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29-S: ¡viva el espíritu emprendedor!

30 septiembre 2010

Ayer hubo huelga; con dos partes enfrentadas, por lo que se ve, unos que quieren abaratar el despido (argumentando que con estos costes potenciales no hay quien contrate) y otros que quieren blindarlo (asegurando de que es requisito esencial para combatir la precariedad). Pero es que, al final, se habla de leyes que regulan y no del contenido auténtico, del mercado: al fin y al cabo, es un problema del mercado laboral español, basado en ladrillo y turista y por lo tanto incapaz de producir empleo de calidad para absorber generaciones talentosas y bien formadas. No es que sobren universitarios, es que faltan puestos de trabajo calificados. Es un problema además de falta de mentalidad emprendedora; mientras que en los EUA se exigen de media entre dos y cinco fracasos empresariales (menos de dos indica poca experiencia y más de cinco que no es lo tuyo), aquí con uno olvídate ya de emprender otra vez.

¿A qué trabajador le importaría blindar su despido si le es fácil encontrar otro trabajo de condiciones parecidas? Es un problema de tener un mercado demasiado estático, estancado en immovilismos entre empresarios explotadores y asalariados vagos, que desprecia al autónomo y a las pymes y sólo beneficia al gran capital para que siga explotando un trabajador cada vez más desprotegido. Es un problema de que falta promover el espíritu emprendedor, tan exótico en nuestra sociedad católica, y no legislar reformas laborales que los mismos ex ministros de Trabajo reconocen que no sirven para nada.

En el fondo, existe un anacronismo perverso que coloca a la socialdemocracia como partidaria del blindaje del despido, cosa que no encaja con sus valores originales. Se entiende en el contexto del siglo XIX, cuando el proletario se encontraba totalmente desprotegido delante los excesos del propietario y se trataba de cubrir eso. Se entiende en este sentido la existencia de los sindicatos de clase, que ahora más bien parte del problema que de la solución. Pero si se piensa bien, los valores del trabajador asalariado no encajan en ningún aspecto en la mentalidad liberadora y social de los pensadores socialistas del siglo XIX y, si me apretáis, de la misma Ilustración. En cambio, parece que ellos tuvieran en mente figuras como el emprendedor, que le da un valor social a su trabajo, o al cooperativista, que al asalariado que después de trabajar nueve a cinco se va al sofá de casa a mirar la tele. Una vez roto el perverso mecanismo que enfrentaba burgueses y obreros, toca construir una sociedad donde los trabajadores sean, mayoritariamente, gente emprendedora y trabajadores de cooperativas.

One comment

  1. Eps!

    Ben dit això. Tot i que el sist. econòmic espanyol té 2 problemes adicionals:

    25 % del PIB en economia submergida!
    Gran bossa d’atur amb escassa formació procedent del sector totxo/turístic que no permet una ràpida reconversió.
    Irresponsabiltat empresarial total (explotació) i poca productivitat a tots els nivells (això té molt a veure amb l’emprenedorisme).
    FInalment, també hi ha poca tradició democràtica que es tradueix en nul·la o quasi nul·la combativitat i consciència política de la població.



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