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SANTIFICATION PARTY (1)

11 noviembre 2010

Cada mañana el mismo temblor y el mismo temor, el mismo despertar de los sueños que nos mantienen vivos, la angustia llevada al extremo pero es que el abismo se salta solo, imbécil, y quizá no hay nadie esperándote al otro lado.

Ahí estaba de improviso, en pleno inicio de post party salvaje, y me encuentro una caja llena de banderitas amarillas y blancas con letras negras “Benet XVI T’esperem”. Cojo dos con tal de imitar al cantante de Village People en el vídeo de In the navy. Un segundo después, un cándido niño me viene y me pregunta cándidamente si le puedo dar una. Por supuesto, faltaría más. Dos segundos más tarde, el que sería un piadoso abuelo me pregunta si tengo una para él. Claro está, viva el amor al prójimo. Justo después, me llega una chica con gafas de sol molonas y pintas de ravera contumaz:

– Pues yo vengo de una fiesta que me habían dicho que iba a ser una fiesta liberal. Pues era una orgía, tú.

Y así que estamos los dos repartiendo banderitas del Papa antes de que pasara por plaça de la Catedral en veloz papamóvil. Nos mezclamos entre la gente. Aquí están los papistas con guitarra y cantando: “el favorito de los hijos de Adán…”, si les mola el Papa pues allá ellos, cada uno tiene derecho a adorar a su Michael Jackson de turno, y más allá los gays en su queer kissing flashmob, morréandose reivindicando que el amor homosexual, si es que existen adjetivos para eso que es el amor, puede ser muchas veces mucho más profundo y auténtico que el hetero – Jesucristo también os ama a vosotros, me dicen los papistas, y yo os amo a vosotros, les respondo – abrazadme, abofeteadme, viva el cristiano  amor al prójimo, amadme – en el fondo, gays y catecúmenos, sólo sois dos grupos de personas esencialmente iguales que piden lo mismo, amor y respeto y amor again, que ahora mismo os estáis entremezclando y diluyendo y disolviendo y sois indistinguibles a mis ingenuos ojos de niño poeta, daos cuenta, joder, que todas estas cámaras de todo el mundo que nos rodean ahora mismo, al acecho de la imagen más estridente, os están enfrentando virtualmente, os hacen creer hostiles de un modo irreal, porque en definitiva toda esta mierda no es más que un gigantesco malentendido.

Y entonces soy yo quien grita, sabiendo que no hay contradicción ninguna.

– El Papa, el Papa, el Papa es cojonudo; como el Papa, no hay ninguno! (…) Vivan los maricones!

“Y las mariconas”, me añade una defensora de la igualdad de género. Todas las cámaras me enfocan, esperando, muertas de hambre, la carnaza mediática del día: en ese instante, debo decidir si me presto a salir en alguna portada de telediario con una frase fuera de tono, es decir, si decido participar en el asqueroso y antisocial circo de los mass media donde nada es auténtico ni esencial ni original ni generoso ni constructivo y, sinceramente, paso. Porque justo en ese mismo instante, cada uno es libre/responsable de decidir si seguir con el paripé aguantando la fachada de cartón piedra o bien tirarla a la basura, ser honesto y abrazar al prójimo: a mí, de corazón fuego, siempre me ha gustado más lo segundo, que la vida son dos días y además laborables.

2 comentarios

  1. BÉ, MOLTO BENE….
    SARCÀSTIC, ÀCID, AGUT, INCISIU, PRECÍS, IRÒNIC

    VOLEM MÉS

    TEMES: QUE ITÀLIA, QUE SAAAHAAARA?¿?¿


  2. La pagina de tu Blog se ha actualizado…

    [..]Articulo Indexado Correctamente en la Blogosfera de Sysmaya[..]…



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