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Ni putas ni sumisas ni racistas

10 mayo 2011

Viendo la propaganda electoral racista de la aún no ilegalizada (y podemos esperar) Plataforma per Catalunya, uno recuerda el movimiento feminista con origen en París que se rebeló tanto contra los orwellianos cánones de belleza occidentales –ni putas– como contra el sometimiento a las normas tradicionales islámicas –ni sumisas. Pero yendo más allá, cuando nos acordamos de que lo que decide si un inmigrante es regular o irregular no es ninguna esencia milenaria sino nada más que un convenio –la ley de Extranjería-, que resulta que con sus arbitrariedades contrarias a los derechos humanos crea una enorme bolsa de trabajo de trabajadores sin derechos laborales ni políticos listos para ser explotados en el 23% del PIB español, que es lo que representa la economía sumergida.

El PPSOE es delictivamente permisivo con la economía en negro, auténtica lacra de Europa del Sur (76000 millones de euros que dejamos de ingresar): el PPSOE no persigue el fraude fiscal y además crea la figura jurídica del inmigrante sin papeles ni derechos – la mano de obra que sustentó el boom inmobiliario español, el “ascenso de nuestra economía con los grandes de Europa” y la garantía de la sostenibilidad de las pensiones y el conjunto del Estado de Bienestar. Y etcétera. Los inmigrantes constituyen una de las bases fundamentales de la pirámide social española; el PPSOE esto lo sabe, pero insiste en un discurso xenófobo que no sólo es criminal, sino también groseramente cínico e irresponsable a nivel económico.

Pero son extremadamente efectivos cuando apelan a las emociones de los trabajadores de clases bajas, que se encuentran compitiendo por los mismos recursos que los inmigrantesno es una cuestión de racismo cultural o étnico (un factor secundario), sino el resultado de un conflicto social. Pero este conflicto social esconde una enorme falta de conciencia de clase: tanto autóctonos como inmigrantes comparten intereses económicos contra una élite que parasita su fuerza de trabajo, creando un sistema social injusto con los trabajadores -independientemente de su nacionalidad- dedicado a preservar los privilegios oligárquicos.

Si a uno le meten en una jaula con un león, obviamente el primer impulso será cagarse en el león, pero el responsable último del marrón es el diseñador de la jaula, que resulta que es el mismo que me ha metido dentro apuntándome con la pistola. En todo caso, podríamos hacer lo mismo con los propagandistas racistas del PPSOE que lo que hacía mi profesora de inglés cuando pedía un voluntario y algún listillo corría a señalar a un compañero, que le tocaba al listillo hacer de voluntario: expulsar del país a la gente que exija expulsar a otros.

One comment

  1. […] Ni putas ni sumisas ni racistas […]



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