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Crecer por crecer

18 febrero 2011

Hoy en día quién cree en un crecimiento infinito en un mundo finito o bien es idiota o bien es economista

Serge Latouche

La religión del crecimiento, la llaman, aquella que reside en la divinización de una mano invisible (sic) que regula la oferta y la demanda de un mercado abstracto, teórico e irreal. En el libre mercado auténtico, todos los agentes económicos tienen igual acceso a la información libre, pero esto obviamente no pasa en las sociedades occidentales actuales donde la información se pretende monopolio de un sector empresarial, el mediático. En el libre mercado auténtico, la competencia es perfecta y por lo tanto los beneficios son nulos, porque la continua reducción de costes entre competidores al final les obliga a vender a precio de coste. En el libre mercado auténtico, los aumentos en productividad se traducen en paro, que se compensa con la creación de empleo en las nuevas industrias creadas por ese mismo aumento de productividad. Existe el mismo abismo entre socialismo real y teórico que había allá en 1968 que entre liberalismo real y liberalismo teórico hoy en el 2011. Y el liberalismo teórico está muy bien, pero no es lo que hay. Sólo hay que ver a Estados Unidos, que quita aranceles a los otros pero sigue con los propios, además de mantener jugosas subvenciones a lo autóctono y obligar FMI mediante de suprimirlas en los países pobres.

En el liberalismo real, el que se toca y se huele y resulta que apesta, la espontánea acumulación de capital genera enormes oligopolios que se entremezclan con el poder político para proteger a sus intereses, hasta el extremo de que los cargos políticos para la regulación de sectores económicos los ocupan ex directivos de grandes empresas de estos mismos sectores (sólo hay que ver sector alimentario o financiero: con el último el caso es especialmente sangrante porque de ahí que se generó esta crisis “más grave desde la Gran Depresión”).

Crecer por crecer, porque quién no acapara al máximo el mercado se lo va a comer su competidor. Detrás de este constante y desasosegante movimiento perpetuo para aumentar la productividad y reducir costes que es el darwinismo económico, están todas las innovaciones tecnológicas en forma de lavadoras, portátiles y neveras que configuran la base del bienestar occidental, esto se tiene que tener en cuenta, ya que el libre mercado ha probado ser el mecanismo social más potente de generación de riqueza y eficiencia en la gestión de los recursos hasta ahora: pero del mismo modo que el crecimiento exponencial de una especie biológica llega a su techo (la carrying capacity del environment) y el ecosistema puede llegar al colapso, lo mismo le pasa al crecimiento económico, que llega a un punto en que si la economía no deviene sostenible el sistema colapsa.

Así que llega un momento en que el crecer por crecer es puesto en duda como fundamento social, a riesgo de degenerar en una ineficiente gestión de los recursos. ¿Estamos dispuestos? A la insostenibilidad a largo plazo del capitalismo real le veo otros problemas:

  • su darwinismo social que deja tirados a los pobres y encumbra a los ricos en una versión un poco extrema por cruel (y parcial, porque ¿de veras existe la igualdad de oportunidades?) de la meritocracia. Los hombres nos hemos inventado la medicina para neutralizar los efectos de la selección natural, a riesgo de perder adaptación al medio como especie. Mi padre quizá tiene el tobillo que le duele, pero eso no es motivo para sacrificarle… La política funcionaría así como la medicina contra una selección económica demasiado radical, pero sin excesos, porque ya vemos cómo puede funcionar la mala regulación. A veces hay que dejar caer (los bancos, por ejemplo) y a veces hay que relativizar y sostener.
  • conlleva una fuerte ideologización que contradice la pretendida libertad de opinión, ya que la maximización de beneficios es el valor supremo que rige esta sociedad y todo tiene que acatarlo, dejando de lado otros tipos de realizaciones personales (artísticas, familiares). Someterse a la ley de la selva -económica- que es la American Way of Life, y todo el individualismo destejedor de lo social que sigue.
  • esta misma maximización de beneficios en una producción a gran escala lleva a la búsqueda del consumidor típico para quién el producto se adecúe mejor y por lo tanto a la construcción de una sociedad a su medida. Ese consumidor típico, el mayoritario, es el hombre-masa de la sociedad de masas que se le construye específicamente y al que todos hemos mencionado alguna vez como “sí, pero la gente -la gente-masa- en general quiere…” y poned aquí Telecinco o David Bisbal.
  • perjuicio a la libertad individual cuando el resto de la sociedad incurre en actitudes colectivas chungas para la sociedad, por ejemplo, ¿cómo debe sentirse el empresario responsable una vez ha estallado la burbuja inmobiliaria de la que se ha enriquecido histéricamente el resto de la sociedad? ¿qué va a decir el ciudadano bien informado de la política cuando la mayoría vota porque ése es guapo o ése tiene cojones? ¿No les están estafando? Esta vulneración de facto de la libertad individual a partir de actitudes colectivas según la teoría debe ser penada por la ley, pero es imposible en la práctica.

Llega un momento para el desarrollo de las sociedades en que ser más rico ya no quiere decir ser más feliz; una sociedad que pase de ese umbral, una vez moderna y democrática, tiene que reorientarse y humanizarse.  La socialdemocracia no es una solución, porque sus instituciones políticas, aspirando a controlar al capital, se colocan a su mismo nivel, el global, y terminan por convertirse en meros instrumentos suyos. Lo local, la verdadera sociedad civil, debe buscar nuevas formas de protegerse de lo global y oligárquico.

2 comentarios

  1. Bona tarda,

    Tot i que estic en general d’acord amb el que comentes, tinc uns quant spunts de divergència (si no fos així, on sería la gràcia?):
    – El sistema capitalista, en sí, no és dolent. El sistema capitalista es regeix per unes lleis que, al capdavall, cerquen el màxim de benefici per al consumidor, tal i com comentes. No considero, de moment, una millor alternativa sobre la que construïr una societat decent, digna i preocupada pels equilibris socials.

    – No són només els “afortunats econòmicament” qui moldegen el país. Alguns dictaràn normes i faràn lobby, però som la resta els qui acceptem el que se’ns imposa. Quanta gent, fent servir afirmacions com “es que pel que puc aconseguir jo sol…millor no faig res” s’escuda davant quelcom que li fa pal fer? Sóc conscient que molta gent viu amb moltes dificultats i lluiten fins a defallir, però no és l’actitut general.
    – Si em permets, et posaré un exemple (un, si, sol i concret, però un) Treballo (de moment) en una empresa eminentment industrial, productora de “béns de luxe” (els no necessaris o bàsics). Fa un temps es va iniciar un ERE rotatori, és a dir, als treballadors se’ls enviava a casa uns díes o setmanes, quan tornaven uns altres marxaven, per a tenir “en ERE” sempre a un % de la plantilla. A tots se’ls va fer una oferta: ERE amb el 85% del sou o ERE amb el 100% del sou, si vas a fer formació pagada per l’empresa mentre siguis sense treballar. Imagina’t la cara d’alguns quan es va saber que només el 4% de la plantilla havía acceptat el 100% del sou i rebre formació gratuïtament. Els altres deien “per la diferència de sou, jo em quedo a casa i dormo”

    Les grans corporacions efectivament pressionen a polítics i els posen i treuen dels seus llocs, però molts de nosaltres els ho permetem, perquè preferim veure en Bisbal per la tele o veure el coi del Sálvame que lliutar pel que és important.

    Tenim el que mereixem coma societat, i si, efectivament, alguns ens sentim plenament estafats, enganyats i trepitjats. En això consistix la democràcia, voluntat de la majoría, sigui o no una majoría de seguidors del Sálvame que preferixen dormir que formar-se.


  2. Maurici,
    no crec que contradiguis la meva opinió…

    Precisament aquesta “societat de masses” és conseqüència directa del capitalisme, ja que les empreses cerquen el consumidor típic, el majoritari, a qui vendre-li el seu producte i acaben construint una societat al voltant d’aquest, que és la societat de masses. És bastant clar que als treballadors els surt molt més rendible unir-se en les seves demandes laborals i precisament aquest ‘individualisme’ d’anar a la seva els perjudica clarament. Això de preferir dormir a formar-se és conseqüència del capitalisme. Si això ja ho va dir Marx…

    Tot i així, és molt important concebre el capitalisme com una fase social essencial per a la modernització i democratització d’una societat (tot i que pel que es veu URSS i Xina es van modernitzar sense capitalisme…), però ara toca que es superi i anar un pas més enllà…

    Perquè en una societat de masses els comportaments individualistes i aborregats generen bombolles econòmiques que ens perjudiquen a tots, inclòs els responsables… Això no és vulneració de la llibertat personal?

    Estic totalment d’acord (de fet ho cito constantment) amb que hi ha una fracció de la societat conformista que accepta l’oligocràcia i “ja li està bé”, però per una banda hi ha una pressió propagandística i econòmica molt bèstia (el “there is no alternative” de la Thatcher, etc) que faciliti el conformisme…

    I sí hi ha alternatives, noves maneres de construir una nova economia més justa i democràtica, al post que et linko feia una llista molt breu.

    En tot cas, moltes gràcies pel comentari,



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