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La cleptocracia (2): contra el Estado zombie hacia el abismo

4 mayo 2010

Portada, rechazada, de Chris Ware para Fortune. Noten los 'sutiles' detalles

El malvado ente que “nos ataca” son un montón de gente que tiene algo de dinero ahorrado, que están buscando donde invertirlo y que no se creen una palabra de los que cuentan las autoridades económicas españolas. Y no les culpo, claro.

Desde luego quedan mucho más bonitas las metáforas bélicas y la fanfarria marxista (llevo toda la vida oyendo hablar del colapso del capitalismo, pero lo único que he visto colapsar han sido los países comunistas), pero la realidad es mucho más prosaica: es lógica pura pensar que casi cualquier país de Europa va a tenerlo más fácil para devolver la inversión que España. Por lo tanto la calificación de la deuda de España es más baja. Punto.
Claro que la lógica y el comunismo son incompatibles.

Comentario en el blog de Isaac Rosa

En Wall Street, toda esa dialéctica que defiende a la cleptocracia y ataca a Grecia tiene una gran consistencia lógica. Constituye una narración de densa conceptualidad, con sus propias justificaciones internas, para que el poderoso tenga legitimidad a los ojos del pueblo y pueda seguir siendo su parásito, si se me permite la parábola biologista y al margen de juicios subjetivos. Esta ficción narrativa, por tanto, justifica una determinada estructura social a los ojos de sus integrantes.

El problema es que toda esta retórica sirve para justificar la existencia de un mercado financiero que en el mejor de los casos no aporta nada al bien público, ya que no sólo no paga ningún tipo de impuestos, sino que además viola flagrantemente el principio redistributivo de riqueza del Estado social. En el peor de los casos, desencadena crisis globales que se ceban en los más vulnerables. En la ficción narrativa que es Wall Street, Grecia es un país enormemente endeudado que tiene que llevar a cabo un duro programa de ajuste presupuestario para reequilibrar sus cuentas. En nuestra ficción narrativa (porque también lo es), las riquezas se privatizan y las pérdidas, se socializan: los trabajadores tienen que pagar no sólo a los responsables de la mala gestión económica de sus sociedades (en el caso de Grecia y España, una economía poco diversificada, muy sumergida y basada en sectores poco robustos) sino también a los financieros que jugaron con fuego y nos quemaron a nosotros: un juego de apuestas (sí, como las de deportes, igual) totalmente virtual (exacto, como si fuera el betandwin) sin beneficio público. Así que, usted perdone, si no aporta nada al beneficio público, hasta un camello de marihuana trabaja más que usted. Ahora bien, en la ficción narrativa de Wall Street, el casino sigue siendo totalmente legal. Pero para el sentido común ciudadano, ir contra el beneficio público como hacen los financieros es el abuso de poder, es decir, sin duda, el peor de todos los delitos y por lo tanto algo merecedor de décadas en la cárcel.

¿Pero qué nos esperábamos? Los trabajadores siempre tienen que pagar los excesos de los gobernantes. A menos que… Bueno, el Estado-nación tiene dos fases bien diferenciadas: primero, el Estado policial, que defendía los intereses de la burguesía industrial, y que a partir de la IIGM fue convertido en el Estado social, gracias a la lucha socialista de los trabajadores. Una vez el Estado es democratizado, la oligarquía abandona la economía productiva para pasar a la virtual, la financiera y poder seguir ostentando poder. En esta situación, el Estado, ahora estancado políticamente, puede seguir  defendiendo sus intereses colocando a aliados como jefes de pretendidos organismos reguladores financieros (que participan en su ficción narrativa), pero es enormemente molesto ya que sigue conservando unos atributos sociales que convienen ser desmantelados, aunque de algún modo mantenga una ilusión de un sistema social democrático: pero es que qué poder tiene el presidente de una nación de cincuenta millones de ciudadanos? Como se ha visto, muy poco.

Así, asistimos al colapso del Estado-nación: la oligarquía que quiere desmantelarlo a toda costa y el pueblo, creyéndose su ficción narrativa, afirma ingenuo que “ya no cree en la política”, ¡cuando de hecho es su único mecanismo de defensa a los abusos del poder! y, aletargado en el hiperconsumo, observa pasivamente la desintegración histórica de una estructura de poder de trece siglos.

Pero no vamos a ser conservadores y defender a un zombie. El problema es que hoy mismo, para evitar el colapso de la civilización occidental, se tienen que acometer reformas urgentes a la gestión global de recursos energéticos y a la economía productiva, reformas por las que los gobernantes (Wall Street, City de Londres) no están por la labor en sus cálculos de algo ficticio e irreal, como si fueran los Moai de la Isla de Pascua y la tierra desertificándose.

Así, es urgente prescindir de la ficción narrativa que justifica una estructura social fría e inerte y a una oligarquía que sistemáticamente abusa del poder: esto mismo constituye el primer acto revolucionario. La diferencia esencial entre la Revolución Francesa y el colapso de Roma es que en el primer caso un determinado sector social se coordinó para movilizarse a favor de una nueva estructura social que reemplazara a la vieja: ahora es nuestro turno, para edificar una nueva economía más local, social y democrática.

En este contexto, además, no deja de ser ridícula la ideología del nacionalismo, que se articula como discurso legitimador de un Estado-nación que ahora es zombie. Igualmente, no deja de ser ridículo el discurso “es que ya no hay diferencias entre izquierdas y derechas”, cuando como se ve, la derecha es el discurso del colapso, del trabajo fácil y fantasma y cleptócrata, mientras que la izquierda plantea la lucha contra el abuso de poder y por lo tanto por un sistema social más justo y eficiente. Es hora de ponerse las pilas, camaradas.

8 comentarios

  1. Estic parcialment d’acord en el problema (a l’estil Proudhon), però no en que sigui la causa, que em sembla molt més propera de Tocqueville.

    La política existeix i ha d’existir, hi estem condemnats però és una aberració que la igualtat de dret sigui vista com igualtat material i que valorem l’estat de dret segons els beneficis, els dirigents actuals son jutjats segons la seva eficàcia econòmica.

    En la mateixa línia, alimentar un sistema de partits amb sous inflats i estructures acomodades que sols busquen el suport de la majoria per aferrar-se al poder crea la tirania de l’opinió pública.

    Per tant, al meu entendre el que cal és governar, apropant el poder al ciutadà, i això crec que sols serà possible quan els electes cobrin el salari mínim interprofessional i per tant les persones immerses en política tinguin una clara vocació política i no el manteniment d’un estatus.

    El parlament té sentit quan exerceix d’Agora, el govern te sentit quan busca solucions per a l’equitat i la oposició quan corregeix i analitza aquestes, i aquesta tasca no s’està duent a terme.

    Tenim les institucions, tenim un munt de personal cobrant sous públics i no s’està duent a terme la tasca que correspon.

    Veure com a culpable el mercat financer (que també ho és) deixa impunes els nostres representants que no estan exercint com a tals.


  2. “el pueblo, creyéndose su ficción narrativa, afirma ingenuo que “ya no cree en la política”, ¡cuando de hecho es su único mecanismo de defensa a los abusos del poder!”

    Eso.

    “ahora es nuestro turno, para edificar una nueva economía más local, social y democrática.”

    Y eso.

    Per mi ara l’Estat-nació és un zombi, una estructura política estancada com ho va ser en el seu moment l’Estat absolutista, l’imperi tsarista o la República romana, i s’ha de tirar a la basura, cal avançar en noves fórmules polítiques. Un dels punts més rellevants és adonar-se del poc poder real que tenen els representants electes per a gestionar l’economia per al bé públic i el següent punt és, lògicament, adonar-se del poder potencial que té una comunitat social mobilitzada, que és l’únic que pot fer-hi algo ara.


  3. Estooo… prometo que me he leído el ladrillo… y aún así no entiendo muy bien que parte me he perdido “camarada?”
    Tu eres de los que piensa que la bolsa no tiene utilidad… y que la crisis es algo (un ente amorfo) que han provocado los malosos de TBO que cenan langosta y lo riegan todo en Moët no?
    Esto, si Ud. me confiesa que tiene entre 5 y 10 añitos, lo considero asumible, tranquilo que se le pasará con el tiempo… ahora bien, si es fruto de una diarrea mental provocada por la visión prolongada del color rojo, actue! no vaya a ser que se convierta en un Zapabobo y quiera presidirnos… piense que el resto de la humanidad no nos lo merecemos. Sabemos que se merecía ser el delegado de clase y no le dejaron, pero por favor, no se empeñe en demostrarnos cuan errados estaban sus compañeros de clase.

    ” Los trabajadores siempre tienen que pagar los excesos de los gobernantes”

    Ciertamente ha descubierto Ud. el tubérculo. Pero no olvide que son los trabajadores los que eligen sus gobiernos, los apoyan aunque lo hagan fatal (porque el rojo es lo que tiene, enamora al desprevenido) y luego se quejan de que les han subido la hipoteca…
    Pues Srs…. no haber pedido la hipoteca si no la podían pagar… que yo no tengo la culpa de que no sepan sumar.
    Ah si! olvidaba que donde Ud. vive los bancos obligaban a los incautos colorados a firmar hipotecas de 40 años a 1000 eurazos (con sueldos de 900)
    También olvidaba que en su pueblo el alcalde, elegido por Uds. mismos, no hizo nada para evitar la corrupción urbanística… Eso también será culpa de los empresarios del Champán (que poco solidarios, si al menos fuera cava…)

    No creo que sea necesario seguir… ya crecerá estimado colorado, y algún día se dará cuenta de que destiñe por todas partes.

    PS: Y ahora va y lo censura, que de eso los camaradas saben un montón…


  4. Por favor, oscar, por qué tendría que censurarlo. Aunque me ha estereotipado de un modo quizá insultante, como lo ha hecho sólo por la combinación de mis palabras y sus prejuicios voy a intentar corregir ambos.

    Primero: la crisis sí es algo amorfo, ya que es algo que responde a una compleja dinámica colectiva y social y que muchos haciendo un poquito equivale ya a algo considerable, vaya, la ley de los grandes números. Obviamente todos tenemos una responsabilidad ahí, pero algunos más que otros.

    Segundo: esta mayor responsabilidad viene porque hay gente (los malosos del TBO que dice usted supongo) que tienen más poder que yo de cambiar de algún modo el tejido productivo, diversificarlo y hacerlo más robusto desde un punto de vista energético. Como élites políticas y económicas, tienen la responsabilidad pública de coordinar el trabajo colectivo de la sociedad y esto es algo que han hecho claramente mal. Si no hacen bien su trabajo, como argumento en el post, tienen que ser reemplazadas por gente que sí pueda. Es más, su situación privilegiada los puede llevar a abusar de su poder, como también han hecho y esto merece ser castigado en el momento en que su responsabilidad social es mayor que la de un trabajador y causa desgracia a mucha más gente.

    Tercero: obviamente de acuerdo con el tema de las hipotecas y los gobernantes incompetentes y la responsabilidad de los trabajadores, pero es que qué quiere que le diga? Yo no me hipotequé ni voté a malos gestores, no participé en la histeria que ud comenta, tampoco me gusta ver a Belén Esteban por la tele…, y en cambio sufro sus consecuencias. Por eso exijo cambios en la estructura social y económica que sean beneficiosos para todos y para llevarlos a cabo se necesita gente que los coordine mejor que las actuales élites financieras y políticas.

    Cuarto: lo que es útil es aquello que beneficia más a un mayor número de gente por un mayor periodo de tiempo. Según esta definición (nada marxista sino del liberal Stuart Mill), la Bolsa no es útil, porque no revierte su producción en la sociedad.

    Saludos y gracias por el comentario,


    • A ver, Parvulescu, vayamos por partes.
      Si lo que se quiere hacer es política, perfecto, sigamos por este camino que tan buenos resultados nos proporciona. No hay nada mejor que la ideología para tapar la realidad.
      A mi que sea Ud. izquierdoso, realmente, me da absolutamete igual, casi tanto como si se confesara seguidor de Papa Pitufo y las gaviotas felices.
      Pero justificar la avaricia, la codicia y la estupidez en nombre de las ideologías es justo lo que nos lleva a ser un país bananero.
      Ese rollo “social demócrata” apesta, y sabe por que apesta? porque se parte de una idea que es imposible no compartir (quien no está de acuerdo en cuidar y ayudar al mas necesitado?) para pervertirla y convertirla en un nido de votos.
      Votos que permiten que un memo lleve a un país con futuro a la ruina en tan solo unos pocos años. Mientras, eso si, sus amiguitos se ponen las botas.

      Ahora, si en vez de hablar de lo fantástico que es ser socialdemócrata y la pana en invierno queremos hablar de problemas y soluciones… hay que quitarse la chaqueta, dejarla en el perchero y empezar a mirar hacia adentro y no hacia afuera.

      Si quiere le rebato punto por punto su artículo, verá que yo también soy capaz de citar a “grandes personalidades” y retorcer cualquier argumento… y así nos pasamos unos minutillos la mar de entretenidos diciéndole al mundo “es que somos los mejores”… pero va a ser que no.

      Si le contesté al artículo es porque me pareció simplista, y lo que es peor, simplificado aposta, para que case con lo que uno quiere decir… y mire, si lo hace un tonto, siente uno compasión, si lo hace alguien inteligente es ofensivo.

      Lo que dice de la bolsa por ejemplo es una “boutade”. La bolsa es un gran sistema de capitalización y otras muchas cosas… a la que se le está dando un mal uso/abuso, y el abuso es lo que nos lleva a tener un problema con la bolsa.

      Lo que diferencia a un país de otro es la manera de afrontar los problemas, y en España no se sabe, quiere, o puede porque hay demasiada ideología mezclada con intereses bastardos. Si los que desde casa opinamos, caemos en el mismo juego, lo único que hacemos es engordar a los políticos.

      Si se fija, el fondo es muy similar, la diferencia es que yo abogo porque el primer paso sea reconocer que estamos TODOS pringados antes de empezar a buscar soluciones. Sabe por que? porque creo que solo así, sin la carga de los colores, se podrá luego aplicar las medidas que de verdad son necesarias, útiles y eficaces… si no empezaremos con el juego de “yo me trago este sapo a cambio del tuyo…”

      PS:Atacar al capitalismo como padre de todo mal es casi tan estúpido como atacar al socialismo por el mismo motivo.


      • A ver, oscar. Primero de todo gracias por el comentario.

        Ahora bien, parece existir una ley fáctica que casi siempre se cumple: demasiadas veces se peca de lo que precisamente se critica. Usted a mí me critica por escribir textos demasiado ideologizados, pero sin embargo no soy socialdemócrata ni creo que “el capitalismo es el padre de todo mal”, cosas que nunca he dicho (y contradictorias por cierto), y que me otorga como discurso porque en su cabeza respondo a un determinado estereotipo izquierdista. Como Ud quiera. Nunca he dicho tampoco que los culpables de la crisis sean exclusivamente bancos y políticos. Lo que pasa es que Ud se leyó precisamente el texto en el que los acuso de irresponsables. Quizá por esto le pareció simplista, pero es que prefiero escribir los ladrillos por capítulos y no textos larguísimos y se tiene que simplificar forzosamente. Ahora bien, dé un paseo por el blog y verá que siempre apelo a la responsabilidad colectiva para cambiar las cosas para mejor.

        Pero es absurdo considerar que todos somos igual de responsables de la crisis y de un sistema económico que no gestiona bien los recursos naturales ni humanos. Hay gente más culpable, porque tiene más poder y abusó de él y a mí esto me jode, sobre todo porque pertenezco a un sector social que ni se hipotecó ni votó a incompetentes y que al final se tiene que comer el marrón de la irresponsabilidad de otros. Y culpo a quién de un modo u otro se ha arrogado la capacidad de coordinar las diversas acciones colectivas, sean empresas o parlamentos, porque obviamente no hicieron bien su trabajo.

        El descenso imminente en la producción de petróleo obligará a cambiar las estructuras económicas de modo dramático, algo que las élites, coordinadoras de esta sociedad, no hacen en dejación de su responsabilidad pública, ya que están entretenidas en vivir la ficción social que ellas mismas han creado, y así precipitándonos a todos al colapso social.

        Si Ud se refiere a que mi ideologización consiste en señalar que la Bolsa es parte de una ficción social que provoca ineficiencia en la gestión de los recursos naturales, le respondo que no sólo eso, sino todo es una ficción social. Simplemente somos animales con normas creadas de conducta. Estas normas creadas de conducta son resultado de determinadas estructuras sociales, que van cambiando por acción colectiva (por los trabajadores) y coordinada (por las élites).

        De todas maneras, si las élites no se responsabilizan, como claramente está pasando, lo que toca es arrogarse la capacidad nosotros mismos y empezar a construir una sociedad mejor sin ellos.

        Si Ud quiere que diga que TODOS somos culpables de la crisis, que no es cierto, (por ej, yo no participé de ninguna forma en el boom immobiliario, detesto profundamente el enriquecimiento barato y fácil a costa del turismo y mi profesión es la producción de conocimiento científico), me está pidiendo un juicio moral: claro, la crisis fue culpa de la mayoría. Aunque sin ir más lejos La Página Definitiva ya señalaba los graves problemas del modelo español de crecimiento mucho antes que 2008 y no entiendo por qué tienen que ser culpados igualmente. En todo caso, de lo que hablo yo es de problemas en la estructura social y económica, no de moral, y por eso mientras Ud habla de moral pues yo lo hago de política. No sé qué es lo más ideologizado la verdad.

        Saludos,


  5. En varias cosas tiene toda la razón. Me había guiado por un solo artículo y alguna respuesta suya en LPD. Error mío, ahora que voy leyendo otras cosas.
    Como ya le indicaba no partimos de una base muy diferente, aunque en los matices podamos estar en posturas opuestas.
    Siempre he sido de los que piensa (igual es un error) que la pistola no es la culpable del disparo, sino la persona queempuña el arma. Precisamente, por eso, defiendo que las instituciones en si mismas no son las culpables de donde hemos llegado, sino el abuso y especulación entorno a esas herramientas.
    El ejemplo era la bolsa, pero es cierto que hablar en el plano moral de algo así, a día de hoy es poco pragmático… la moral es lo primero que sale por la ventana cuando un político entra en una habitación.
    Si no fuera así no estaríamos donde estamos.
    Nunca he creído en izq. ni derechas, quizás porque entiendo hya que aprovechar lo bueno de cada una y combinarlo (vale, ahora me llamará iluso y con razón) y por eso no me gustan los discursos políticos, porque se basan normalmente en defender posturas indefendibles retorciendo argumentos (no he dicho siempre, sino normalmente)
    y desde luego, a mi también me JODE (y es la expresión perfecta que me va a salir mas cara a mi la crisis que a Zapatero y su equipo de desgobierno, cuando igual que explica Ud. yo no tengo nada que ver, he pringado como un cretino, he dado trabajo a 5 personas durante un montón de tiempo y mientras ellos llevan un Audi yo no tengo ni para un Panda.
    Y SUS errores han sido los que han hecho que cierre el chiringuito y piense seriamente en mudarme…
    Y cuando pedimos reformas para no hundirnos en la miseria y perder lo poquísimo que hemos juntado… te sale alguien que dice que un empresario=ladrón… pues oiga, no!. En todo caso un emprendedor= gilipollas… eso se acerca mas a la realidad.


  6. Celebro de que encontremos puntos en común. Reconozco que mi comentario en LPD y el artículo podían dar una imagen equivocada de cómo pienso.

    “Siempre he sido de los que piensa (igual es un error) que la pistola no es la culpable del disparo, sino la persona queempuña el arma.”

    La verdad es que aquí está la diferencia fundamental entre izquierdas y derechas, desde mi punto de vista: la izquierda considera que el problema está en la estructura, que pone la pistola en la mano de la persona, mientras que la derecha piensa que el problema está en la misma persona, que es quién ha disparado. Son dos caras de la misma moneda y no reconocer el otro punto de vista es infantilizador (en el caso de la izquierda, porque supone a las personas como idiotas predeterminados por las estructuras) o immovilista (en el caso de la derecha, porque termina por rechazar cambios necesarios en las estructuras).
    Como veo que afirmar “la culpa es de la gente” es un tema más moral que útil, aunque pueda ser cierto, lo que me interesa es cambiar las estructuras para que no se repita esta “histeria colectiva”, para llamarla de algún modo.

    Como Ud señalaba, en España (y en Italia y Grecia y Portugal, por eso estamos igual) hay un grave problema de mentalidad pública, basado en una mezcla de holgazanería, corrupción, picaresca, inercia y tribalismo. Sin ir más lejos, El País comentaba que en EEUU se da crédito habitualmente al emprendedor que acumula entre dos y cinco fracasos (si tiene menos de dos le falta experiencia, si tiene más de cinco es que no es su cosa), a diferencia de España, donde un solo fracaso condena al emprendedor. Ésta es la enésima expresión de esta mentalidad acomodaticia tan española que frena reformas políticas y económicas necesarias.

    ¿Pero cómo se cambia esta mentalidad? Pues cambiando las estructuras dentro de las que se mueven las personas. ¿Pero cómo se pueden cambiar las estructuras? Pues por la movilización coordinada de las personas. Al fin y al cabo, es una cuestión de retroalimentación, una discusión de si el huevo o la gallina cuando de hecho se afectan mutuamente.
    Al final, como veo que termino hablando de cuestiones como ésa, es decir, el clásico problema marxista de si son las relaciones económicas (la estructura) las que determinan la ideología (la superestructura; entendida como mentalidad) o al revés, pues acabo el artículo con un ‘camaradas’ en plan referencial. Simplemente por eso.

    Además, también considero que este punto infantilizador que tiene la izquierda actual es algo totalmente a erradicar. De hecho, la izquierda ‘histórica’ (s XIX) aboga por un trabajo liberador y emancipatorio, mucho más al estilo actual del emprendedor o del cooperativista que del asalariado conformista que como Ud indica se compra un Audi a la primera de cambio y sin ningún tipo de pensamiento a largo plazo.

    Saludos y muchas gracias por los comentarios,



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