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A nuestra manera, o carretera

3 enero 2010

Y es que el tiempo corre y en esta época de relativismo cultural y arrastrarse miserablemente por el suelo, ensuciándose sin posibilidad de poner la ropa en la lavadora (tal como sale los anuncios), lo que falta son ideas transversales, que saquen de la boca los discursos repetidamente repetitivos tanto del Papa de Roma como de Ignacio Ramonet, discursos que se aferran en tópicos gastados en falta de ideas que se proyecten históricamente. No sólo la izquierda está desorientada aquí, pero es que esta tiene el rol social de tensar la cuerda de la Historia y esto se nota. Toca matar la post-modernidad, este duelo demasiado largo para los sueños de la Ilustración. Es más: el modelo económico de hoy en día, exponencialmente desbocado, está hundiendo el mundo y nosotros con él. Por ello, es legítimo que la izquierda recupere esa superioridad moral que a tantos entusiasma, porque es que se ha llegado un momento en que a nuestra manera, o carretera.

El-Sueno-de-la-razon-produce-monstruos-(The-sleep-of-reason-brings-forth-monsters)

En la enésima licencia retórica que se me concede, afirmaré alegremente que sí, ciertamente, existe un Zeitgeist, un subconsciente colectivo cultural que crece, se mueve pendularmente y se retuerce a lo largo del tiempo. Particularmente, lo que me interesa aquí es el siglo diecinueve, el tiempo del atomismo científico y el liberalismo político. Los dos están esencialmente entrelazados en su nivel más subyacente: de hecho, el liberalismo también es atomista y sus partículas son los citoyens de la Revolución. El positivismo, victorioso, pero la problemática es que la sociedad no es un gas de partículas indistinguibles, sino una heterogénea amalgama de niveles sociales interdependientes, efectivamente auto-organizados y rellena de comportamientos emergentes: la sociedad es un sistema complejo.

Precisamente, en la ausencia de la idea de comunidad, simplificada por el paradigma liberal en una etérea y poco definible nación, ha aparecido su sustituta, la famosa masa. E históricamente la ideología que ha planteado la superación de este paradigma social tan miserablemente reduccionista es (sí, lo habéis adivinado) el socialismo, utópico o marxista. Kant y la máxima liberal, la libertad de uno acaba donde empieza la de los demás: ¡qué concepción de la libertad!, Que choca y se enfrenta con los que son familiares, colegas o amantes, que parece ver como enemigos de esta libertad que al final es inexistente. No. El socialismo, desde Bakunin hasta Fourier, contrapone la libertad efectivamente real, aquella que termina donde también termina la de los demás, un valor que va intrínsecamente ligado a la comunidad (yo no soy libre si tú no lo eres). La superación de la noción liberal de libertad, castrada de nacimiento, fue truncada a su vez por intereses de poder y miedos al futuro. Pero, cosas de la Historia, la libertad socialista, demasiado olvidada, es inevitable y ahora, además, urgente.

Ahora, con estos prismáticos, practiquemos la ornitología de la sociedad y viviseccionémosla, punto por punto. Ya iremos desgranando el ovillo en próximos posts.

La red política La sociedad no es una colección de partículas indistinguibles, sino una realidad caleidoscópica y multicolor, llena de niveles interdependientes-de grupos sociales de distinto calibre-y por tanto, de carácter esencialmente … telescópico. Por tanto, es totalmente obsoleta la idea de una sociedad eminentemente jerárquica con una pirámide de poder que lo imita y constituida en naciones homogéneas. La soberanía sigue estando en el pueblo, faltaría más, en cada uno de los ciudadanos de diferentes colores y formas, sí, pero ya no está reflejada en esta alienación llamada Parlamento de teóricos representantes que pierden el mensaje de la ciudadanía por culpa del juego del teléfono. La soberanía es inmediata y se construye en red, desde abajo hacia arriba. Los barrios son las unidades políticas del mañana, formadas por comunidades de personas que se conocen y viven estas relaciones personales. En su asociación libre nace la ciudad, en la asociación libre de ciudades nace el territorio y así sucesivamente hasta el Universo y alrededores. Efectivamente, estamos hablando del federalismo radical, único sistema político en el que la toma de decisiones es realmente popular y directa.

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La red económica Hasta ahora el sistema económico que hemos tenido es una versión oligárquica de capitalismo, que se pasa un poco por el forro el sueño parademocrático de Stuart Mill y Bentham. La concepción que tenían ellos era una sociedad de pequeños propietarios interactuando de igual a igual, unas condiciones iniciales en las que implantar este capitalismo ideal que nunca se han dado, de hecho. El capitalismo sufre del mismo problema que el comunismo: hay su versión teórica, pero en la práctica todo el tiempo está bastante corrompido. En todo caso, el principal punto fuerte del capitalismo, tanto ideal como real, es que es la versión comercial de la lucha por la supervivencia biológica. Pero este punto fuerte tiene, yin-yang mediante, un punto débil: genera un crecimiento exponencial, sostenible en un ambiente de recursos infinitos, pero no si son finitos, lo que, casualmente, se da ahora.
Simplemente“, es necesario adoptar un nuevo modelo económico, de consumo local y responsable.

La red informativa Respecto el modelo oligárquico y mediocre de los mass media donde el conocimiento es pura basura, hay que ver Internet como la imprenta en el siglo XV: un invento revolucionario que democratiza el acceso al conocimiento. Sí, amigos: el ciudadano Kane ha muerto. La información tampoco debe ser central, sino que puede y debe distribuirse en una red totalmente acéfala donde sus nodos son los blogs e informar se hace de manera explícitamente subjetiva, pero también emprendedora.

La red social La sociedad de masas significa interacciones personales alienadas y prefabricadas, donde prevalece el instinto de rebaño que tanto disgustaba a Nietzsche. Es más: hace que las personas renuncien a su responsabilidad individual a nivel social. Recuerda a Gibbon cuando comenta que fue la falta de virtud cívica de los ciudadanos el principal factor en propiciar la caída del Imperio Romano. Pero ahora son tiempos que nos jugamos mucho, no mucho, todo, y hay que recuperar esa virtud cívica, que no es más que una vida plena y creativa. Hay que recuperar la capacidad de acción colectiva de nuestra sociedad, construir comunidad, y hacer que la complejidad social no haga nuestra civilización más vulnerable, sino precisamente más robusta, siempre desde abajo hacia arriba, porque el poder, después de todo, siempre ha dependido del pueblo, que decide si soportar tiranos o liderar rebeliones. Esta vez, la decisión es simple: a nuestra manera, o carretera.

4 comentarios

  1. He de reconèixer que m’he sentit superat per aquesta malgama de bons propòsits per al nou any,

    No puc estar més en desacord amb la idea de la superioritat moral de l’esquerra si a sobre ho lligues amb una “necessitat de discursos transversals”, hem sembla excessiu fins i tot en época de nadal.

    Si realment cal trencar amb els discursos dial·lèctics que ens han portat fins aquí em sembla necessari primer de tot una bona diagnosi, la bonica i demagoga utopia de la democràcia de barri “lliurement acceptada”(quin remeï) ha d’incloure necessariament una assumpció de les classes no com a proposició d’un enfrontament sino en la cerca d’aliats per arribar a aquesta transversalitat que pregones.

    Trobo magnifica com a lletra per a una cançó de jarabe de palo lo de “la realidad caleidoscópica y muticolor”, però t’ha faltat el i putes! la realitat és puta,i dir que el poder sempre ha depengut del poble no fa mès que apropar-te perillosament als somiadors benevolents del segle XVIII que és van trobar al llit al despertar amb ressaca en el XIX aquella amant tant desitjada que no era pas tant diferent del matriarcat del qual fugien.

    Els meus millors desitjos per aquest recent inagurat 2010, llarga vida a Camús allí on sigui i com conclourien els manolos en Strangers in the night: a mi maneeeeeerraaaa.


  2. Companyer, la dreta s’arroga la superioritat moral de l’eficiència del mercat els liberals i el catolicisme-Islam integrista els religiosos…
    La superioritat moral de l’esquerra està en què proposa un model social que es considera millor que el present… Una cosa és ser tolerant, però l’altra relativista: si vols proposar coses que millorin el tema, hauràs de plantejar una ‘superioritat moral’ al capdavall.

    Abans d’exercir aquest trolleig miserable des del punt de vista dialèctic al meu blog, espera a que desenvolupi els punts, que no estic escrivint un llibre, coi.
    En tot cas, bon vent i barca nova!


  3. Certament tens raó, m’he excedit en l’emoció del criticar per criticar i tinc ganes de veure com ho desenvolupes punt per punt.

    Però m’has de reconèixer que aquest text és una pixada mental, i per a aquestes tasques ja està la poesia per aquells que en tenen l’habilitat i pels que no, sempre ens queda el digne refugi del subrealisme. La via intermedia de la pedanteria rebuscada acaba sent un atzucac o com diu el gran home de partit i catxondo mental: una falsa dreçera.

    Bé, desenvolupa lo de superioritat moral i les utopies sense caure en el recurs fàcil de la dreta i l’esquerra, molt bon vent!


  4. A veure, senyor afrancesat, diguem que té d’olor a orina el meu text. Vaig desenvolupant les coses poc a poc i això comporta deixar sueltos molts cabos…



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