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Hugo Chávez y Ossama bin Laden, la misma cara de la misma moneda

14 abril 2010

Es un hijo de puta, sí, pero es que además, es el que está en contra de nuestros hijos de puta.
Henry Kissinger

La verdad es que Kissinger tenía razón… Hugo Chávez es un hijo de puta… pero diferente. Se tiene que entender al general golpista como el resultado lógico del descontento popular a causa de una era (la era neocolonial) de enorme concentración del poder en una élite corrupta, aliada de las democracias occidentales a la hora de explotar los recursos naturales de Venezuela. No deja de ser irónico que nuestras sociedades tengan que apoyarse en plutocracias y dictaduras para poder mantener el Estado de bienestar que nosotros tanto valoramos… y además sin tener en cuenta para nada la legítima soberanía popular en los países ocupados. Pero no vamos a caer en el discurso facilón antiamericano.

La verdad es que las sociedades de estos países se encuentran habitualmente enormemente divididas en dos clases y por lo tanto se pueden considerar Estados marxistas, oséase, una clase opresora -la oligarquía- que se sirve de la fuerza del Estado para defender sus intereses y una clase oprimida -con un 52 % de la población bajo la línea de la pobreza y el puesto 68 en índice de educación. En Venezuela, por ejemplo, hasta la llegada de Chávez al poder se mantenía un falso bipartidismo entre AD y COPEI, dos partidos políticos que representaban los intereses de la misma oligarquía, en detrimento de la mayoría de la población, que terminó decántandose por un candidato del pueblo con un discurso político de marcado carácter popular y antioligárquico pero también simplista y demagógico.

Para ser una dictadura, Venezuela es bastante heterodoxa. La oposición ha hecho campaña en la calle por el ‘no’. Ha sido silenciada en la televisión pública, pero ha encontrado el apoyo de la mayoría de la prensa. Sus mítines no han sido interrumpidos por la Policía. El resultado –ajustadísimo y por tanto fácilmente manipulable– le ha dado la victoria por una diferencia inferior a los 190.000 votos sobre nueve millones de votos emitidos. El presidente ha tardado sólo unos minutos en reconocer la derrota, ha felicitado a los vencedores y ha apelado a la reconciliación.

Íñigo Sáenz de Ugarte, Un titular de chiste

Desde entonces, Hugo Chávez ha ganado sucesivas elecciones, tanto presidenciales como referéndums de distinto tipo, avaladas por observadores internacionales. Igualmente, ha empezado a destinar parte de la riqueza del país a programas sociales para aligerar la pobreza de la mayoría de la población, que no se ha dudado de etiquetar como un gesto populista, como si fuera algo malo. Desde el inicio, el antichavismo, nada dispuesto a perder sus privilegios oligárquicos, ha recurrido a la calumnia continuada en la primera cadena de televisión del país, Globovisión, en la línea española de Jiménez Losantos, o a un golpe de Estado amparado por Bush y Aznar.

Ahora bien, el modo de hacer política del gobierno de Chávez es extremadamente berlusconiano. Según la prestigiosa Human Rights Watch, la discriminación política y instituciones debilitadas definen a su presidencia, que se ha dedicado a degradar las garantías democráticas y la democracia venezolana en general, tirando a la basura la oportunidad de regeneración política que fue el acceso de Chávez al poder y la redacción de una nueva Constitución. Discriminación política, falta de respeto del principio de separación de poderes, continua violación de la libertad de expresión y asociación y una actitud a la Bush “si no estás conmigo estás contra mí” han definido el chavismo político, que justifica estos atropellos como legítima defensa contra la élite que gobierna el país.

Ossama en el mundo árabe, Chávez en Venezuela y Puigcercós en Catalunya

La verdad es que la confrontación social que se vive en Venezuela, más que un problema político, es un problema económico, debido a la enorme brecha social que separa a estos dos grupos sociales, con sus respectivos candidatos políticos totalmente enemistados. De ese modo, la clase social chavista, mayoritariamente pobre y poco educada, no considera la vulneración de los derechos humanos y las garantías democráticas como un precio excesivo a pagar en su lucha política y esto se convierte en un grave problema de legitimidad a un movimiento popular y de corte soberanista. Lo que hace falta en Venezuela, como en tantos otros países, es el anivelamiento de la desigualdad económica y la emergencia de una clase media alejada tanto del interés en mantener un oligopolio explotador como de los simplismos demagógicos. En ese sentido, dos de las medidas más interesantes son los programas de microcréditos y de renta básica, que se caracterizan por incentivar el espíritu emprendedor y el ascenso social, más que el acomodamiento con el Estado como almohada. Estos programas deberían ser costeados íntegramente por la oligarquía.

Habrá una reflexión de ambas partes: el Gobierno tendrá que admitir que existe una oposición democrática, que le ganó en buena lid, y estimularla para que siga recorriendo ese camino en las próximas elecciones a gobernadores y alcaldes. Y esa oposición triunfante no debe engolisanarse con esa victoria (no aumentó su votación de hace apenas un año), y debe reafirmar su vocación y conductas democráticas, y echar por la borda a quienes buscan atajos para llegar al poder. También en los medios deben ocurrir cambios de conducta. Creo que se reafirma la democracia venezolana tan negada fuera del país.

Eleazar Díaz Rangel, Abstención en las filas de Chávez

En otro continente, la misma situación en el mundo árabe, donde en la actualidad Occidente es el aliado de régimenes de dudoso prestigio, como el wahabita de Arabia Saudí (una de las corrientes más extremistas del Islam), el genocida de Israel, la Autoridad Nacional Palestina de Abbas o las dictaduras de Mubarak o Musharraf. Mientras que en Sudamérica emergen o han emergido líderes en la órbita del bolivarianismo (Evo, Ollanta Humala, López Obrador), la ideología de carácter popular, transnacional e intersolidario donde se ha refugiado el descontento popular árabe ha sido, precisamente, el islamismo (que procede de una religión con un marcado acento político). Así, tanto Chávez como Al Qaeda constituyen movimientos populares que pretenden afirmar la soberanía nacional en detrimento de una élite corrupta y aliada de las democracias occidentales, normalmente con métodos de lucha un poco demasiado ortodoxos, sea el 11-M, el 11-S o lo que comentaba HRW. Ahora bien, el dilema es claro: ¿vamos a patrocinar los valores democráticos a costa de nuestro Estado de bienestar o más bien seguimos manteniendo naciones enteras subyugadas?


5 comentarios

  1. Molt interessant anàlisi! Estic d’acord amb quasi la totalitat del teu lúcid text. Ara bé, lo de Puigcercós no em quadra. :=)

    una abraçada!


  2. Guai! Bé, simplement per referir-me a que també s’ubica en una ideologia sobiranista i donar una mica la murga…


  3. No m’agrada el Chavísme encara que he de reconèixer que personalment si Chavez, però no hi ha una altra formula per sobreviure a centre-amèrica sense ser devorat per les oligarquies, potser Galeano m’ha marcat massa…

    No es possible una transició cap a una democràcia real, pel fet que com tu dius no hi ha una classe mitjana formada amb sentit d’estat i respecte per a les minories i la diversitat étnica. Això porta molts anys de treball, per tant malgrat vigilar de prop que es respecti la dignitat humana no podem venir amb el somriure hipòcrita de la democràcia, no podem tornar a fer-ho una altra vegada, i menys quan durant tants anys empreses del nostre país seguien passejant-se amb total impunitat i oferint propines com si el món els pertanyés

    No veig comparable els moviments populistes a sudamèrica amb les petrocràcies islamistes, de fet és un insult.

    Uri


  4. a veure, el què dic és que Chávez i Evo són a les plutocràcies sudamericanes el que Ossama Bin Laden a les petrocràcies islàmiques que tu comentes.

    El moviment populista és Al Qaeda, òbviament no l’oligarquia saudita, per exemple


  5. Això és una cosa molt diferent ;)

    M’agrada la doble vessant que has donat, per una banda la crítica a les potències occidentals per fer ús de les oligarquies explotadores i per l’altra de la falta de voluntat democràtica de Chavez. es dificl trobar l’equilibri, però tanmateix és necessari si no ens volem trobar donant suport a segons què



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