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El código deontológico de La Vanguardia, de modo objetivo

10 abril 2011

Maragall es investido

“ERC nos ha vendido al diablo españolazo” Color sobre todo negro, Zapatero en el centro “acogido con afecto por Maragall”, el “raidor a Catalunya por no hacer presidente a quién debía” (según la oligarquía) a la derecha. Va bien recordar que Maragall promovió un ambicioso Estatut que puso a la infraestructura ultranacionalista del Estado español y al PSOE contra las cuerdas y obligada a postularse: si cambiar o seguir igual. Siguió igual.

Mas es investido

“Catalunya vuelve a ser grande y a ser defendida” Con la bandera, Sant Jordi y su careto al sol, dos días antes de descartar el concierto fiscal con toda caradurez, su promesa electoral número uno. Va bien recordar que Mas pactó el recorte del Estatut con Zapatero el 26 de enero de 2006, precisamente renunciando al concierto económico cooperativo, con el doble objetivo de romper la unidad del catalanismo y de conseguir el apoyo del PSOE para que el PSC pactara con CiU y convertirse en presidente, a cambio de terminar con el paripé del Estatut y el apoyo de CiU en el Congreso. En su peculiar modo de entender “la defensa de Catalunya”, consiguió lo primero y fracasó en lo segundo, precisamente porque al PSC aún le quedaba algo de independencia y decidió pactar con ERC y ICV again.

Lo que la Vanguardia quiere hacernos olvidar

Seré rojoseparatista, pero respeto las opiniones bien desarrolladas sean del color que sean. Si uno quiere ser tribalista, que lo sea. Pero lo que me cabrea sumamente es la deshonestidad con la que algunas de estas opiniones promueven sistemáticamente una determinada visión de la realidad que no se ajusta en nada a lo que realmente pasa: que PSOE y CiU son socios preferentes, porque los primeros prefieren gobernar tranquilamente en Madrid con el apoyo parlamentario de CiU aunque en Catalunya esté CiU, pero es que una Catalunya de CiU nunca la liará parda en España de modo tan positivo como lo hizo la del tripartit. CiU lo sabe y juega esta carta continuamente.

Es que ni Leni Riefenstahl. Por algo pedía Maragall que los periódicos hicieran como en Estados Unidos, que reconocen explícitamente el candidato que apoyan y argumentan el porqué. Porque es honesto.

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