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Exit through the gift shop: a Banksy film [street art vs capitalism?]

13 octubre 2010

Origen y Machete son películas entretenidas y de calidad y así entran en la clásica categoría de películas para ver al final de un monótono lunes después de un findesemana glorioso. Ahora bien, el documental de Banksy es otra cosa, mariposa. Es puro arte.

Si lo he entendido bien, trata de un tipo franchute que se enamora del arte callejero y, como lo graba todo en todo momento (!), decide hacer un documental (aparecen Shepard Fairey Obey, el del famoso retrato de Obama, y Invader, el de los mosaicos de los Space Invaders) para al final intentar encontrar a Banksy. Un poco complicado, dado que nadie conoce a Banksy, no tiene móvil y no hay ninguna fotografía suya colgada en el Interné, así que ya hacer un documental sobre él pasa a otro nivel de dificultad. En todo caso, y para evitar cualquier spoiler, es divertidísimo terminar viendo Exit through the gift shop, un documental de Banksy sobre un tipo que decide hacer un documental sobre Banksy. Importantísimo ir a verla… ¡ahora mismo!

Mejor no sigo hablando que explicaré algo del filme. Pero lo que me interesaría comentar es la condición efímera del arte callejero, que es quizá su característica más esencial y lo que lo diferencia del arte de los museos (sic, según Banksy: aparentemente Michelangelo, Van Gogh o Modigliani sabían que le colgarían sus cuadros en museos y hacían arte destinados a ellos). En todo caso, junto con su brevedad, el arte callejero se caracteriza por ser irreverente, rebelde, cínico y reírse de todos. Paradójicamente, creo. Porque resulta que precisamente lo efímero es algo ligado a nuestro tiempo postmoderno, con su turbocapitalismo a corto plazo, con su hiperconsumo del usar y tirar. El arte callejero sería así la más capitalista de todas las artes y su sarcasmo escéptico, una broma de mal gusto como mucho o el acto de propaganda definitivo: la antipublicidad. Banksy riéndose de sí mismo sin saberlo; un comportamiento idéntico, de hecho, al del arquitecto postmoderno Koolhaas, con sus edificios de broma.

No es que sea partidario de buscarle tres pies al gato, pero de lo que sí soy es de buscar un pensamiento que funcione a largo plazo, que por un lado no suponga, obviamente, un secuestro de nuestro presente por parte del futuro immediato, es decir, que nos permita un feliz carpediem, pero también que sea sostenible, sensato y regenerador.

Algunos stencils molones de Banksy:

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