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La socialdemocracia en crisis: ¿la muerte del Estado?

4 marzo 2011

En Algo va mal, el politólogo Tony Judt elabora una evocación nostálgica del Estado de bienestar socialdemócrata, nacido en Occidente después de la II Guerra Mundial a partir de un pacto social basado en políticas económicas keynesianas. En los años ochenta, Thatcher y Reagan rompieron este mismo pacto y se decidió unilateralmente la demolición de ese Estado de bienestar, aprovechando la crisis financiera de 2008 para llegar a su culminación. Judt se pregunta, sin poderse responder, por qué la eficiencia económica se ha convertido ahora en el principio supremo al margen de cuestiones como la justicia social, y pide un retorno al Estado como garante de igualdad social y de infraestructuras públicas como la red ferroviaria. Porque resulta que las sociedades más igualitarias también son aquellas con menor delincuencia e índices más altos de salud física y mental y movilidad social.

Precisamente, el pacto socialdemócrata nace del equilibrio entre capital y trabajo que se da en Occidente después de la II Guerra Mundial, vistos los efectos catastróficos que podía causar una burbuja especulativa a gran escala (crac del 29) y con el contrapeso ideológico del comunismo fuertemente implantado en las propias sociedades occidentales, mirando a la Unión Soviética en plena Guerra Fría. Pasado el recuerdo de la Gran Depresión y caído el Muro de Berlín, la globalización ha alterado este equilibrio y el capital, libre de ataduras, se siente con poder suficiente para desmantelar los beneficios sociales para los trabajadores que pagaban los más ricos.

Desde 1990 hasta hoy, [en Alemania] los impuestos a los más ricos bajaron un 10%, mientras que la imposición fiscal a la clase media subió un 13%. En veinte años la clase media se ha reducido, pasando del 65% a englobar al 59%. Los salarios reales se han reducido un 0,9%, mientras que los sueldos superiores y los ingresos por beneficios y patrimonio aumentaron un 36%. En 1987 los directivos de las principales empresas (índice DAX) ganaban como media 14 veces más que sus empleados, hoy ganan 44 veces más. Incluso en Alemania, la clase media está descubriendo la precariedad.

Rafael Poch, Antes de dos años

En Estados Unidos, en Alemania, en España, las desigualdades crecen y el proyecto de igualitarismo socialdemócrata se desvanece. Nació como una traición al internacionalismo comunista en la Primera Guerra Mundial, hasta el punto que la Alemania del SPD de Ebert persiguió, ejecutó y tiró los cadáveres de sus antiguos compañeros de partido al río (Liebknecht y Luxemburgo). En su esplendor, ejerció un tipo de despotismo ilustrado de facto -todo para la masa trabajadora pero sin la masa trabajadora- y al final ha terminado como mero instrumento del capital para terminar con el ineficiente bienestar de las clases medias.

Los ricos cada vez son más ricos

La crisis de la izquierda se entiende desde la alteración de ese equilibrio. Ya no somos trabajadores: somos consumidores, y desde ese rol tan pasivo que nuestra vida tiene sentido en el marco del turbocapitalismo. Que produzcan los chinos, mientras nosotros nos limitamos a consumir, aprovechando un poder adquisitivo ilusorio gracias al lowcost de Ikea, Ryanair y Zara, a la vez un modo muy fácil de dejar ir la frustración que genera el continuo atraco que es el turbocapitalismo, un eficaz mecanismo para la disminución de la conflictividad social. Las grandes multinacionales del lowcost terminan por construir una sociedad a imagen del consumidor típico -la sociedad de masas. Éste es el resultado de treinta años de socialdemocracia; es lógico que esté en crisis.

¿Sigue teniendo sentido ahora el proyecto socialdemócrata? El equilibrio entre capital y trabajo se ha roto (deslocalización) – el capital ya no está dispuesto a dar bienestar a las masas trabajadoras, que disfrutan de su nuevol rol como consumidoras y parece que tampoco se permiten la coacción que requiere la existencia del Estado. ¿Ha llegado, entonces, la muerte del Estado? ¿Ha llegado la era del Mercado?

2 comentarios

  1. Doncs si, sembla que ha arribat l’era del Mercat. Ara que ja ha passat una dècada des de que es va acabar el segle XX podem començar a analitzar històricament els últims anys del segle passat. Sembla mentida com amb la crisi, davant l’opció de reforçar el benestar social per pal•liar les desigualtats o bé salvar el mercat s’hagi optat per l’últim. Ho han demostrat amb les polítiques. Primer salvem els mercats, desprès ja veurem que fem amb les persones. Les persones que no s’hagi endut la crisi es clar.


  2. Desgraciadament em smebla que tens molta raó! Els partits socialdemocrates europeus han anat renunciant a la seva ideologia, cedint espai ideològic a la dreta i ara ja tenim una hegemonia cultural conservadora, populista, xenòfoba i individualisa.

    Peró això no vol dir que les seves propostes siguin millors, ni molt menys!



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