bollain. El cine español es esencialmente un atraco a mano armada a los ciudadanos, que pagamos doblemente por él: la entrada en sí (recaudación de 77,5 M€) más las subvenciones directas (121 M€), además del dinero por ley de las televisiones (200 M€). No contentos con esto, montan sistemas de financiación totalmente opacos (=Gürtel, =Wall Street) en el que se gana dinero no gracias a las entradas sino a las subvenciones en sí. Un escándalo. No contentos con esto, aplican el totalitario y contrario a la UE principio de culpabilidad para aplicar el canon digital a cualquier medio, no sea que vayamos a copiar, pero es además, ¡copiar es totalmente legal cuando no hay afán de lucro! No es de extrañar que el único de la banda que se decidió a transigir con los malvados internautas se cambiara de bando. Es que además no tienen ni idea de en qué consiste eso de Internet.

Precisamente es gracias a Internet donde es realizable el sueño ilustrado de la Biblioteca de Babel, donde el acceso a la información fuera totalmente libre y tiene un coste de distribución casi nulo. Ni Mubarak ni Obama fueron capaces de frenar la revolución egipcia alegando islamismo radical, porque todo el mundo sabía que era de carácter cívico y democrático gracias a twitter. Los intermediarios del cine y la música ya no pueden ejercer su particular dictadura sobre los nuevos artistas, porque éstos pueden optar a la difusión alternativa que Internet les brinda. De ese modo, se pueden proponer, fácilmente, nuevos modelos sostenibles de distribución de cultura:

  • Música: volver a los conciertos el porcentaje que gana el artista por concierto es muy superior al que gana por los discos, ya que esos beneficios van a parar sobre todo a la discográfica. Pero ahora resulta que los costes de distribución de un disco son cero y el consumidor por eso decide pagar cero por ellos en un sano ejercicio de libre mercado: el objetivo del álbum (la producción del cual puede costearse con los mismos conciertos) no debe ser ganar dinero, sino tan sólo la difusión. Los beneficios son claros: ausencia del mediocre instrusismo de las discográficas y promoción de una cultura de la música en directo. Ya hay discográficas que apuestan con mucho éxito por este modelo, mucho más democrático y creativo.
  • Cine: acabar con el modelo de los cines de estreno porque los cines de estreno son un timo. Si las películas son tan caras, ¿por qué se hacen tantas?La oferta de cine tiene que basarse en el amplio repertorio filmográfico desde los hermanos Lumière hasta hoy. Hitchcock, Hawks, Coppola, Kurosawa, Truffaut, ¿por qué ya no se ofrecen? Las copias están ahí. Y ya puestos, ¿qué pasa con las series de calidad? Estoy dispuesto a pagar para ver capítulos de series tan buenas como the Wire o Roma. Sí pueden existir modelos alternativos y sostenibles. Al final de la escapada de Godard costó 6400€ actuales, y esto se puede financiar fácilmente con crowd funding. Crear cines populares, de barrio, con ofertas más sensatas, buenas y completas que las de los actuales y con las cuotas de socio, entradas, etcétera, aporten dinero para la creación audiovisual.

Porque el arte no es afán de lucro. Teóricamente, el artista crea porque siente que es su vocación. Crear es un privilegio. Es, quizá, el gesto definitivo de la persona, donde sus actos son profundamente suyos y no mal copiados de otros sitios. Si se trata de trabajar no para crecer y crecer y crecer sino para vivir tranquilamente, siempre es posible un espacio y tiempo personales para la creación de arte. Es, no es coña, el ora et labora benedictino. Así que se trata de proporcionar modos de producción artística que sean sostenibles y basados en los principios de la libre expresión y la creatividad, no maneras de lucrarse con algo tan etéreo y subjetivo como es la creación artística. Un eficaz método para promover ese cambio de paradigma es el de derribar el viejo, así que de ese modo, ¡larga vida al P2P! ¡Copiar es bueno! ¡Todos a copiar!

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Exit through the gift shop: a Banksy film [street art vs capitalism?]

13 octubre 2010

Origen y Machete son películas entretenidas y de calidad y así entran en la clásica categoría de películas para ver al final de un monótono lunes después de un findesemana glorioso. Ahora bien, el documental de Banksy es otra cosa, mariposa. Es puro arte.

Si lo he entendido bien, trata de un tipo franchute que se enamora del arte callejero y, como lo graba todo en todo momento (!), decide hacer un documental (aparecen Shepard Fairey Obey, el del famoso retrato de Obama, y Invader, el de los mosaicos de los Space Invaders) para al final intentar encontrar a Banksy. Un poco complicado, dado que nadie conoce a Banksy, no tiene móvil y no hay ninguna fotografía suya colgada en el Interné, así que ya hacer un documental sobre él pasa a otro nivel de dificultad. En todo caso, y para evitar cualquier spoiler, es divertidísimo terminar viendo Exit through the gift shop, un documental de Banksy sobre un tipo que decide hacer un documental sobre Banksy. Importantísimo ir a verla… ¡ahora mismo!

Mejor no sigo hablando que explicaré algo del filme. Pero lo que me interesaría comentar es la condición efímera del arte callejero, que es quizá su característica más esencial y lo que lo diferencia del arte de los museos (sic, según Banksy: aparentemente Michelangelo, Van Gogh o Modigliani sabían que le colgarían sus cuadros en museos y hacían arte destinados a ellos). En todo caso, junto con su brevedad, el arte callejero se caracteriza por ser irreverente, rebelde, cínico y reírse de todos. Paradójicamente, creo. Porque resulta que precisamente lo efímero es algo ligado a nuestro tiempo postmoderno, con su turbocapitalismo a corto plazo, con su hiperconsumo del usar y tirar. El arte callejero sería así la más capitalista de todas las artes y su sarcasmo escéptico, una broma de mal gusto como mucho o el acto de propaganda definitivo: la antipublicidad. Banksy riéndose de sí mismo sin saberlo; un comportamiento idéntico, de hecho, al del arquitecto postmoderno Koolhaas, con sus edificios de broma.

No es que sea partidario de buscarle tres pies al gato, pero de lo que sí soy es de buscar un pensamiento que funcione a largo plazo, que por un lado no suponga, obviamente, un secuestro de nuestro presente por parte del futuro immediato, es decir, que nos permita un feliz carpediem, pero también que sea sostenible, sensato y regenerador.

Algunos stencils molones de Banksy:

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La intro de Banksy para los Simpsons…

11 octubre 2010

…cínica como siempre… criticando la externalización del proceso de animación de la serie. Ahora bien, entre Exit through the gift shop, su expo en Bristol y eso, esperemos que no se esté volviendo demasiado mainstream…

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Sal de la National Gallery y mira al suelo: Julian Beever, the chalk guy

8 marzo 2010

Cierto que la National tiene unos Turner (El Sol es Dios, sus últimas palabras) muy bonitos, pero también un enorme derroche de salas dedicadas a la pintura academicista del siglo XIX, algo que, simplemente, sobra. Todos sabemos que lo que hacen Damien Hirst o Jeff Koons es una mierda pinchada en un palo, resultado de una mala interpretación de lo que significa esencialmente el arte con mayúscula, ARTE, hoy expulsado del paraíso capitalista que es el MoMA o el Guggenheim por las fuerzas orgánicas del posmodernismo.

Afortunadamente para nosotros, el Arte ahora se encuentra fuera, en la puta calle, y tenemos que vigilar de no pisarlo. Andad siempre con los ojos bien abiertos.

Julian Beever, the chalk guy, se dedica desde hace tiempo a dibujar con tiza paisajes bastante convencionales, sí, pero eso no quita que sean impresionantes. Con la técnica de la anaformosis, parece que estén en tres dimensiones y así se puede jugar con el espacio del modo en que se ve en las imágenes. Aunque con unos trabajos quizá demasiado clásicos, el tío de la tiza se ha encargado de volver a sacar a un arte ya intrascendente de su torre de marfil y colocarlo en su sitio: la calle, donde lo popular, donde conectar con lo esencialmente humano.