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Nuestro propio Inside Job

12 abril 2011

[Os podéis bajar Inside Job subtitulada clicando aquí o verla en el Verdi Park o Renoir con alta definición. Horarios Verdi y Horarios Renoir]

Inside Job te relata exactamente cómo se gestó la crisis en Wall Street, de factura estéticamente interesante y éticamente contundente y con datos muy completos y bien documentados. Si alguien no los conoce, vale la pena que vaya al cine y además con libreta y boli. Pero si ya los conoce, el documental es un poco más de lo mismo. Me apeteció ver una parte VI: muy bien, esto es así, ¿pero ahora, qué hacemos?

A mí, a pesar de todo, el comportamiento de los islandeses me parece extraordinariamente irresponsable y egoísta. Durante una década votaron a un gobierno neoliberal que decidió apoyar a la banca islandesa, que recababa fondos de fuera para potenciar el PIB general del país. Ahora que se les ha acabado el chollo, se niegan a cumplir con los compromisos del gobierno neoliberal al que tanto apoyaron. (…)

En tres palabras: que se jodan. Porque si se salieran con la suya, Islandia no sería como país más que un ejemplo de privatizar los beneficios y socializar las pérdidas.

Antonio, comentario en Guerra Eterna

Es cierto. Aparte de consideraciones de que no todos los islandeses votaron neoliberal y pagar la deuda contraída por los banqueros sería una forma de castigo colectivo, tenemos que asumir que, en general, los de abajo también tuvimos responsabilidad, sobre todo en el hecho de hacernos dependientes de gente irresponsable y codiciosa, a la que sustentábamos con nuestro propio trabajo diario. El documental omite sistemáticamente que en Estados Unidos toda esa gigantesca pirámide de estafa financiera estaba fundamentada sobre una gran demanda para la compra de casas por parte de gente trabajadora que no tenía problemas para endeudarse hipotecándose. No hubiera habido pirámide sin esta gente, igual como no hubiera habido burbuja inmobiliaria ni crisis española si los españoles no hubieran votado a PP, PSOE y CiU ni participado en la compra de casas masiva que sostuvo el boom de la construcción. Es muy fácil subirse al tren que genera riqueza y sólo criticar que lo hace de modo fraudulento cuando ya ha descarrilado.

La enfermedad de nuestro tiempo es la evasión de la responsabilidad individual: en el sector financiero, el inversor -también el pequeño- sólo quiere la rentabilidad de sus inversiones y le da igual que éstas sean en armamento mata-niños-africanos o investigación biomédica contra la malaria. Los bancos se han crecido en este no-pedir-cuentas de sus clientes, en esta opacidad permisiva, y crearon una masiva cantidad de dinero virtual, producto de la especulación y no del trabajo realmente productivo, que volvieron a meter en la economía real, dándole los pies de barro que en 2008 se fundieron y cayeron. Pero la economía española no está en crisis por la codicia de Wall Street y la Casa Blanca, sino por haberse fundamentado demasiado sobre el ladrillo y el turista y no diversificarse en cosas más productivas en época de vacas gordas. Y ahora se nos cae todo encima.

Los ciudadanos de a pie participamos en esta espiral-estafa, comprando casas (y no alquilándolas), pidiendo hipotecas, votando a determinados partidos políticos, no exigiendo transparencia en nuestras inversiones, no buscando alternativas como las cooperativas de vivienda y la banca ética. Con estas acciones, no culpables per se, nos hacíamos dependientes -y al final cómplices- de gente abiertamente codiciosa y sin escrúpulos. Con nuestro trabajo les dimos el poder. Sin ir más lejos, hace unos meses los catalanes votaron masivamente a Artur Mas, que proponía idénticas medidas de recortes fiscales como las de Bush, como la eliminación del famoso impuesto de sucesiones, que beneficia de modo muy importante tan sólo al 1% más rico de la sociedad. Asi que los catalanes votaron crisis. Lo peor es que no lo saben. Y si no te informas, te la meten doblada.

Se trata de ir un paso más allá y apelar a la responsabilidad individual. Vale, tenemos un asesino en serie (o un banquero americano movido por la codicia sin límites o un constructor inmobiliario ibérico) que nos han dicho que podíamos meter en casa, primero disfrutamos de sus sonrisas y sus regalos, qué tío tan guay, pero empieza a cargarse gente, primero no los conocemos, pero ahora también va a por nosotros. Obviamente el primer paso (Inside Job) es identificar al asesino en serie, pero limitarse a describir la culpa que tiene en los asesinatos mientras el tío sigue libre por casa no es muy inteligente. El próximo paso es informarse y organizarse y una vez con fuerza, pararle los pies. Las cosas siempre han funcionado así. ¿Que es difícil y será lento? Seguro. Pero la alternativa es dejarse matar por el asesino en serie.

One comment

  1. […] tantos otros: energético, alimentario) son escogidos entre los mismos regulados, como nos recuerda Inside Job. La tendencia es hacia un empobrecimiento generalizado de la clase media -causa real de la […]



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