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Lo sublime

2 diciembre 2010

Después del 28-N, ya va siendo hora de dejar de lado el sectarismo estalinista que me caracteriza. Otros temas. Siempre me he preguntado qué es lo que ve Luciano Pavarotti al final de esta aria de Turandot, el Nessun Dorma. ¿Qué paisajes, qué calideoscopios de colores? Por la expresión de sus ojos, a partir del minuto 2:55 después del último vincerò, estoy seguro de que lo que hay delante suyo, lo que está mirando fijamente, es, sea lo que sea, lo sublime.

La ópera Turandot explica la historia de una cruel princesa china, de la cual el protagonista, un príncipe desconocido que viene de lejos, se enamora. Turandot, la princesa, va decapitando a los pretendientes que no saben responder los tres acertijos que propone. El príncipe los consigue resolver y la desafía a que sea ella la que averigüe su nombre. Turandot ordena que nadie duerma en Pekín hasta que se sepa su nombre. El Nessun Dorma es lo que canta el príncipe justo cuando llega el final de esta noche.

One comment

  1. “Bruno, si un día lo pudieras escribir… No por mí, entiendes, a mí qué me importa. Pero debe ser hermoso, yo siento que debe ser hermoso. Te estaba diciendo que cuando empecé a tocar de chico me di cuenta de que el tiempo cambiaba. Esto se lo conté una vez a Jim y me dijo que todo el mundo se siente lo mismo, y que cuando uno se abstrae… Dijo así, cuando uno se abstrae. Pero no, yo no me abstraigo cuando toco. Solamente que cambio de lugar. Es como en un ascensor, tú estás en el ascensor hablando con la gente, y no sientes nada raro, y entre tanto pasa el primer piso, el décimo, el veintiuno, y la ciudad se quedó ahí abajo, y tú estás terminando la frase que habías empezado al entrar, y entre las primeras palabras y las últimas hay cincuenta y dos pisos. Yo me di cuenta cuando empecé a tocar que entraba en un ascensor, pero era un ascensor de tiempo, si te lo puedo decir asi. No creas que me olvidaba de la hipoteca o de la religión. Solamente que en esos momentos la hipoteca y la religión eran como el traje que uno no tiene puesto; yo sé que el traje está en el ropero, pero a mf no vas a decirme que en ese momento ese traje existe.”

    Siempre el eterno y recurrente Cortazar.



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